Hacer acopio unos días antes del acto parece buena idea, pero el esperma se conserva mal en el cuerpo, por eso hay que eyacular más veces
El cuerpo masculino produce espermatozoides como quien fabrica millones de diminutos torpedos, pero luego los aparca en un hangar cálido, húmedo y químicamente activo. Y ahí empieza el problema. Ese hangar, el epidídimo, no es un congelador. Es más bien una taquilla de gimnasio: funciona, pero lo que dejas dentro no sale igual de fresco.
Esta idea choca con una recomendación muy extendida en reproducción asistida y en análisis de semen. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja a los hombres abstenerse de eyacular entre dos y siete días antes de entregar una muestra para pruebas de fertilidad o para fecundación in vitro (FIV). La lógica parece clara: más días, más cantidad. Pero una investigación liderada por la Universidad de Oxford sugiere que esa estrategia tiene un peaje biológico que se estaba subestimando.
Por qué eyacular más veces
El equipo reunió datos de 115 estudios en humanos, con casi 55.000 hombres, y los comparó con 56 estudios en 30 especies no humanas. El patrón se repite con insistencia: mientras el esperma se queda almacenado, su “hardware” se deteriora. Los análisis muestran más daño en el ADN y más estrés oxidativo, una especie de óxido molecular causado por compuestos reactivos que atacan membranas y material genético. En paralelo, los tests puntúan peor la viabilidad y la motilidad, es decir, la capacidad de sobrevivir y nadar con energía hacia el óvulo.
Ese envejecimiento tiene nombre, «post-meiotic sperm senescence», que viene a significar algo tan prosaico como “senescencia del esperma después de formarse”. Es decir, el espermatozoide ya está hecho, pero se va degradando mientras espera su turno.
“En los hombres, los efectos negativos que observamos en cuanto al daño en el ADN espermático y el daño oxidativo fueron bastante significativos, por lo que estamos convencidos de que se trata de un efecto biológicamente relevante e importante”, dijo el autor principal, el biólogo Krish Sanghvi con corrección británica.
La clave está en distinguir cantidad de calidad. Sanghvi lo plantea así: “ISi la cantidad de espermatozoides es lo único que importa para una clínica o una pareja, la abstinencia sexual no tiene por qué ser algo negativo. Sin embargo, por lo general, el éxito de la fecundación no solo depende de la cantidad de espermatozoides, sino también de su calidad; por ejemplo, en la fecundación in vitro”. En la FIV, y más aún en técnicas como ICSI, la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, la medicina puede trabajar con números muy bajos. En ese escenario, el espermatozoide “más sano” vale más que un ejército cansado.
El estudio de Oxford no detectó un efecto claro de la abstinencia sobre las tasas de fertilización en humanos, pero el debate se alimenta con más piezas. Un ensayo clínico reciente con 453 parejas comparó dos estrategias antes de la FIV. Cuando los hombres se abstuvieron menos de 48 horas, la tasa de embarazo fue del 46%. En el grupo que siguió la recomendación de dos a siete días, bajó al 36%.
El andrólogo Allan Pacey, profesor en la Universidad de Manchester, lo resume con prudencia clínica. “En los últimos años se han acumulado cada vez más pruebas de que un periodo de abstinencia más corto podría resultar beneficioso al someterse a técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro. Esto se debe a que, con un periodo de abstinencia corto, los espermatozoides están más frescos, presentan una mayor motilidad y tienen menores niveles de daño en el ADN». Luego añade un matiz importante: la regla de dos a siete días sigue teniendo sentido cuando el objetivo es comparar análisis entre laboratorios y contra estándares internacionales. Pero durante el tratamiento, lo que importa es maximizar la calidad del material que se usa ese día.
La idea final no es convertir la fertilidad en un cronómetro obsesivo, sino aceptar un hecho incómodo. Guardar esperma no siempre equivale a guardarlo bien, y a veces el camino más corto entre dos puntos pasa por no esperar.
REFERENCIA
Sperm storage causes sperm senescence in human and non-human animals