Un dinosaurio de 20 metros nunca visto, identificado por un solo hueso encontrado en Tailandia

Reconstrucción de la vida de una manada de cinco ejemplares de Uragasaurus kalasinensis que habitaban en un bosque del Jurásico Tardío en Tailandia, acompañados por una pareja de pterosaurios ramforrínquidos y un terópodo metriacantosaurido. Ilustración de Pakorn Chotchaiyaporn (Jæsica ẞababi).

Los paleontólogos tailandeses han descrito una nueva especie de saurópodo de cuello larguísimo a partir de una única vértebra fosilizada, ampliando el mapa de dónde vivían estos gigantes hace unos 150 millones de años

A veces basta un solo fragmento de hueso para cambiar lo que sabíamos sobre un continente entero. Eso es lo que ha ocurrido en la provincia tailandesa de Kalasin, donde un equipo liderado por Apirut Nilpanapan, de la Universidad de Mahasarakham, ha identificado una vértebra dorsal excepcionalmente bien conservada perteneciente a una especie de dinosaurio completamente desconocida hasta ahora.

Índice
  1. Un gigante con nombre propio
  2. Por qué un solo hueso es suficiente
  3. Lo que cambia en el mapa de los saurópodos
  4. Más fósiles, menos incógnitas
  5. REFERENCIA

Un gigante con nombre propio

La nueva especie ha recibido el nombre de Uragasaurus kalasinensis, en honor al lugar del hallazgo, el yacimiento de Phu Noi, en el distrito de Kham Muang. Pertenece al grupo de los mamenchisáuridos, una familia de saurópodos caracterizados por cuellos desproporcionadamente largos, algunos capaces de alcanzar la altura de un edificio de tres plantas. Los restos se encontraron en la formación geológica Phu Kradung, datada en el Jurásico superior, hace entre 145 y 160 millones de años.

La vértebra dorsal anterior holotipo de Uragasaurus kalasinensis (PRC 460) vista desde delante (a) y desde atrás (b)
La vértebra dorsal anterior holotipo de Uragasaurus kalasinensis (PRC 460) vista desde delante (a) y desde atrás (b)

Aunque el equipo solo dispone de una vértebra, su tamaño y su estructura anatómica bastan para estimar que el animal pudo alcanzar unos 20 metros de longitud, una talla comparable a la de otros mamenchisáuridos descritos en China y Mongolia. Los detalles microscópicos del hueso, junto con rasgos distintivos en su forma, permitieron a los investigadores descartar que perteneciera a alguna de las especies ya catalogadas en la región.

Por qué un solo hueso es suficiente

Puede sorprender que los paleontólogos se atrevan a describir una especie nueva a partir de un único fósil, pero no es un procedimiento inusual cuando ese fósil conserva rasgos anatómicos muy específicos. Las vértebras dorsales de los saurópodos presentan crestas, cavidades y proporciones que varían considerablemente entre especies, y que actúan casi como una huella dactilar para los especialistas entrenados en identificarlas.

En este caso, el equipo comparó minuciosamente la pieza con vértebras homólogas de otros mamenchisáuridos asiáticos, encontrando diferencias suficientes como para justificar la creación de un género y una especie completamente nuevos. Se trata del decimoquinto dinosaurio descrito hasta la fecha en Tailandia, un país que en las últimas décadas se ha convertido en una fuente inesperada de hallazgos paleontológicos relevantes.

Lo que cambia en el mapa de los saurópodos

El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de sumar una especie a la lista. Hasta ahora, los mamenchisáuridos se consideraban un grupo concentrado principalmente en el este de Asia, con la mayoría de los ejemplares descritos en China. La aparición de un representante claro de esta familia en el sudeste asiático amplía de forma significativa el territorio conocido en el que vivieron estos animales durante el Jurásico superior.

Esto sugiere que las rutas de dispersión de los saurópodos gigantes por el continente asiático fueron más amplias y complejas de lo que los modelos actuales contemplaban, y abre la puerta a que otros yacimientos de la región, hasta ahora poco explorados, puedan esconder restos igualmente reveladores.

Más fósiles, menos incógnitas

El equipo de Nilpanapan continúa trabajando en el yacimiento de Phu Noi con la esperanza de encontrar más restos de Uragasaurus kalasinensis, que permitirían reconstruir con mayor detalle su anatomía completa. Cada nuevo fragmento que aparezca en esa cantera podría ayudar a resolver preguntas todavía abiertas sobre cómo estos gigantes de cuello largo llegaron a colonizar una región tan alejada de sus parientes chinos.

REFERENCIA

Imagen principal: Reconstrucción de la vida de una manada de cinco ejemplares de Uragasaurus kalasinensis que habitaban en un bosque del Jurásico Tardío en Tailandia, acompañados por una pareja de pterosaurios ramforrínquidos y un terópodo metriacantosaurido. Ilustración de Pakorn Chotchaiyaporn (Jæsica ẞababi).

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