Las mujeres que beben mucho tienen más riesgo de quedar embarazadas sin querer, incluso si quieren evitarlo. El cannabis, en cambio, no tiene el mismo efecto.
Los embarazos no deseados ocurren cuando una persona queda embarazada pese a no planearlo ni desearlo. Estos casos representan la mitad de los embarazos totales en el mundo, según datos de la ONU. Diversos factores sociales, de salud y comportamiento pueden influir en ese riesgo.
En Estados Unidos se estima que el porcentaje de embarazos no deseados ronda el 42%, un porcentaje alto para un país desarrollado. Un nuevo estudio publicado por la Society for the Study of Addiction revela que, entre mujeres con un fuerte deseo de evitar el embarazo, aquellas que bebían en exceso tenían un 50% más de probabilidades de quedar embarazadas sin querer que las que bebían moderadamente o no bebían. En cambio, el uso de cannabis no se asoció con un mayor riesgo de embarazo no deseado.
El equipo de investigación partió de una muestra de más de 2.000 mujeres no embarazadas entre 15 y 34 años. De ellas, identificaron a 936 que manifestaron un claro deseo de no quedarse embarazadas. En ese subgrupo, 429 reportaron consumo excesivo de alcohol, según una escala estandarizada de evaluación del consumo, y 362 informaron uso de cannabis. De estas últimas, 157 afirmaron consumirlo todos o casi todos los días.
Curiosamente, tanto las mujeres que bebían mucho como las que usaban cannabis con frecuencia mostraron, en promedio, un mayor deseo de evitar el embarazo que aquellas que no consumían o lo hacían de forma más moderada.
Durante el año de seguimiento del estudio, 71 de estas 936 mujeres quedaron embarazadas, a pesar de su intención de evitarlo. Más de la mitad de esos embarazos no deseados (38) ocurrieron en mujeres que bebían en exceso, un número mayor que el total combinado de embarazos en las mujeres que bebían poco o nada.
En contraste, menos de la mitad de esos 71 embarazos (28) se dieron entre mujeres que consumían cannabis, lo que sugiere que el uso de esta sustancia no aumenta el riesgo de embarazo no deseado en comparación con quienes no la usan.
La doctora Sarah Raifman, autora principal del estudio y miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, explicó: “Este estudio arrojó dos hallazgos importantes. Primero, las mujeres no embarazadas que beben en exceso parecen tener, en promedio, un mayor deseo de evitar el embarazo que aquellas que beben moderadamente o no beben. Segundo, beber en exceso, a diferencia de hacerlo de forma moderada o no beber, parece aumentar el riesgo de quedar embarazada en el plazo de un año, incluso en mujeres que claramente quieren evitarlo. Descubrir por qué ocurren esos embarazos será el siguiente paso en nuestra investigación”.
Raifman también subrayó la relevancia clínica de estos hallazgos, destacando que “dado el impacto potencialmente devastador de los trastornos del espectro alcohólico fetal (FASD, por sus siglas en inglés), que pueden surgir cuando un feto está expuesto al alcohol por el consumo de la madre, y el hecho de que ese riesgo aumenta con la cantidad y duración del consumo, es fundamental que médicos y profesionales sanitarios apoyen a las mujeres que beben en exceso para que dejen de hacerlo tan pronto como sospechen de un posible embarazo no planificado”.
Este trabajo aporta evidencia sobre cómo distintas sustancias afectan la planificación reproductiva y refuerza la necesidad de prestar atención no solo a la intención de evitar un embarazo, sino también a los comportamientos que pueden minar esa intención. Aunque el deseo de no quedarse embarazada es fuerte, las decisiones y hábitos que lo rodean pueden marcar la diferencia entre el control y el azar.
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