Cada vez más plástico se acumula en nuestros cerebros, según un estudio que revela niveles alarmantes de estas partículas diminutas en el tejido cerebral

El término «microplásticos» se refiere a fragmentos de plástico de menos de 5 milímetros de diámetro que resultan de la degradación de productos plásticos más grandes. Estas partículas han sido detectadas en el agua, los alimentos y hasta en el aire, lo que facilita su ingreso al cuerpo humano. La barrera hematoencefálica, que protege el cerebro de sustancias dañinas, no parece ser un obstáculo para los microplásticos, lo que plantea preocupaciones sobre su impacto en la salud neurológica.

Un estudio reciente ha descubierto que el cerebro humano contiene una mayor concentración de microplásticos que otros órganos, y la cantidad de estas partículas está aumentando a un ritmo preocupante. La investigación, publicada en Nature Medicine, fue realizada por científicos del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México. Para el estudio, los investigadores analizaron muestras de cerebro, riñón e hígado obtenidas en autopsias realizadas entre 2016 y principios de 2024.

microplásticos en el cerebro

a microscopía de onda de olarización revela un número sustancialmente mayor de inclusiones refráctiles en los casos de demencia, especialmente en regiones con acumulación de células inmunes asociadas (e) y a lo largo de las paredes vasculares (f). Todas las imágenes fueron recogidas en un pequeño subconjunto de participantes (n = 10 para cerebros normales; n = 3 para casos de demencia) para proporcionar evidencia visual que apoye la química analítica.

Los resultados fueron impactantes: los niveles de microplásticos en el cerebro en 2024 eran significativamente más altos que los encontrados en las muestras de 2016. Matthew Campen, coautor del estudio, explicó que «las concentraciones en el tejido cerebral de individuos normales, con una edad promedio de entre 45 y 50 años, fueron de 4.800 microgramos por gramo, lo que equivale al 0,48% del peso total del tejido». Para visualizarlo mejor, es como si el cerebro de una persona contuviera una cucharadita llena de plástico.

Pero lo más alarmante es que la presencia de microplásticos en el cerebro ha aumentado un 50% en solo ocho años. «Eso significa que hoy en día nuestros cerebros son un 99,5% materia cerebral y el resto es plástico», señaló Campen.

Los investigadores también encontraron que las personas con demencia presentaban hasta diez veces más microplásticos en su cerebro que aquellas sin la enfermedad. Sin embargo, Campen advirtió que esto no implica que el plástico cause demencia. «Queremos ser cautelosos al interpretar estos resultados. Es muy probable que los niveles más altos de microplásticos sean una consecuencia de la enfermedad, no necesariamente su causa».

El estudio vincula este preocupante aumento de microplásticos en el cerebro con la creciente contaminación por plásticos en el planeta. Campen espera que estos hallazgos generen preocupación en la sociedad. «Todavía no me he encontrado con nadie que diga: ‘Tengo un montón de plástico en el cerebro y me parece bien'», comentó con ironía.

microplásticos en el cerebro

Para visualizar el aumento de la concentración de microplásticos se realizó una regresión lineal simple para plásticos totales, polietileno, polipropileno, cloruro de polivinilo y caucho de estireno-butadieno medidos en cerebros de difuntos normales de 2004, 2016 y 2024.

Una de las razones por las que estos plásticos llegan al cerebro es su diminuto tamaño. Campen explicó que las partículas de micro y nanoplásticos tienen dimensiones comparables a las de los virus, lo que les permite atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al sistema nervioso central. Según sus hipótesis, la principal fuente de ingestión de estos plásticos es la alimentación, especialmente el consumo de carne. «El agua con la que regamos los campos está contaminada con plásticos. Esos plásticos se acumulan en las plantas, luego alimentamos con ellas al ganado, usamos el estiércol como fertilizante y el ciclo continúa, amplificando la contaminación», detalló.

Aunque encontrar plástico en el cerebro es inquietante, todavía no se ha demostrado que tenga efectos perjudiciales directos. Phoebe Stapleton, profesora de farmacología y toxicología en la Universidad de Rutgers, explicó a CNN que «aún no está claro si, en vida, estas partículas entran y salen del cerebro o si se acumulan en los tejidos neurológicos y promueven enfermedades».

Para determinar si los microplásticos afectan la función cerebral o contribuyen a enfermedades neurodegenerativas, se necesita más investigación. «Es fundamental comprender cómo estas partículas interactúan con las células del cerebro y si esto tiene consecuencias tóxicas», concluyó Stapleton.

Mientras tanto, la creciente acumulación de plástico en el organismo humano refuerza la urgencia de reducir la contaminación plástica y replantear el uso masivo de estos materiales en nuestra vida cotidiana.

REFERENCIA

Bioaccumulation of microplastics in decedent human brains

Imagen: ID 263759637 © Verastuchelova | Dreamstime.com