¿Tienes mucha masa muscular? Podrías llevar genes neandertales

neandertal

Un estudio en Current Biology muestra que una versión del receptor de la hormona del crecimiento heredada de los neandertales responde con más fuerza a esa hormona. Quienes la portan, sobre todo en el sur de Asia, tienen de media unos 270 gramos más de masa muscular, un efecto que solo aflora tras la infancia.

Los neandertales tenían una constitución más robusta que la de la mayoría de los humanos de hoy, con huesos que delatan grandes músculos. Decenas de miles de años después de su desaparición, un fragmento diminuto de ese legado sigue moldeando el cuerpo de millones de personas vivas. Un equipo de científicos ha identificado una variante genética heredada de aquellos parientes que, todavía hoy, aporta algo más de músculo a quien la lleva.

Índice
  1. Un receptor con firma neandertal
  2. Un 40% más de respuesta en el laboratorio
  3. 270 gramos de músculo, y solo en adultos
  4. Un legado repartido de forma desigual

Un receptor con firma neandertal

La clave está en la hormona del crecimiento, que la glándula hipófisis libera al torrente sanguíneo y que regula el desarrollo de músculos y huesos. Para actuar sobre una célula, esa hormona debe acoplarse a un receptor en su superficie, que transmite la señal hacia el interior. Un equipo internacional dirigido por Hugo Zeberg, del Instituto Karolinska, y Philipp Kanis, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, descubrió que la versión neandertal de ese receptor presenta dos cambios en su secuencia que no aparecen en la variante más común entre los humanos actuales. El trabajo, que cuenta entre sus firmantes con el premio nobel Svante Pääbo, se publicó en la revista Current Biology.

Un 40% más de respuesta en el laboratorio

Para comprobar qué hacían esos dos cambios, los investigadores cultivaron células en el laboratorio. Las que llevaban el receptor neandertal crecieron un 40% más que las portadoras de la versión moderna habitual cuando se las expuso a la hormona del crecimiento, y la mayor parte de esa reacción más intensa se debía a uno solo de los dos cambios. Dicho de forma sencilla, el receptor heredado de los neandertales es más sensible a la señal de la hormona y la amplifica.

270 gramos de músculo, y solo en adultos

Lo más sólido del estudio es que ese efecto de laboratorio también se ve en cuerpos reales. Al examinar datos de más de un millón de personas, el equipo encontró que quienes portan la variante neandertal tienen de media unos 270 gramos más de masa muscular, además de sutiles ecos anatómicos de aquellos parientes, como una mandíbula ligeramente más corta en su parte posterior y unas raíces dentales más cortas. Hay un matiz temporal revelador, porque el efecto no aparece en la niñez. En una muestra de más de 6.000 niños no se detectó ninguna relación hasta los 11 años, lo que indica que la diferencia surge más tarde, probablemente en la pubertad, cuando los niveles de hormona del crecimiento se disparan. Que dos tipos de prueba tan distintos, las células y la población, cuenten la misma historia es lo que hace convincente el hallazgo, según destaca Kanis.

Un legado repartido de forma desigual

Esta versión del receptor llegó a nuestra especie a través del mestizaje con los neandertales hace unos 47.000 años, y su reparto por el mundo es muy dispar. Hoy la porta hasta un 24% de la población en algunas zonas del sur de Asia, donde es especialmente frecuente, frente a apenas un 0,5% de los europeos. Conviene, eso sí, no exagerar su alcance. Como recuerda Zeberg, se trata solo de una entre las muchas influencias genéticas sobre el crecimiento y la forma del cuerpo, de modo que por sí sola no explica la complexión neandertal ni determina el aspecto de nadie. Una de las coautoras, practicante de CrossFit, lo resumió con humor al señalar que ni siquiera un receptor neandertal sustituye al entrenamiento.

El hallazgo tiene ese punto fascinante de lo que la genética antigua no deja de recordarnos: nuestros cuerpos son un mosaico de herencias muy remotas, la mayoría invisibles hasta que la ciencia las señala. Un cambio de apenas unas letras en el ADN de una especie extinguida hace milenios sigue empujando, en silencio y solo un poco, los músculos de millones de personas que caminan hoy por el planeta sin sospecharlo. Los neandertales, en cierto modo, todavía andan entre nosotros.

REFERENCIA

Increased signaling of the Neanderthal growth hormone receptor (Kanis, Berreiter, Sieme et al.; con Svante Pääbo, sénior Hugo Zeberg, Current Biology, 2026. DOI: 10.1016/j.cub.2026.07.025)

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