Cuando los hombres creen que su pareja tiene otros amigos varones, producen más espermatozoides. Sin embargo, los que confían más en su pareja generan espermatozoides que nadan más rápido
En biología evolutiva, la competencia espermática es el fenómeno por el cual los espermatozoides de distintos machos compiten dentro del aparato reproductor femenino para fecundar el óvulo. Se ha documentado en diversas especies animales, y algunos estudios sugieren que también ocurre en humanos. Este concepto se basa en la idea de que los hombres podrían ajustar de manera inconsciente la calidad de su esperma en función de señales que indiquen un mayor riesgo de competencia, como el tiempo que pasan separados de su pareja o la cantidad de hombres con los que ella interactúa.
Un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behavior ha encontrado que los hombres producen eyaculaciones con una mayor concentración de espermatozoides cuando creen que su pareja femenina tiene una mayor cantidad de amigos y compañeros de trabajo varones. Esto sugiere que el cuerpo masculino podría estar biológicamente programado para reaccionar ante la percepción de competencia reproductiva.
Sin embargo, los investigadores también descubrieron un resultado inesperado: los hombres que consideraban a sus parejas más fieles generaban una proporción más alta de espermatozoides con movilidad rápida, es decir, los que nadan más deprisa y en línea recta, optimizando su capacidad para alcanzar y fecundar un óvulo.
La investigación, liderada por la Dra. Tara DeLecce de la Universidad de Oakland, se propuso replicar estudios previos sobre competencia espermática humana con tecnologías más avanzadas. Para ello, reclutaron a 34 parejas heterosexuales jóvenes y en relaciones estables, asegurándose de que ninguno de los participantes tuviera condiciones que afectaran la fertilidad.
Durante 45 días, los participantes proporcionaron muestras de semen en diferentes circunstancias: tras relaciones sexuales con su pareja y a través de masturbación. Para evitar variaciones, se les pidió mantener tiempos de abstinencia controlados y seguir instrucciones estrictas en la recolección y transporte de las muestras.
Los investigadores analizaron las muestras con un sistema de medición láser, evaluando tanto la concentración de espermatozoides como su movilidad. Descubrieron que el tiempo que una pareja pasaba separada desde la última relación sexual no tenía un impacto significativo en la calidad del esperma, desmintiendo un estudio previo de 1993. En cambio, sí encontraron que los hombres cuya pareja interactuaba con más hombres generaban eyaculaciones con una mayor concentración de espermatozoides, pero sin necesariamente mejorar su velocidad de movimiento.
Por otro lado, los hombres que confiaban más en la fidelidad de su pareja mostraban una mayor proporción de espermatozoides altamente móviles en sus eyaculaciones. Esto es contrario a lo que la teoría de la competencia espermática predeciría, pues se esperaría que los hombres más celosos generaran espermatozoides más rápidos para competir mejor contra posibles rivales.
Estos hallazgos sugieren que los mecanismos de ajuste de la calidad espermática en humanos podrían ser más complejos de lo que se pensaba. La competencia espermática no sería el único factor en juego, y otros elementos psicológicos o biológicos podrían estar influyendo en la producción y movilidad del esperma.
El estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no se preguntó directamente a las mujeres qué actividades realizaban cuando estaban lejos de sus parejas, lo que podría haber brindado una mejor comprensión de cómo los hombres interpretan las señales de riesgo de competencia. Además, la muestra de 34 parejas es relativamente pequeña, por lo que se necesitan estudios con más participantes para confirmar los hallazgos.
El equipo de investigación planea seguir explorando este fenómeno con experimentos adicionales, como evaluar si la exposición a imágenes que sugieren competencia masculina (por ejemplo, fotografías con varios hombres rodeando a una mujer) afecta la calidad espermática.
Según la Dra. DeLecce, es importante aclarar que este proceso ocurre de forma inconsciente. Los hombres no deciden activamente mejorar su esperma cuando sospechan infidelidad, sino que se trataría de una respuesta evolutiva automática diseñada para evitar la cucoldización, es decir, invertir recursos en la crianza de un hijo que no es biológicamente propio.
Este estudio pone de manifiesto lo intrincado que puede ser el comportamiento reproductivo humano y sugiere que aún hay mucho por descubrir sobre cómo nuestro cuerpo responde a señales de competencia en el ámbito de la pareja.
REFERENCIA
Ejaculate Adjustment in Response to Sperm Competition Risk in Humans