Un estudio de la Universidad de Pensilvania en laboratorio del sueño prueba que los tapones superan a las máquinas de ruido rosa para dormir, que recorta la fase REM y no ayuda a recuperarse
Dormir con sonidos de fondo se ha convertido en el último biohack para el sueño. Muchas personas tienen máquinas de ruido blanco o rosa para conciliar el sueño, o como apps en sus móviles, pese a que la evidencia sobre sus efectos no es concluyente. Hay que recordar que la fase REM, cuando soñamos más y el cerebro consolida recuerdos y regula emociones, ya se había vinculado con la salud mental y el aprendizaje. La novedad ahora es que un ensayo controlado sugiere que esos ruidos continuos, lejos de proteger el descanso, pueden reducir el tiempo en REM y empeorar cómo nos sentimos al despertar.
Investigadores de la Universidad de Pensilvania Perelman School of Medicine llevaron a 25 adultos sanos a un laboratorio del sueño durante siete noches seguidas, con oportunidades de dormir de ocho horas. Ninguno usaba ruido para dormir ni presentaba trastornos de sueño. Cada participante pasó por varias condiciones: noches silenciosas, noches con ruido de aviones, ruido rosa constante a 50 decibelios, combinaciones de ruido de aviones con ruido rosa a 40 o 50 decibelios, y ruido de aviones con tapones. Cada mañana completaron pruebas y cuestionarios de alerta, calidad del sueño y otros efectos de salud.
Las máquinas de ruido rosa para dormir pierden, los tapones ganan
Los resultados fueron claros. El ruido de aviones, comparado con el silencio, se asoció con unas 23 minutos menos por noche de N3, la fase de sueño profundo más reparadora. Los tapones evitaron en gran medida esa caída del sueño profundo. Por su parte, el ruido rosa a 50 decibelios redujo la REM casi 19 minutos por noche. Cuando se combinó ruido de aviones con ruido rosa, el tiempo en sueño profundo y en REM se acortó de forma significativa, y además los participantes permanecieron despiertos unos 15 minutos más que en las noches sin ruido. Con tapones, el patrón cambió y el sueño se pareció al de las noches silenciosas.
Los cuestionarios coincidieron con el polisomnógrafo. Quienes durmieron con ruido de aviones o con ruido rosa dijeron que su sueño fue más ligero, que se despertaron más veces y que la calidad general fue peor. Con tapones, esas sensaciones negativas prácticamente desaparecieron. Dicho de forma sencilla, proteger los oídos funcionó mejor que “tapar” el entorno con un zumbido constante.
«La fase REM es importante para la consolidación de la memoria, la regulación emocional y el desarrollo cerebral, así que nuestros hallazgos sugieren que reproducir ruido rosa y otros ruidos de banda ancha durante el sueño podría ser perjudicial, especialmente en niños», explicó el autor principal, Mathias Basner. En los primeros años de vida, los menores pasan proporcionalmente más tiempo en REM, y los padres a menudo colocan máquinas de sonido junto a la cuna con la mejor de las intenciones. El equipo pide cautela, más investigación sobre niveles seguros, colores de ruido y efectos a largo plazo, y recuerda que los tapones son una herramienta simple y efectiva para mitigar ruidos intermitentes como el tráfico o el paso de aviones.
El estudio no detectó cambios de audición a la mañana siguiente, aunque los autores evitan dar por “seguros” volúmenes constantes de ruido rosa, incluso si son moderados. También señalan límites, como el tamaño de la muestra y la corta duración. Aun así, el mensaje práctico es directo. Si el vecindario ruge por la noche, mejor prueba tapones antes que una app de ruido blanco o rosa. Tu REM te lo agradecerá.
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