Si te preguntas si beber dos cervezas al día es malo, un nuevo estudio relaciona el consumo intenso y continuado de alcohol con un riesgo duplicado de cáncer de colon y recto

El alcohol se considera carcinógeno desde hace años, y muchos trabajos lo han asociado a varios tumores. En cáncer colorrectal, las señales eran claras para consumos altos, pero menos para patrones de consumo más o menos moderado a lo largo de la vida. A la vez, las guías recomiendan cribado desde los 45 años para detectar a tiempo pólipos que pueden volverse malignos mediante una colonoscopia.

Un nuevo análisis publicado en la revista Cancer ha podido analizar el riesgo por el historial de bebida de más de 88.000 adultos sin cáncer diagnosticado al inicio y registró su consumo de alcohol desde la juventud. Quienes promediaron más de 14 bebidas por semana a lo largo de la vida, es decir, dos copas de vino, dos cervezas o una copa de destilado, tuvieron un 25% más riesgo de cáncer colorrectal frente a quienes bebieron menos de una por semana. La asociación fue más marcada para el cáncer de recto, donde el riesgo casi se duplicó.

Beber dos cervezas al día duplica el riesgo

La señal se hizo aún más fuerte entre quienes bebieron en exceso de forma constante a través de todas las etapas de la vida. En ese grupo, el riesgo de cáncer colorrectal fue un 91% mayor que en bebedores ligeros continuos o en quienes tuvieron periodos sin consumo intenso. “Cuanto más tiempo bebe alguien, más tiempo están expuestos el colon y el recto al daño y a una reparación deficiente, ambos mecanismos clave del cáncer”, dijo la cirujana colorrectal Lynn M. O’Connor. Esta idea encaja con lo que se sabe de cómo el alcohol, al metabolizarse, puede dañar el ADN y alterar la mucosa intestinal.

Los especialistas señalan que la localización importa. “El cáncer de recto suele ser más difícil de tratar y clínicamente más complejo, lo que hace que el cribado y la identificación temprana sean aún más importantes”, explicó el cirujano oncológico Jeffrey Farma. Fola May, gastroenteróloga e investigadora en equidad en salud, añadió una preocupación emergente: “Estamos viendo un repunte de los cánceres de recto. Si el alcohol afecta de forma distinta la parte baja del colon, necesitamos entender por qué”.

El estudio también exploró los adenomas, pólipos benignos que pueden convertirse en cáncer. No observó un vínculo fuerte entre beber mucho y tener más adenomas en general. Sin embargo, encontró una pista interesante: quienes dejaron de beber mostraron menos probabilidades de desarrollar adenomas no avanzados que los bebedores actuales ligeros, lo que sugiere que cesar el consumo podría bajar el riesgo. Aun así, los autores piden cautela porque los datos de exbebedores eran limitados.

La buena noticia: bajar el consumo baja el riesgo

Los expertos insisten en que los números no son certezas individuales, pero sí banderas rojas útiles para decidir a tiempo. “Estas cifras no son garantías, sino señales para actuar antes de que sea tarde”, dijo May. “El cáncer colorrectal es uno de los pocos que podemos prevenir o detectar pronto, pero menos del 70% de las personas elegibles se somete a cribado”. La buena noticia es que parte del riesgo es modificable. “Las decisiones que la gente toma con el tiempo importan, y el cuerpo puede responder cuando se reducen esos riesgos”, recordó Farma.

Para reducir daños, los autores y asesores recomiendan dos líneas de acción. La primera, recortar el consumo sostenido y evitar los periodos de bebida intensa, porque el patrón acumulado sí parece importar. La segunda, cumplir con el cribado. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, USPSTF por sus siglas en inglés, aconseja empezar a los 45 años con pruebas anuales de heces, tomografía cada cinco años o colonoscopia cada diez, según cada caso y con supervisión médica. En personas con riesgo alto o síntomas como sangrado o cambios persistentes del ritmo intestinal, conviene adelantar la evaluación y aumentar la vigilancia. No se trata de demonizar una copa aislada, sino de entender que el historial de consumo deja huella y que, si se modifica, el riesgo también puede cambiar.

REFERENCIA

Association of alcohol intake over the lifetime with colorectal adenoma and colorectal cancer risk in the Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian Cancer Screening Trial