Los niveles de testosterona en hombres se han reducido a la mitad en 50 años

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Un metaanálisis con 118.593 hombres en cinco países muestra una caída media del 54% en los niveles de testosterona entre 1972 y 2019, con una aceleración a partir del año 2000

La testosterona no es solo la hormona que regula la libido y la producción de esperma. Controla también la masa muscular, la densidad ósea, el estado de ánimo, los niveles de energía y el metabolismo. Que sus niveles medios hayan caído más de la mitad en medio siglo no es, por tanto, una noticia sobre fertilidad: es una noticia sobre salud masculina en sentido amplio. El metaanálisis presentado esta semana en el mayor congreso europeo de reproducción humana cuantifica ese descenso con la base de datos más extensa reunida hasta ahora sobre el tema.

Índice
  1. Seis estudios durante cinco décadas con 118.593 hombres
  2. Las causas: obesidad y diabetes
  3. El papel de los disruptores endocrinos y el calentamiento global
  4. El peligro de los suplementos de testosterona
  5. La crisis de la salud reproductiva masculina
  6. Referencia

Seis estudios durante cinco décadas con 118.593 hombres

El equipo liderado por el profesor Hagai Levine, de la Escuela Braun de Salud Pública y Medicina Comunitaria de la Universidad Hebrea-Hadassah de Jerusalén, realizó un metaanálisis de seis estudios longitudinales que midieron los niveles de testosterona en hombres a lo largo de periodos prolongados. En conjunto, los estudios cubrían a 118.593 hombres de cinco países entre 1972 y 2019.

Los resultados fueron consistentes en todos los estudios individuales: ninguno mostró una tendencia contraria. Agregados, señalan una reducción media del 54% en los niveles de testosterona a lo largo del periodo analizado. El ritmo de caída es de aproximadamente un 1% anual, lo que los investigadores describieron como "una tendencia fuerte y constante" que no puede atribuirse al azar ni a errores estadísticos. El análisis reveló además que el ritmo de caída se ha acelerado especialmente a partir del año 2000.

Las causas: obesidad y diabetes

El equipo identifica el aumento de la obesidad y la diabetes como las causas principales y mejor documentadas del descenso. El mecanismo por el que la obesidad reduce la testosterona es bien conocido: el tejido adiposo contiene la enzima aromatasa, que convierte la testosterona en estradiol, una hormona femenina. A mayor proporción de grasa corporal, mayor conversión y menor concentración de testosterona circulante.

En el caso de la diabetes, la resistencia a la insulina y los niveles crónicamente elevados de glucosa en sangre deterioran la función del hipotálamo y la hipófisis, las estructuras cerebrales que envían las señales que activan la producción de testosterona en los testículos. La disfunción en ese eje hipotálamo-hipofisario-gonadal reduce la producción hormonal de forma gradual pero acumulativa. La prevalencia de ambas condiciones ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas en las poblaciones analizadas, lo que explica en buena medida la tendencia observada.

El papel de los disruptores endocrinos y el calentamiento global

Los investigadores señalaron también factores ambientales como posibles contribuyentes al descenso, aunque con una advertencia metodológica importante. Los estudios previos que han examinado la correlación entre los niveles de testosterona y la exposición a disruptores endocrinos, compuestos que interfieren con el sistema hormonal presentes en plásticos, pesticidas, cosméticos y productos de limpieza doméstica, no han producido resultados consistentes. Lo mismo ocurre con los estudios sobre el impacto del calentamiento global sobre la función reproductiva masculina.

"Vivimos en entornos que están muy lejos de ser ideales para la salud, con exposición a productos químicos, cambio climático y estilos de vida poco saludables", señaló Levine. "Aunque la evidencia sobre los factores ambientales no sea aún perfecta, debería aplicarse el principio de precaución." El principio de precaución establece que, ante la posibilidad de daño significativo y ante la incertidumbre científica, es razonable actuar preventivamente sin esperar a la confirmación definitiva.

El peligro de los suplementos de testosterona

Uno de los aspectos más prácticos que destacaron los expertos reunidos en la conferencia fue la respuesta equivocada que muchos hombres están adoptando ante la información sobre el descenso de la testosterona: el uso de suplementos hormonales. Los anuncios de productos de testosterona se han multiplicado en los últimos años, aprovechando la mayor conciencia pública sobre el problema.

El profesor Allan Pacey, de Andrología en la Universidad de Manchester, fue directo sobre el riesgo: "Cuando se administra testosterona, el cerebro puede percibir erróneamente que los niveles hormonales son suficientes y enviar señales para detener la producción de esperma. Los suplementos no son la solución." La suplementación exógena de testosterona suprime el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, lo que puede producir azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen) y en algunos casos infertilidad temporal o permanente. Este efecto es especialmente relevante en hombres en edad reproductiva que consultan por problemas de fertilidad y reciben o se automedican con testosterona pensando que mejorarán su situación.

La crisis de la salud reproductiva masculina

El hallazgo de Levine no es el primero de esta naturaleza. El mismo investigador publicó en 2017 en Human Reproduction Update el primer metaanálisis que demostró una caída significativa en los recuentos de espermatozoides en hombres de países occidentales entre 1973 y 2011. Un seguimiento publicado en 2022 extendió esa tendencia a nivel global, documentando descensos en América del Sur y Central, Asia y África. El nuevo metaanálisis sobre testosterona, que involucra a un hormona diferente pero estrechamente relacionada con la función reproductiva masculina, añade una capa adicional al cuadro.

El profesor Channa Jayasena, de Endocrinología Reproductiva en el Imperial College de Londres, que no participó en el estudio, consideró los resultados "bastante convincentes porque se basan en estudios realizados repetidamente a lo largo de distintas épocas". La convergencia de datos independientes sobre recuento de espermatozoides y niveles de testosterona, procedentes de equipos distintos y metodologías diferentes, refuerza la solidez del patrón descrito.

El estudio fue presentado en la reunión anual de la ESHRE y se encuentra pendiente de publicación en revista revisada por pares. Los datos disponibles corresponden a los comunicados de la conferencia y las cobertura de medios especializados.

Referencia

  • Levine, H. et al. Secular decline in testosterone levels: a systematic review and meta-analysis. Presentado en la reunión anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE), Londres, 7 de julio de 2026.

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