Un amplio estudio analiza si las duchas frías y los baños de hielo realmente mejoran la salud o si sus efectos son temporales

La inmersión en agua fría, conocida como crioterapia, consiste en exponer el cuerpo a bajas temperaturas mediante agua, aire o hielo para obtener supuestos beneficios para la salud. Aunque esta práctica se remonta a miles de años, su popularidad ha resurgido recientemente, especialmente entre deportistas y entusiastas del bienestar. Sin embargo, ¿qué dice la ciencia sobre sus efectos reales? ¿Es solo una moda o hay pruebas concretas de que mejora el bienestar físico y mental?

Un nuevo estudio de la Universidad de Australia del Sur (UniSA) ha investigado los efectos reales de la inmersión en agua fría sobre la salud y el bienestar general. Aunque esta práctica ha sido ampliamente utilizada y estudiada en el ámbito deportivo para acelerar la recuperación muscular, su impacto en la población general no estaba del todo claro. Para aclarar esta cuestión, los investigadores realizaron la revisión y el meta-análisis más exhaustivo hasta la fecha sobre el tema.

“Se ha investigado mucho la inmersión en agua fría en el contexto deportivo, pero, a pesar de su creciente popularidad entre quienes buscan mejorar su salud, sabemos poco sobre sus efectos en la población general”, explicó Tara Cain, asistente de investigación de ARENA, la Alianza para la Investigación en Ejercicio, Nutrición y Actividad de UniSA, y autora principal del estudio.

El equipo analizó 11 estudios publicados entre 2014 y 2023, que incluyeron a 3.177 adultos sanos. Diez de estos estudios examinaron la inmersión en baños de hielo o agua fría, mientras que uno evaluó los efectos de las duchas frías. Solo se consideraron aquellos estudios en los que los participantes estaban sumergidos hasta el pecho, con temperaturas que oscilaban entre los 7 °C y 15 °C, durante periodos que iban desde 30 segundos hasta dos horas. Los resultados que más interesaban a los investigadores estaban relacionados con el sueño, el estrés, la fatiga, la energía, la salud de la piel, la inmunidad, la inflamación, el bienestar mental, la depresión, la ansiedad, el estado de ánimo, la concentración y la alerta.

“En este estudio, observamos resultados que dependían del tiempo de exposición”, comentó Cain. “Primero, descubrimos que la inmersión en agua fría puede reducir los niveles de estrés, pero solo durante unas 12 horas después de la exposición. También notamos que los participantes que tomaron duchas frías de 30, 60 o 90 segundos durante 30 días reportaron una ligera mejora en su calidad de vida. Sin embargo, después de tres meses, estos efectos desaparecían”.

En cuanto a otros beneficios, un estudio reveló que los participantes que tomaban duchas frías de forma regular reducían en un 29% sus ausencias por enfermedad. También se encontraron algunos vínculos entre la inmersión en agua fría y mejoras en el sueño, aunque estos datos estaban limitados a hombres, por lo que su aplicación general es incierta. “A pesar de las afirmaciones de que la inmersión en agua fría puede reforzar la inmunidad y mejorar el estado de ánimo, encontramos muy poca evidencia que respalde estas afirmaciones”, añadió Cain.

Sorprendentemente, los investigadores encontraron que la inmersión en agua fría estaba asociada con un aumento significativo en los marcadores inflamatorios inmediatamente después y una hora tras la inmersión. “A primera vista, esto parece contradictorio, ya que sabemos que los baños de hielo se usan habitualmente entre atletas de élite para reducir la inflamación y el dolor muscular después del ejercicio”, explicó el Dr. Ben Singh, investigador de ARENA y autor principal del estudio. “El aumento inmediato de la inflamación es la respuesta del cuerpo al frío como un estresor. Ayuda al cuerpo a adaptarse y recuperarse, de manera similar a cómo el ejercicio causa daño muscular antes de fortalecer los músculos, por lo que los atletas lo utilizan a pesar del aumento inflamatorio a corto plazo”.

Con esto en mente, Singh advierte que las personas con problemas de salud preexistentes deberían tener especial cuidado al participar en experiencias de inmersión en agua fría, ya que la inflamación inicial podría tener efectos negativos en su salud.

Los estudios revisados fueron realizados en países como Australia, Lituania, Países Bajos, Suiza, Japón, Estados Unidos y Finlandia. Los investigadores concluyen que se necesitan más ensayos controlados y aleatorizados con muestras grandes y diversas para comprender los beneficios y riesgos a largo plazo de la inmersión en agua fría sobre la salud y el bienestar. Además, sería interesante investigar cómo la dosis, la temperatura óptima y la frecuencia de exposición influyen en los resultados.

“Ya sea que seas un atleta de élite o alguien que busca mejorar su bienestar diario, es importante entender los efectos de lo que sometes a tu cuerpo,” concluyó Cain. “Por ahora, no existe suficiente investigación de alta calidad para decir con certeza quién se beneficia más o cuál es el enfoque ideal para la inmersión en agua fría”.

REFERENCIA

Effects of cold-water immersion on health and wellbeing: A systematic review and meta-analysis