El deshielo está transformando Groenlandia más rápido de lo esperado: las grietas en su capa de hielo crecen y los lagos, que antes absorbían CO₂, ahora lo liberan

Imagen: Fisuras en el glaciar Store, un glaciar de desembocadura marina de la capa de hielo occidental de Groenlandia. Fotografía: Tom Chudley (Universidad de Durham)

La capa de hielo de Groenlandia, la segunda más grande del mundo, está sufriendo cambios alarmantes debido al cambio climático. Por un lado, las grietas en los glaciares crecen en tamaño y profundidad, acelerando el deshielo. Por otro, los lagos que solían ser depósitos de carbono han pasado a emitir CO₂ a la atmósfera, agravando el calentamiento global. Estos procesos no solo amenazan con elevar el nivel del mar, sino que también alteran ecosistemas enteros y ponen en riesgo el suministro de agua potable en la región.

El deshielo de Groenlandia es uno de los fenómenos más preocupantes del cambio climático. Su capa de hielo, si se derritiera por completo, elevaría el nivel del mar en siete metros. Las grietas o crevasses, que son fisuras en los glaciares donde el hielo se mueve más rápidamente, se han convertido en un indicador clave de este deshielo acelerado. Además, los lagos de la región, que tradicionalmente absorbían dióxido de carbono (CO₂) gracias a la fotosíntesis de organismos microscópicos, están cambiando su comportamiento debido al aumento de temperaturas y las lluvias extremas. Este doble impacto no solo acelera la pérdida de hielo, sino que también convierte a Groenlandia en una fuente neta de emisiones de carbono, intensificando el calentamiento global.

Un lago de Groenlandia cerca de Kangerlussuaq que se oscureció tras el calor extremo y las lluvias de 2022. (Crédito de la imagen: Vaclava Hazukova)

Un lago de Groenlandia cerca de Kangerlussuaq que se oscureció tras el calor extremo y las lluvias de 2022. (Crédito de la imagen: Vaclava Hazukova)

La capa de hielo de Groenlandia se está resquebrajando a un ritmo mucho más rápido de lo que los científicos habían previsto. Un estudio liderado por la Universidad de Durham, publicado en Nature Geoscience, utilizó más de 8,000 mapas en 3D generados a partir de imágenes satelitales de alta resolución para analizar la evolución de las grietas entre 2016 y 2021. Los resultados son preocupantes: en los bordes de la capa de hielo, donde los glaciares se encuentran con el mar, las grietas han aumentado en volumen hasta en un 25% en algunas zonas. Este incremento está directamente relacionado con la aceleración del flujo de los glaciares, que se deslizan más rápido debido al aumento de las temperaturas oceánicas.

El Dr. Tom Chudley, autor principal del estudio, explicó: “En un mundo que se calienta, esperamos ver más grietas formándose. Esto se debe a que los glaciares aceleran su movimiento con el aumento de la temperatura del océano, y el agua de deshielo que llena las grietas puede forzar su profundización en el hielo”. Hasta ahora, no se disponía de datos tan completos que mostraran la magnitud y la rapidez con la que esto ocurre en toda la capa de hielo de Groenlandia.

Este fenómeno tiene un efecto en cadena. Según el profesor Ian Howat, coautor del estudio y director del Byrd Polar & Climate Research Center en la Universidad Estatal de Ohio, “a medida que las grietas crecen, alimentan los mecanismos que hacen que los glaciares se muevan más rápido, llevando agua y calor al interior de la capa de hielo y acelerando el desprendimiento de icebergs en el océano”. Este ciclo puede intensificar aún más la pérdida de hielo, lo que contribuye al aumento del nivel del mar, que ya ha subido 14 mm desde 1992 solo por el deshielo de Groenlandia.

Pero las grietas no son el único problema que enfrenta Groenlandia. En 2022, una serie de olas de calor y lluvias récord provocaron un cambio drástico en los lagos de la región. Según un estudio publicado en PNAS y liderado por la profesora Jasmine Saros, de la Universidad de Maine, alrededor de 7,500 lagos cristalinos del oeste de Groenlandia se tornaron de un color marrón turbio. Lo más preocupante es que estos lagos, que normalmente absorbían CO₂ durante el verano gracias a la fotosíntesis de plancton microscópico, comenzaron a emitirlo.

Fenómenos en cadena

El cambio se debió a una combinación de factores. El calor extremo derritió el permafrost, el suelo congelado que almacena carbono, hierro y otros elementos. Las lluvias intensas lavaron estos materiales hacia los lagos, oscureciendo sus aguas. Esto redujo la cantidad de luz solar que penetraba en los lagos, afectando a los organismos fotosintéticos que absorben CO₂. Al mismo tiempo, aumentó la cantidad de plancton que descompone materia orgánica, liberando carbono en el proceso.

La profesora Saros destacó la gravedad de este cambio: “La magnitud y la velocidad de este fenómeno no tienen precedentes. Cambios que normalmente tardarían siglos en ocurrir se están dando en cuestión de años”. Los efectos no se limitan al medio ambiente. Estos lagos también son una fuente crucial de agua potable para las comunidades locales, y el aumento de materiales disueltos podría afectar la calidad del agua. Según Saros, la presencia de carbono orgánico disuelto y nutrientes podría favorecer el crecimiento de bacterias que afectan el sabor y el olor del agua, además de aumentar la exposición a metales que pueden causar problemas de salud.

El impacto de estos cambios en los lagos es aún incierto. Hasta el verano de 2024, los lagos seguían siendo marrones, y los investigadores no saben si volverán a su color azul original. Lo que sí está claro es que estos procesos están transformando Groenlandia en una fuente neta de emisiones de carbono, algo que agrava aún más el calentamiento global.

Ambos estudios muestran que el cambio climático no solo está derritiendo Groenlandia, sino que también está alterando sus procesos naturales de una manera que podría tener consecuencias globales. Mientras las grietas en los glaciares aceleran el flujo de hielo hacia el océano, los lagos que antes ayudaban a absorber CO₂ ahora están contribuyendo a su acumulación en la atmósfera. La combinación de estos factores podría acelerar el aumento del nivel del mar y el calentamiento global, afectando no solo a Groenlandia, sino al planeta entero.

El monitoreo continuo, gracias a proyectos como ArcticDEM, permitirá a los científicos seguir de cerca estos cambios en Groenlandia y otras regiones del Ártico, que se están calentando más rápido que cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, los datos actuales ya son una llamada de atención: el deshielo de Groenlandia avanza a un ritmo alarmante, y sus efectos se sentirán mucho más allá de sus fronteras heladas.

REFERENCIA

Increased crevassing across accelerating Greenland Ice Sheet margins

Abrupt transformation of West Greenland lakes following compound climate extremes associated with atmospheric rivers