Los investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales describen el Kank australis, una nueva especie de dinosaurio de 3 metros especializado en la pesca

La transición entre los dinosaurios y las aves es una parte fascinante de la historia de la vida en la Tierra, y cada vez tenemos más piezas. Los unenlagiidos son el grupo de dinosaurios paravios (parecidos a los pájaros) más importante del antiguo continente de Gondwana y nos permiten entender mejor los orígenes de las aves. Estrechamente relacionados con el linaje que llevaría a los pájaros modernos, vivieron en Sudamérica, la Antártida, Australia y Madagascar durante el Cretácico.

En Patagonia septentrional, este grupo estaba bien representado con al menos siete especies conocidas (entre ellas el gigantesco Austroraptor cabazai, de cinco metros, y el pequeño Buitreraptor gonzalezorum). Pero el extremo sur de Patagonia era hasta ahora un punto ciego en el mapa de los unenlagiidos, con solo fragmentos aislados e indeterminables procedentes de las cuencas Austral-Magallánicas de Argentina y Chile. Kank australis llena ese vacío.

Un reptil pescador en un mundo de ríos y marismas

Los restos de Kank australis, descubiertos en la Estancia La Anita (El Calafate, Santa Cruz) en excavaciones iniciadas en 2018 y completados con un vértebra cervical clave en 2024, incluyen vértebras, falanges del pie y dientes aislados. El nombre del género rinde homenaje a la mitología del pueblo Aonikenk (la rama más austral de los Tehuelches): Kank era un ñandú gigante cuyos pasos dejaron impresas sus huellas en el cielo, formando la constelación conocida en latín como Crux (la Cruz del Sur), que señala hacia el extremo sur del planeta donde fue encontrado el dinosaurio.

Mapa de la localidad y columna estratigráfica (adaptado de Novas et al., Cita2019; Moyano-Paz et al., Cita2022).

Mapa de la localidad y columna estratigráfica (adaptado de Novas et al., Cita2019; Moyano-Paz et al., Cita2022).

Los dientes de Kank australis tienen crestas longitudinales marcadas y pronunciadas que no se ven en otros unenlagiidos y que habrían facilitado la sujeción de presas resbaladizas, como los peces que abundaban en el ecosistema fluviólacustre de la Formación Chorrillo. Sus vértebras cervicales tienen cámaras de aire internas y procesos de inserción muscular comparables a los de aves modernas con movimientos cervicales complejos, como las garzas reales. «Esto sugiere que Kank australis puede haber sido un pescador activo, contrastando con el retrato habitual de los raptores como ágiles depredadores terrestres, como el Velociraptor del hemisferio norte», señaló el Dr. Matías Motta.

El eslabón entre el norte y el sur

Biogeográficamente, Kank australis llena un vacío distributivo crucial: demuestra que los unenlagiidos se dispersaron por toda la longitud de Sudamérica durante el Cretácico tardío, conectando las faunas conocidas de Patagonia norte con las del Territorio Antártico. Kank australis coexistía con el megaraptórido Maip macrothorax, un depredador de más de 10 metros que pudo haber sido uno de sus depredadores, además de con peces, ranas, tortugas y el monotrema semiacuático Patagorhynchus pascuali, un pariente de los equidnas modernos.

El ecosistema de la Formación Chorrillo era un paisaje de ríos meandrantes con estanques estacionales, hábitats palustres y una vegetación diversa que incluía plantas acuáticas como nenúfares. En ese entorno, Kank australis habría ocupado el nicho ecológico que hoy ocupan las garzas grandes en los humedales tropicales y subtropicales.

REFERENCIA

Imagen: Reconstrucción de cómo era el Kank australis en vida. Crédito de la imagen: Gabriel Díaz Yantén.