Un estudio en Inglaterra indica que detectar rasgos genéticos es útil para personalizar terapias y acceso a ensayos, con impacto inmediato para miles de pacientes al año.
Los científicos de la Universidad de Cambridge han encontrado que ofrecer secuenciación del genoma completo a pacientes con cáncer de mama identificará características genéticas únicas que podrían orientar el tratamiento inmediato o facilitar el acceso a ensayos clínicos a más de 15.000 mujeres cada año solo en el Reino Unido.
En 2022 se diagnosticaron 2,3 millones de casos de cáncer de mama en mujeres en todo el mundo y se notificaron 670.000 muertes relacionadas. Aunque el progreso ha sido notable, sigue siendo difícil elegir el mejor tratamiento para cada paciente y predecir los casos con peor pronóstico. La secuenciación del genoma completo analiza el ADN de la paciente y de su tumor en busca de cambios genéticos. Informa sobre la causa subyacente del tumor y sobre qué lo impulsa. También puede orientar el tratamiento al identificar vulnerabilidades en la biología del tumor o señales de que una paciente podría resistirse a una terapia concreta.
Aunque la tecnología es cada vez más barata, una empresa ha anunciado ya el genoma humano por 100 dólares, su uso en el NHS aún no es general. A través del NHS Genomic Medicine Service, hoy se ofrece en pocos cánceres en adultos, en cánceres raros, en tumores pediátricos y en algunos cánceres metastásicos.
La profesora Serena Nik-Zainal, del Department of Genomic Medicine and Early Cancer Institute de la Universidad de Cambridge, afirmó: “Se está volviendo cada vez más posible usar la secuenciación del genoma completo para orientar el manejo del cáncer, pero podría decirse que no se está utilizando a su máximo potencial, y desde luego no para algunos de los tipos de cáncer más comunes”.
Añadió que parte del problema es la falta de estudios clínicos que respalden su uso, y otra parte, paradójicamente, es que la información es muy rica y puede resultar abrumadora. Para abordar estas barreras, el equipo de Nik-Zainal analizó datos de casi 2.500 mujeres de toda Inglaterra incluidos en la National Genomic Research Library, uno de los mayores y más valiosos repositorios de su clase, gestionado por Genomics England. Esas pacientes procedían del 100,000 Genomes Project y sus datos se enlazaron a registros clínicos y de mortalidad para seguir su evolución durante cinco años. El equipo buscó alteraciones que causan o influyen en el cáncer de mama, incluidas fallas en la reparación del ADN.Los resultados aparecen en The Lancet Oncology.
Un 27% de los casos se puede orientar por el análisis genético
Los investigadores hallaron que el 27% de los casos de cáncer de mama mostraban rasgos genéticos capaces de guiar un tratamiento personalizado de forma inmediata, ya fuera con fármacos disponibles o mediante la inclusión en ensayos clínicos en marcha o planificados. En el Reino Unido, esto equivale a más de 15.000 mujeres cada año.
Entre esos rasgos estaban HRD, presente en el 12% de todos los cánceres de mama, mutaciones concretas que se pueden atacar con fármacos dirigidos, señales de resistencia a la terapia hormonal y patrones mutacionales que sugieren debilidades del tumor aprovechables por tratamientos.
El equipo identificó además un 15% de casos con características útiles para la investigación futura, como problemas en otras vías de reparación del ADN. Eso supondría más de 8.300 mujeres anuales.
El análisis aportó también información pronóstica. En el subtipo más frecuente, los ER+HER2−, que representan alrededor del 70% de los diagnósticos, detectaron marcadores genéticos que anticipan la agresividad. Los grandes cambios estructurales del ADN se asociaron con un riesgo de muerte mucho mayor. Ocurrió lo mismo con las firmas APOBEC y con mutaciones en TP53. Estos marcadores resultaron más predictivos que medidas tradicionales como la edad, el estadio del cáncer o el grado tumoral.
Con los resultados, los autores elaboraron un marco que ayuda a los médicos a distinguir quién necesita terapias más intensivas y quién podría recibir menos tratamiento con seguridad. Según ese modelo, unas 7.500 mujeres al año con tumores de bajo grado podrían beneficiarse de una estrategia más agresiva.
La profesora Nik-Zainal destacó: “El Reino Unido es un verdadero líder mundial por su capacidad de hacer secuenciación del genoma completo en el NHS a través del Genomic Medicine Service. Ahora que tenemos evidencia a nivel poblacional de lo impactante que podría ser la secuenciación del genoma completo, tenemos el potencial de marcar la diferencia en la vida de miles de pacientes cada año, ayudando a ajustar su atención con mayor precisión, ofreciendo más tratamiento a quienes lo necesitan y menos a quienes no”.
Además de personalizar terapias para cada paciente, los datos de genoma completo podrían transformar cómo se diseñan y cómo reclutan los ensayos clínicos, lo que aceleraría el desarrollo de nuevos tratamientos.
Nik-Zainal añadió: “En este momento, analizamos a los pacientes en busca de un pequeño número de mutaciones genéticas y podemos invitarles a un ensayo clínico si la mutación coincide con el objetivo del ensayo. Pero si tenemos su lectura genética completa, ya no estaremos restringidos a ensayos únicos con un objetivo específico. Podríamos abrir masivamente el potencial de reclutamiento, a múltiples ensayos en paralelo, haciendo que el reclutamiento a ensayos clínicos sea más eficiente y logrando, en última instancia, que las terapias adecuadas lleguen a los pacientes adecuados mucho más rápido”.
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