Dos estudios relacionan la vacuna del herpes zóster con un 20% menos de diagnósticos y mejor evolución, lo que podría ser una pista para la vacuna contra la demencia

La demencia no tiene cura y afecta a decenas de millones de personas, pero la prevención y el tratamiento clínico avanzan. En los últimos años se ha estudiado el papel de las infecciones latentes y de la inflamación crónica en el deterioro cognitivo, y cómo ciertas vacunas podrían amortiguar ese daño.

Una nueva investigación reaviva esta hipótesis con un candidato sorprendente, la vacuna contra el herpes zóster, que estaría ya ofreciendo beneficios colaterales en la población de más edad.

Esta esperanza surge de dos trabajos liderados por la Universidad de Stanford. El primero, publicado en Nature, analizó registros de salud de más de 280.000 adultos en Gales de entre 71 y 88 años. Los autores aprovecharon un «experimento natural» del sistema sanitario galés, que en 2013 ofreció la vacuna contra el herpes zóster a quienes habían cumplido 79 años el 1 de septiembre. Esa frontera por fecha de nacimiento permitió comparar a grupos casi idénticos en hábitos y salud, excepto por si eran candidatos a vacunarse o no. Con siete años de seguimiento, las personas vacunadas resultaron un 20% menos propensas a recibir un diagnóstico nuevo de demencia.

La vacuna contra la demencia y la vacuna contra el herpes zóster

El equipo remarca que la señal protectora aparece «se mire como se mire». “Esta enorme señal protectora estaba ahí, se miraran los datos como se miraran.”, dijo el autor senior, Pascal Geldsetzer, al medio británico. En otras palabras, los resultados se mantuvieron al cambiar supuestos y modelos estadísticos. Esto fortalece la lectura de causalidad, pese a que el diseño sigue siendo observacional.

El segundo trabajo, una continuación publicada en la revista Cell, examinó a quienes ya tenían un diagnóstico de demencia cuando arrancó el programa de vacunación en 2013. Aquí el hallazgo sorprendió aún más. Entre 7.049 galeses con demencia, casi la mitad falleció en los nueve años siguientes. En el subgrupo que recibió la vacuna, la mortalidad fue solo del 30%. Los investigadores interpretan que la vacuna no solo prevendría o retrasaría la demencia, también podría atenuar su curso clínico.

El virus del herpes zóster y el cerebro

¿Por qué una vacuna contra un virus cutáneo y nervioso podría influir en la salud cerebral? El herpes zóster es la reactivación del virus varicela zóster, que queda latente en los nervios tras la varicela. Sus brotes provocan inflamación y dolor intenso. La hipótesis de trabajo sugiere que al reducir reactivaciones y su impacto inflamatorio, el sistema nervioso central recibiría menos golpes a largo plazo. Falta clarificar mecanismos, pero encaja con la idea de que infecciones y neuroinflamación sostienen parte del deterioro cognitivo.

Los autores subrayan otra clave metodológica. Estudios previos ya apuntaban beneficios de la vacuna, pero podían estar sesgados porque la gente que decide vacunarse suele llevar estilos de vida más saludables. El corte por fecha de nacimiento diluye ese sesgo, al comparar a personas separadas por apenas una semana, con comportamientos medios similares. Así, la elegibilidad actúa como un sorteo casi aleatorio y facilita aislar el efecto del pinchazo.

El artículo recuerda que la vacuna frente al herpes zóster está disponible y se administra de manera rutinaria en varios países. La Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que 57 millones de personas viven con demencia en el mundo. Si futuros trabajos confirman estos resultados, una herramienta ya existente podría ayudar a prevenir casos y a mejorar el pronóstico de quienes ya están diagnosticados.

Es necesario ahora un ensayo clínico aleatorizado, el estándar definitivo para demostrar eficacia. Además, el trabajo en Nature se centró en el fármaco vivo atenuado usado entonces en el Reino Unido, mientras que muchos sistemas sanitarios han pasado a la formulación recombinante más nueva. Aun así, el mensaje práctico es muy claro: vacunarse contra el herpes zóster protege frente a una infección dolorosa y, quizá, defiende también al cerebro de la demencia.

REFERENCIA

A natural experiment on the effect of herpes zoster vaccination on dementia