Un estudio describe cómo es la dieta para la demencia que reduce el riesgo de sufrir deterioro cognitivo a largo plazo
Ya sabes que una dieta saludable aporta energía, fortalece el sistema inmune, previene enfermedades crónicas y mejora la salud mental, entre otras cosas. En cambio, quien tiene una mala alimentación a lo largo de su vida puede tener mayor probabilidad de sufrir problemas cognitivos y demencia.
Los estudios científicos indican que la dieta es un factor de riesgo modificable para la demencia y el deterioro cognitivo, es decir, está en nuestras manos. Sin embargo, muchas de las investigaciones que ya existen sobre este tema se centran sobre la alimentación que siguen las personas mayores. Por eso surge la cuestión de cómo la nutrición influye en la salud cerebral a lo largo de la vida.
Los investigadores saben que algunas enfermedades como el Alzheimer pueden empezar a desarrollarse mucho tiempo antes de que empiece la pérdida de memoria.
Kelly C. Cara, autora de la investigación, y su equipo, de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, quiso relacionar una buena dieta a largo plazo con el buen funcionamiento cerebral.
Cómo la alimentación influye en el deterioro cognitivo
Los científicos analizaron datos de la British Birth Cohort de 1946, un proyecto que sigue a lo largo de los años las personas que nacieron en Inglaterra, Escocia y Gales en una semana de marzo de 1946. En la muestra hubo un total de 3.059 participantes. El equipo evaluó la dieta de los participantes a los 4, 36, 43 y 53 años, también entre 60 y 64 años.
Para evaluar la calidad de la dieta, los científicos usaron el Índice de Alimentación Saludable 2020, un sistema que mide el grado de adecuación de una dieta en las Guías Alimentarias para los estadounidenses.
Se asignaron puntuaciones más altas para el consumo de alimentos saludables como las frutas, las verduras, los cereales integrales, los lácteos y las proteínas. El índice reducía las puntuaciones con alimentos como los cereales refinados, el sodio, los azúcares añadidos y las grasas saturadas.
Por qué la dieta de la demencia a lo largo de la vida protege el cerebro
La capacidad cognitiva se midió a los 8, 11, 15, 43, 53, 60-64 y 68-69 años. En la infancia se centró en factores como la comprensión lectora y el vocabulario, y en la edad adulta en el rendimiento funcional.
A través de un método estadístico que se llama modelado de trayectorias grupales, los investigadores pudieron identificar qué tendencias distintivas hay en los datos. El primer grupo representaba el 31% de la muestra y siguió una dieta de menor calidad. El segundo grupo representaba el 50% y siguió una dieta de calidad moderada. El tercer grupo representaba el 19% y mantuvo una dieta de mayor calidad a lo largo de su vida.
En cuanto a la capacidad cognitiva, iba desde un rendimiento más bajo hasta un rendimiento más alto en comparación a sus compañeros. El 58% del grupo con menor capacidad cognitiva provenía de la trayectoria dietética más baja. Los que se encontraban en la trayectoria de mayor capacidad cognitiva tenían una dieta moderada o alta.
La importancia de los hábitos nutricionales desde la infancia
Los investigadores también observaron el riesgo de demencia en la edad adulta. A los 68-69 años, los participantes completaron un Examen Cognitivo de Addenbrooke III, una prueba que se utiliza para detectar el deterioro cognitivo. Un 9,8% de los participantes con dieta de menor calidad presentaba indicios de posible demencia, en comparación con un 6% del grupo de dieta moderada y del 2,4% del grupo de dieta de calidad.
Los científicos identifican que una clase social más alta durante la infancia influye en el desarrollo cognitivo gracias a que se puede conseguir una dieta de mejor calidad. Por otro lado, las participaciones en actividades intelectuales y sociales a los 11 años se relacionan con un mejor rendimiento cognitivo en los años posteriores. También se relaciona el hecho de ser mujer con una mayor probabilidad de mantener una dieta de buena calidad.
Los investigadores concluyen que las dietas de alta calidad favorecen la salud cerebral, ayudan a mantener las neuronas y a prevenir la neurodegeneración. Entonces, si quieres cuidar tu cerebro para evitar la demencia, empieza a comer mejor hoy.
REFERENCIA