Una investigación llevada a cabo en Las Bahamas ha determinado que casi un tercio de la población analizada de tiburones dan positivo en cocaína, cafeína y analgésicos como resultado de la contaminación humana. 

Los investigadores analizaron la sangre de cinco especies de tiburones en las zonas costeras de la isla de Eleuthera. Para su sorpresa, detectaron la presencia de cocaína, cafeína, diclofenaco (Voltarén) y paracetamol en ejemplares de tiburón de arrecife del Caribe, tiburón nodriza y tiburón limón. La cafeína fue el contaminante que detectaron con mayor frecuencia. De las demás sustancias se detectó diclofenaco en siete individuos, paracetamol en dos y cocaína en uno.

No es la primera vez que los animales consumen estupefacientes por culpa del ser humano. Lo pudimos ver parodiado en la película de 2023 “Cocaine Bear” u «Oso vicioso» como se llamó en España. Es una comedia de terror inspirada en una historia real que sucedió en 1985, cuando un grupo de narcotraficantes arrojó un alijo de cocaína desde una avioneta, cayendo en un bosque de Georgia, EE.UU., donde un oso negro acabó devorando el alijo y muriendo a causa de haber ingerido grandes cantidades de droga. 

En la secuela, llamada «Cocaine Shark», sin embargo, esta premisa se lleva al extremo, convirtiendo al tiburón en un ser mutante enloquecido, descontrolado y violento por la cocaína. 

Con los tiburones reales ocurre algo menos espectacular, pero más inquietante. No hay persecuciones de película, sino una exposición crónica, silenciosa y perjudicial para ellos y su ecosistema. El estudio publicado en Enviromental Pollution muestra que, aunque no se han encontrado daños físicos evidentes provocados por las sustancias encontradas, sí que se han visto cambios en marcadores biológicos relacionados con el estrés y el metabolismo, lo que puede indicar alteraciones en la fisiología de estos animales. 

¿Por qué los tiburones dan positivo en cocaína, cafeína y analgésicos? 

Las aguas cristalinas de Eleuthera, en Las Bahamas, suelen asociarse con turismo, buceo y biodiversidad. Lo curioso es que las zonas con mayor concentración de contaminantes coinciden con áreas turísticas y de tránsito humano, lo que apunta claramente a que el origen del problema somos nosotros, por si no fuera suficiente prueba el tipo de sustancias encontradas. 

Una de las razones de que ocurra esto puede venir por un alcantarillado deficiente y las descargas continuas de aguas residuales provocadas por el turismo masivo. En Las Bahamas, el aumento de visitantes y embarcaciones liveaboard, donde los turistas viven a bordo de sus barcos para bucear, contribuye a que se liberen contaminantes de todo tipo directamente al hábitat de los tiburones. 

Además, la cafeína y otros residuos químicos no desaparecen por el desagüe y pueden viajar largas distancias movidas por las corrientes, a lo que se suma que los tiburones son los principales depredadores de la zona, provocando que estas sustancias no solo se acumulen en sus hábitats, sino también a través de su cadena alimenticia. Es decir, los peces más pequeños se comen las drogas, y los tiburones se comen a los peces contaminados.

Por otro lado, está el tráfico de drogas. Las Bahamas es un punto estratégico en las rutas de contrabando hacia Estados Unidos, es habitual que los traficantes arrojen fardos de cocaína al agua para evitar ser detenidos. Estos cargamentos pueden abrirse y liberar sustancias dispersándolas por el ecosistema o llamar la atención de algún tiburón demasiado curioso.

Posibles efectos sobre los tiburones 

Aunque no veremos a un tiburón comportándose de forma frenética y comiéndose a la gente como el oso de Cocaíne Bear, la exposición a estas sustancias puede afectar gravemente el metabolismo y el comportamiento de estos animales. 

Los científicos temen que estas sustancias afecten su capacidad de caza y navegación. Un tiburón «estimulado» por la cocaína o la cafeína podría volverse hiperactivo o errático, gastando energías vitales o alterando sus patrones naturales de migración y apareamiento. 

Los investigadores ya han detectado cambios significativos en los tiburones que dieron positivo, señales tempranas de que algo no va bien: 

  • Triglicéridos bajos: sugieren una mayor demanda energética para procesos de desintoxicación, lo que afecta su crecimiento y reproducción. 
  • Urea alterada: es vital para su equilibrio osmótico, cualquier cambio puede comprometer su supervivencia en el agua salada. 
  • Lactato elevado: indica un mayor estrés fisiológico, reduciendo su capacidad de respuesta ante amenazas. 

Los tiburones son superdepredadores que necesitan un metabolismo que funcione como un reloj, estas alteraciones pueden producir problemas para migrar, hacerlos más vulnerables a enfermedades, cambiar su reproducción a largo plazo o alterar su capacidad para cazar. Más de un tercio (aproximadamente el 37,5 %) de todas las especies de tiburones y rayas se encuentran ya en peligro de extinción, debido principalmente a la sobrepesca, la pérdida de hábitat y las capturas accidentales. Como para encima andar drogándolos.

Otros estudios han documentado los efectos devastadores de drogas como la cocaína en otras especies, como en la anguila europea, en la que la exposición crónica a la cocaína daña gravemente sus músculos, branquias y altera su sistema endocrino, dificultando su maduración sexual y reproducción. En los peces cebra, por su parte, se ha observado estrés oxidativo en el cerebro, en los mejillones provoca daños en el ADN y citotoxicidad e incluso en estudios con ratas se ha observado cómo la cocaína afecta a la plasticidad cerebral y el control de los impulsos. 

Este hallazgo no va solo de tiburones, representa un problema mucho mayor. A menudo pensamos en plásticos o manchas de petróleo cuando se trata de contaminación, pero la contaminación invisible por fármacos y drogas es igual de peligrosa. Esta amenaza pone en riesgo la biodiversidad marina y a nosotros. Aunque suene divertido hacer una secuela como Cocaíne Shark, la realidad es que se debe tomar conciencia y medidas efectivas sobre lo que arrojamos al mar y las consecuencias que ello tiene. 

REFERENCIA 

Drugs in paradise: caffeine, cocaine, and painkillers detected in sharks from The Bahamas 

Poster Cocaine Shark: Wildeye Releasing