No es solo culpa de los humanos: los koalas ya estaban desapareciendo

koala

Un nuevo cálculo de la tasa de mutación propia del koala revela que la especie sufrió un desplome poblacional hace 100.000 años, mucho antes de que los primeros humanos pisaran Australia.

Durante años, la explicación más aceptada era sencilla y, en cierto modo, cómoda: los koalas empezaron a desaparecer cuando los humanos llegaron a Australia, hace unos 65.000 años. Un estudio publicado en la revista Molecular Biology and Evolution y liderado por el investigador Toby Kovacs, de la Universidad de Sídney, desmonta esa cronología. Analizando cientos de genomas y calculando por primera vez la tasa de mutación específica de esta especie, el equipo ha determinado que el declive comenzó hace 100.000 años, ligado a los cambios climáticos extremos del último periodo glacial y no a la actividad humana.

Índice
  1. Por qué las estimaciones anteriores fallaban
  2. Un cuello de botella genético hace 60.000 años
  3. Qué cambia esta nueva cronología
  4. El koala, hoy
  5. Referencia

Por qué las estimaciones anteriores fallaban

Hasta ahora, los estudios genéticos sobre la historia demográfica del koala se apoyaban en tasas de mutación calculadas a partir de mamíferos muy distintos, como los humanos o los ratones. Es un atajo habitual en genética de la conservación cuando no se dispone de datos propios de la especie, pero introduce un margen de error considerable, sobre todo al intentar fechar acontecimientos que ocurrieron hace decenas de miles de años.

Para evitar ese sesgo, el equipo de Kovacs secuenció los genomas de cuatro tríos de koalas formados por progenitores y sus crías, lo que les permitió observar directamente cuántas mutaciones nuevas aparecen de una generación a la siguiente. El resultado fue una tasa media de 6,12 mutaciones por cada mil millones de pares de bases y generación, un valor propio de la especie que nunca se había calculado con este nivel de precisión.

Un cuello de botella genético hace 60.000 años

Con esta tasa de mutación específica en mano, los investigadores reanalizaron cientos de genomas de koalas actuales y reconstruyeron su historia poblacional a lo largo de miles de generaciones. El patrón que emergió muestra un declive que arranca hace 100.000 años y que se agudiza hasta convertirse en un cuello de botella genético severo hace aproximadamente 60.000 años, un momento que coincide con una fase de fuerte disrupción ambiental durante el Pleistoceno tardío, el periodo geológico marcado por sucesivas glaciaciones.

Según el estudio, todos los koalas que existen hoy descienden de un grupo reducido de supervivientes que lograron atravesar ese periodo crítico y repoblar posteriormente el este de Australia. Ese origen compartido explica en parte por qué la especie presenta actualmente una diversidad genética tan baja, un factor de vulnerabilidad que preocupa especialmente a los programas de conservación centrados en su recuperación.

Qué cambia esta nueva cronología

El hallazgo no exculpa a los humanos de haber presionado después a las poblaciones de koalas, algo bien documentado en los últimos dos siglos a través de la caza y la pérdida de hábitat. Lo que hace es trasladar el origen del declive a un momento mucho más antiguo, dominado por fenómenos climáticos naturales y no por la llegada de nuevos depredadores o competidores. Esta distinción resulta clave para diseñar estrategias de conservación: si la vulnerabilidad genética del koala viene de un cuello de botella de hace 100.000 años, cualquier plan de recuperación debe tener en cuenta que la especie arrastra una diversidad genética limitada desde mucho antes del impacto humano reciente.

El equipo de investigación destaca además que este enfoque, basado en tasas de mutación calculadas directamente a partir de tríos familiares, podría aplicarse a otras especies amenazadas cuya historia demográfica también se ha estimado hasta ahora con tasas prestadas de otros mamíferos, lo que abre la puerta a revisar cronologías similares en otras poblaciones vulnerables.

El koala, hoy

En la actualidad, el koala sigue clasificado como especie vulnerable en gran parte de su distribución en el este de Australia, presionado por los incendios forestales, la fragmentación de su hábitat de eucaliptos y enfermedades como la clamidiosis. Conocer con precisión cuándo y por qué se originó su fragilidad genética no cambia estas amenazas actuales, pero sí ofrece a los biólogos de la conservación una base más sólida para calibrar cuánta diversidad genética le queda a la especie y cuánta puede permitirse perder antes de que la recuperación se vuelva mucho más difícil.

Referencia

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