Localizan un enorme cementerio de ballenas a 7 kilómetros de profundidad donde se han podido confirmar algunas especies desconocidas

El fondo del océano es en su mayor parte un desierto oscuro y gélido donde la comida escasea, sin embargo, de vez en cuando, el cuerpo de un gigante de la superficie cae a las profundidades, desatando uno de los banquetes más espectaculares y prolongados de la naturaleza. Este fenómeno se conoce en biología como «whale fall«, caída de ballena.

Ahora, un equipo internacional de científicos ha descubierto que existe un lugar en la Tierra donde estos banquetes llevan repitiéndose de forma masiva desde hace millones de años, una auténtica necrópolis submarina en el océano Índico.

El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature, localiza este cementerio profundo en la Zona Diamantina, una fosa submarina situada al sureste del océano Índico. Con la ayuda del sumergible tripulado Fendouzhe, capaz de soportar presiones aplastantes, los investigadores realizaron decenas de inmersiones a lo largo de una franja de 1.200 kilómetros, hasta que de repente se toparon con un hallazgo increíble: a profundidades extremas que oscilan entre los 4.600 y los 7.000 metros, el lecho marino estaba completamente repleto de restos de cetáceos.

Un cementerio de ballenas descomunal

Los científicos contabilizaron una densidad descomunal de hasta 760 ballenas por kilómetro cuadrado. Al extrapolar estos datos a toda la región, estiman que la zona podría albergar más de 10 millones de esqueletos. Mediante técnicas de datación isotópica de estroncio en los huesos fósiles, confirmaron que este cementerio lleva activo al menos 5,3 millones de años, desde la época del Plioceno Temprano.

«Es el cementerio de cetáceos más antiguo y a mayor profundidad» que se tenga registro, califican los autores del estudio.

El análisis de 43 fósiles recuperados permitió identificar especies actuales como el zifio de Andrews y el zifio de Layard, también conocidas como ballenas picudas, pero también especies extintas, destacando una completamente nueva para la ciencia bautizada como Pterocetus diamantinae.

Fragmentos de huesos de ballena en el lecho del Océano Índico

Fragmentos de huesos de ballena en el lecho del Océano Índico. Crédito: Global TREnD, IDSSE

Pero ¿por qué se concentran tantas ballenas muertas exactamente en este punto? Los investigadores apuntan a una tormenta perfecta de factores geográficos y ecológicos. En primer lugar, las aguas superficiales de la Zona Diamantina son un área de alimentación histórica para los zifios, este tipo de ballena dentada es de inmersión profunda y muchos ejemplares mueren de forma natural durante sus arriesgados descensos.

En segundo lugar, la fosa tiene una peculiar topografía en forma de «V» que actúa como un embudo gigante, guiando los cuerpos caídos directamente hacia el fondo del abismo y, por último, las bajísimas tasas de sedimentación de la región evitan que la arena cubra los huesos, permitiendo que queden expuestos y se preserven perfectamente durante eras.

La muerte que alimenta la vida

Pero este lugar no es solo un depósito de fósiles inanimados, es un motor de vida. Cuando una ballena muere y cae al fondo del mar, su cuerpo aporta una cantidad ingente de nutrientes. Los científicos estiman que la masa acumulada en esta necrópolis equivale a unas 6,7 millones de toneladas de carbono orgánico secuestrado en el fondo del océano.

Al descender, descubrieron cinco caídas de ballena recientes que funcionaban como un oasis para otras criaturas. Entre estos cuerpos recientes se encuentra un esqueleto de rorcual minke antártico de 5 metros, el mismo que se confundió durante años con un mamut en un museo de Alaska, todavía cubierto de vida y un esqueleto de zifio a 6.789 metros de profundidad, lo que supone el ecosistema de caída de ballena activo más profundo jamás registrado por la ciencia.

Estos esqueletos están cubiertos por masas de bacterias, calculándose densidades de hasta 2.800 invertebrados por metro cuadrado en algunos cadáveres recientes y albergan una fauna completamente adaptada al abismo:

  • Bivalvos quimiosintéticos: moluscos que sobreviven gracias a bacterias que procesan el azufre liberado por los huesos.
  • Gusanos devoradores de hueso (Osedax): organismos que perforan el esqueleto para extraer nutrientes.
  • Estrellas quebradizas: estas se encontraron a profundidades récord, expandiendo lo que sabíamos sobre su hábitat.
  • Margarita de mar (Xyloplax): una criatura extraña, que ha sido hallada por primera vez en una ballena. Un minúsculo organismo plano que antes solo se había encontrado en maderas hundidas.

Los autores del estudio sugieren que la Zona Diamantina ha funcionado durante millones de años como un corredor de vida, una autopista biológica que permite a las especies de las profundidades alimentarse, evolucionar y saltar de un esqueleto a otro cruzando el océano. Este colosal cementerio demuestra que, en lo más profundo y oscuro del planeta, la muerte de los gigantes de la superficie es el combustible que mantiene viva la diversidad biológica del abismo.

REFERENCIA

A 5.3-million-year-old deep-sea whale necropolis in the Diamantina Zone

Imagen principal generada con IA