El canibalismo es malo para la salud, según la ciencia

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Un modelo matemático concluye que el canibalismo produce un colapso poblacional por acumulación de enfermedades, especialmente las provocadas por priones

Hay preguntas que la ciencia tarda en hacerse no por falta de interés, sino porque están fuera de lo considerado aceptable. ¿Es el canibalismo una fuente de alimento viable para poblaciones humanas? ¿Qué riesgos concretos lleva aparejados? ¿Por qué se convirtió en uno de los tabúes más universales de nuestra especie? Pero los investigadores Misiak y Tureček se hicieron esas preguntas y construyeron un modelo matemático para responderlas.

Índice
  1. El cuerpo humano como fuente de alimento, sin rodeos
  2. Los priones y el canibalismo
  3. El riesgo que se multiplica cuando los caníbales comen caníbales
  4. El tabú como respuesta de selección cultural
  5. Lo que el modelo no incluye
  6. Referencia

El cuerpo humano como fuente de alimento, sin rodeos

El punto de partida del estudio es deliberadamente frío: tratar el cuerpo humano como una potencial fuente calórica y analizarlo en esos términos, sin asumir de partida ningún juicio moral sobre la práctica. El resultado desde esa perspectiva es decepcionante desde el punto de vista nutricional. "Desde una perspectiva calórica, una persona resulta ser una comida normal", señaló Misiak. No es especialmente rica en calorías comparada con otros animales de tamaño similar. Requiere un esfuerzo de adquisición igual o mayor que cazar presas no humanas. Y, en condiciones de disponibilidad media de alimentos, el balance energético es positivo solo en circunstancias muy estrechas.

Pero el problema principal, según el modelo, no es calórico. Es infeccioso.

Los priones y el canibalismo

Los humanos compartimos prácticamente toda nuestra biología con otros humanos. Eso significa que cualquier patógeno que haya evolucionado para infectar un cuerpo humano tiene todas las herramientas necesarias para infectar otro. La mayoría de las enfermedades transmitidas por alimentos pueden eliminarse mediante la cocción.

Pero hay una categoría de agentes patológicos que no se eliminan al cocinar: los priones, proteínas mal plegadas que causan enfermedades neurológicas fatales, son resistentes al calor, a la mayoría de los desinfectantes y a prácticamente todos los procesos que eliminan bacterias y virus convencionales.

La enfermedad de las vacas locas, o encefalopatía espongiforme bovina (EEB), es un trastorno neurológico fatal causado por priones. Se originó al alimentar a las vacas con piensos elaborados a partir de restos (harina de carne y huesos) de ovejas y cabras infectadas con priones. Las proteínas malformadas que se acumulaban en el cerebro de los animales, destruyendo el tejido nervioso y dándole una apariencia de esponja. En el modelo de Misiak y Tureček, los priones son el factor determinante.

El caso histórico más documentado de priones y canibalismo es el kuru, una enfermedad neurológica fatal que fue endémica entre el pueblo Fore de Papúa Nueva Guinea, que practicaba el canibalismo ritual con sus fallecidos como forma de honrarlos. A medida que la práctica se extendió dentro de la población, el kuru se propagó con ella. El tiempo de incubación del prión es largo (puede tardar décadas en manifestarse), lo que dificultó inicialmente identificar el vector. Cuando se identificó, el kuru ya había afectado a toda una generación.

El riesgo que se multiplica cuando los caníbales comen caníbales

El hallazgo más específico del modelo matemático es que el riesgo de enfermedad no crece de forma lineal: crece de forma exponencial cuando los caníbales consumen a su vez a otros caníbales. Cada generación de canibalismo acumula los priones del anterior, de modo que la concentración del agente patológico en la cadena se multiplica con cada eslabón. Una práctica que podría ser ocasionalmente sostenible en condiciones de escasez extrema se convierte rápidamente en un mecanismo de colapso poblacional cuando se convierte en habitual.

"Las comunidades que no frenaron el canibalismo simplemente no sobrevivieron", señaló Misiak. El modelo predice que en poblaciones donde el canibalismo se practica de forma sostenida, la propagación de enfermedades eventualmente supera la ganancia calórica y la población se encamina hacia el colapso.

El tabú como respuesta de selección cultural

La segunda pregunta del estudio es por qué el canibalismo se convirtió en tabú. La explicación dominante en la literatura antropológica ha sido psicológica: el disgusto instintivo como mecanismo evolucionado de rechazo. Pero el modelo de Misiak y Tureček sugiere una explicación adicional y más directamente funcional: el tabú emergió y se afianzó porque las culturas que lo adoptaron sobrevivieron y las que no lo hicieron tienden a no estar aquí para contarlo.

"Nuestros resultados sugieren que esta fue una respuesta biológicamente justificada al creciente riesgo de epidemias", señaló Misiak. No hace falta postular una aversión innata previa: basta con que las poblaciones sin tabú colapsaran y las que desarrollaron la restricción cultural persistieran. El tabú puede haber sido seleccionado culturalmente de la misma forma que los rasgos ventajosos son seleccionados biológicamente: porque los grupos que lo tienen sobreviven mejor que los que no.

Lo que el modelo no incluye

El estudio analiza el canibalismo exclusivamente desde la perspectiva del balance energético e infeccioso, sin incorporar las dimensiones sociales, rituales o bélicas que históricamente han acompañado la práctica. En muchas culturas documentadas, el canibalismo fue simbólico o puntual, no una estrategia alimentaria sostenida. El modelo tampoco puede capturar todos los factores que contribuyeron a la emergencia de los tabúes, que son múltiples y probablemente interactivos. Lo que sí establece, con la solidez de un modelo epidemiológico validado sobre datos históricos como el caso Fore, es que el riesgo de enfermedad es un factor suficientemente potente para explicar la selección contra el canibalismo sin necesidad de recurrir a ninguna otra explicación.

Referencia

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