Las restricciones durante el confinamiento alteraron el desarrollo de la cognición social en preescolares, con mayor impacto en niños de hogares con menos recursos
Durante los primeros años de vida, los niños desarrollan habilidades esenciales para la interacción social, entre ellas la comprensión de las falsas creencias. Esta capacidad les permite entender que otras personas pueden tener creencias erróneas sobre la realidad, algo fundamental para la comunicación y la cooperación. Sin embargo, un estudio de la Universidad de California-Merced ha descubierto que los confinamientos por COVID-19 afectaron negativamente esta habilidad en niños de 3 a 5 años, especialmente en aquellos de entornos con menos recursos económicos y educativos.
Los confinamientos y el distanciamiento social por la pandemia transformaron la vida cotidiana de millones de niños pequeños. Con guarderías cerradas y menos oportunidades de interacción, los expertos comenzaron a preguntarse cómo estos cambios afectarían su desarrollo. La profesora de psicología del desarrollo Rose Scott y su equipo en la Universidad de California-Merced decidieron investigar el impacto en una habilidad clave: la comprensión de las falsas creencias, que permite a los niños reconocer que otras personas pueden tener ideas equivocadas sobre la realidad.
El equipo ya había comenzado a recolectar datos antes de la pandemia, lo que les permitió hacer una comparación entre niños evaluados antes y después de los confinamientos. Descubrieron que los niños evaluados después del confinamiento mostraban un rendimiento significativamente menor en pruebas de cognición social. La diferencia era más pronunciada en niños de hogares con menos ingresos y cuyos padres tenían menor nivel educativo.
“Fue impactante ver la caída en el rendimiento de los niños”, dijo Scott, autora principal del estudio publicado en Scientific Reports. “En una de nuestras pruebas, antes de la pandemia, los niños de 2 años y medio podían superarla sin problemas. Pero después del confinamiento, vimos niños de 5 años que no lograban resolverla”.
Para evaluar la comprensión de falsas creencias, los investigadores usaron varias pruebas con 94 niños. En una de ellas, un títere llamado Piggy colocaba un juguete en un contenedor y luego salía de la escena. Entonces, otro títere movía el juguete a otro lugar. Cuando Piggy regresaba, se le preguntaba al niño dónde creía que Piggy buscaría el juguete. Un niño con una comprensión adecuada de las falsas creencias respondería que Piggy lo buscaría en el primer contenedor, porque no tenía forma de saber que el juguete había sido movido.
Menos recursos, menos capacidades
Los resultados mostraron una clara disminución en el rendimiento de los niños después del confinamiento. Antes de la pandemia, el 80 % de los niños de 5 años superaban la prueba. En el grupo evaluado después del confinamiento, la tasa de éxito bajó al 63 %. Para los niños de hogares con menos recursos, solo el 51 % respondió correctamente, lo que, según Scott, equivale a elegir la respuesta al azar.
El estudio también evaluó las habilidades lingüísticas de los niños y recopiló datos sobre la situación socioeconómica de sus familias, considerando el ingreso anual del hogar y el nivel educativo de los padres. Los niños del primer grupo fueron evaluados entre agosto de 2019 y marzo de 2020, justo antes del inicio de la pandemia. El segundo grupo fue evaluado a partir de septiembre de 2021.
Uno de los hallazgos más preocupantes fue que los niños de entornos más desfavorecidos mostraban un mayor impacto en su desarrollo cognitivo. En cambio, los niños de hogares con más recursos no parecían haber sufrido cambios significativos. Scott sugiere que esto podría deberse a varios factores. Durante el confinamiento, los niños de hogares con menos recursos pudieron haber tenido menos oportunidades de interacción social y menos estímulos cognitivos. Además, los padres de estos niños podrían haber experimentado mayor estrés financiero o emocional, lo que afectó la cantidad y calidad de la comunicación con sus hijos. También es posible que estos niños hayan pasado más tiempo usando dispositivos electrónicos, una actividad asociada con un menor desarrollo de la comprensión de falsas creencias.
Para evaluar si estos efectos eran temporales, el equipo de Scott realizó pruebas de seguimiento en 2023 con algunos de los niños evaluados después de la pandemia. Los resultados fueron desalentadores: los bajos puntajes en comprensión de falsas creencias persistían.
La investigación ha captado la atención de la comunidad científica. En marzo, Scott presentó sus hallazgos en una conferencia en Pasadena, donde muchos colegas le expresaron que estaban observando efectos similares en sus propias investigaciones. “Cada vez que hablo sobre esto, otros expertos dicen: ‘Esto es exactamente lo que estamos viendo en nuestros datos’”, comentó Scott. En diciembre, un investigador de otra universidad le escribió para decirle que su estudio ayudaba a explicar los problemas que estaban detectando en la cognición social de niños después de la pandemia.
Scott cree que hay más datos por descubrir sobre este tema. “Es posible que otros investigadores ya tengan evidencia similar, pero que hasta ahora no hayan pensado en analizarla en niños que aún no han comenzado la escuela”, dijo.
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