Dormir con tu perro en la cama, ¿mejora o empeora el sueño?

perro durmiendo en la cama

Un estudio con 25 personas y 38 perros descubre que eres tú quien despierta a tu perro, mucho más que al contrario

Quienes duermen con su perro tienen siempre la sospecha. Si se despiertan en mitad de la noche, el perro se ha movido, y la conclusión inmediata es que la mascota ha interrumpido el descanso. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Toronto, publicado en PLOS ONE en octubre de 2026, empleó pulseras de actividad en muñecas humanas y collares caninos durante cuatro semanas para averiguar quién molesta a quién de verdad. Los datos apuntan en la dirección opuesta a lo que muchos esperaban.

Índice
  1. Medidores en la muñeca y en el collar
  2. Lo que el cuerpo vive y lo que la mente recuerda al despertar
  3. Dueño o perro: quién se mueve primero
  4. Más de un perro en la habitación, mala idea
  5. REFERENCIA

Medidores en la muñeca y en el collar

Ming Fei Li, Lavania Nagendran y sus colaboradores de la Universidad de Toronto y la Universidad Duke reclutaron a 25 voluntarios y sus 38 perros (todos husky siberiano o malamute de Alaska, sanos y de entre dos y 12 años) en el sur de Ontario durante el invierno de 2021. Cada participante llevó un acelerómetro MotionWatch 8 en la muñeca durante la noche, y sus perros llevaron uno idéntico en el collar, registrando la actividad en franjas de un minuto durante casi cuatro semanas seguidas.

Al final del periodo, todos completaron el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), un cuestionario de referencia clínica. El diseño formó parte de un proyecto mayor sobre los patrones de actividad de lobos sociabilizados y perros domésticos, desarrollado durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19.

Lo que el cuerpo vive y lo que la mente recuerda al despertar

La primera revelación fue la brecha entre lo que los participantes sentían y lo que los dispositivos medían. Alrededor de la mitad declararon sufrir interrupciones del sueño, en especial quienes compartían cama con más de un perro. Los rastreadores, en cambio, no encontraron diferencias significativas en ningún sentido: la duración media del sueño fue de 6,23 horas, con una eficiencia del 79,31%, y ninguno de los factores analizados (si el perro dormía en la cama, en la habitación o fuera de ella) alteró de forma significativa esas cifras.

El 88% de los participantes declaró que los ladridos de su perro no interrumpían su sueño, y el 84% dijo lo mismo sobre los movimientos del animal durante la noche. La distancia entre lo que el cuerpo vive y lo que la mente recuerda al despertarse es uno de los fenómenos más estudiados de la ciencia del sueño, y este trabajo añade un ejemplo concreto con mascotas.

Dueño o perro: quién se mueve primero

El hallazgo más llamativo sale del análisis de retardo temporal, una técnica estadística que permite detectar cuál de los dos miembros de la pareja inicia primero los movimientos nocturnos. De los 36 pares con datos de acelerometría válidos, 22 mostraron un patrón claro de actividad sincronizada. En diez de esas 22 díadas (el 45%), fue el humano quien se movió primero, seguido por el perro. En cuatro pares (el 18%), la secuencia fue la inversa, y en los ocho restantes los movimientos se produjeron en el mismo minuto de registro.

El resultado contradice un estudio de 2020 que había sugerido que los perros influían más sobre los movimientos nocturnos de sus dueños que al revés. Los autores señalan que la diferencia puede deberse a la elección de razas (el husky y el malamute son conocidos por su temperamento calmado), al reducido tamaño de la muestra o a diferencias metodológicas. El patrón que emerge de los rastreadores es, en cualquier caso, coherente: el humano es, con más frecuencia, quien inicia la perturbación.

Más de un perro en la habitación, mala idea

El estudio sí identificó un efecto significativo sobre el sueño subjetivo. Tener más de un perro en la habitación se asoció con peores puntuaciones en el cuestionario de sueño (β = 0,321, p = 0,042). El especialista en medicina del sueño W. Christopher Winter, ajeno al estudio, señaló que los perros pueden reforzar el descanso precisamente porque imponen rutinas, un factor determinante de la calidad del sueño. La advertencia llega acompañada de un matiz: las razas braquicéfalas (bulldog francés, pug, Boston terrier) pueden roncar con suficiente intensidad como para convertirse en un problema real.

El trabajo arrastra las limitaciones propias de un estudio piloto: 25 participantes (21 mujeres, cuatro hombres), solo dos razas de gran tamaño y datos recogidos durante el confinamiento de 2021, un periodo atípico en cuanto a horarios y estrés. Un estudio de 2023 en la revista Human-Animal Interactions asociaba la tenencia de mascotas con un sueño más fragmentado, mientras que el estudio de la Clínica Mayo de 2017 con 40 propietarios de perros encontró que dormir con el perro en la habitación era compatible con un buen descanso, aunque hacerlo en la misma cama reducía ligeramente la eficiencia del sueño. Lo que estos nuevos datos añaden es una perspectiva que faltaba en la mayoría de las investigaciones anteriores: la del perro. El mayor perturbador del sueño compartido puede estar más cerca de lo que se pensaba.

REFERENCIA

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