Después de nueve meses en el espacio, Butch Wilmore y Suni Williams finalmente vuelven a la Tierra. Su misión en la Estación Espacial Internacional debía durar solo ocho días, pero un fallo técnico prolongó su estancia inesperadamente.
Los viajes espaciales largos pueden parecer aventuras de ciencia ficción, pero presentan serios desafíos físicos y psicológicos. La falta de gravedad provoca pérdida de masa ósea y muscular, afecta la circulación sanguínea e incluso puede alterar la visión. Además, las misiones prolongadas exigen una gran resistencia mental y emocional. Volver a la Tierra no es simplemente un aterrizaje: es un proceso de readaptación a la gravedad y la vida cotidiana.
Butch Wilmore y Suni Williams partieron de la Estación Espacial Internacional (ISS) en la cápsula Dragon de SpaceX, acompañados por el astronauta de la NASA Nick Hague y el cosmonauta ruso Aleksandr Gorbunov. Su viaje de regreso comenzó el martes a las 05:05 GMT, con un amerizaje previsto frente a la costa de Florida a las 21:57 GMT. Sin embargo, las condiciones meteorológicas podrían alterar la hora exacta de su llegada. La NASA ofrece cobertura en directo del regreso.
La cápsula Dragon de SpaceX en la imagen durante su viaje a la ISS a finales de septiembre.
El regreso de los astronautas no será un simple paseo. La cápsula Dragon deberá soportar una reentrada a altísima velocidad, enfrentando temperaturas de hasta 1.600°C mientras atraviesa la atmósfera terrestre. Además, experimentarán fuerzas gravitacionales hasta cuatro veces superiores a la de la Tierra antes de que los cuatro paracaídas principales se desplieguen y permitan un descenso controlado en el océano.
Helen Sharman, la primera astronauta británica, explicó que la experiencia es intensa pero gratificante. «Son astronautas experimentados, pero se sentirán increíblemente felices de volver a la Tierra. Lo primero que se nota es el aire fresco».
La historia de Butch y Suni comenzó en junio de 2024, cuando viajaron a la ISS en la nave Starliner de Boeing, en su primer vuelo tripulado. Sin embargo, tras detectar varios problemas técnicos, la NASA decidió que no era seguro usar la misma cápsula para su regreso. En septiembre, Starliner regresó a la Tierra sin tripulación, dejando a los astronautas en espera de una alternativa. La solución llegó en forma de la siguiente misión programada: una cápsula Dragon de SpaceX que llegó a la ISS a finales de septiembre con dos astronautas en lugar de cuatro, dejando dos asientos libres para Butch y Suni. Pero esta misión tenía una duración prevista de seis meses, lo que significó una prolongación considerable de su estancia en el espacio.
A pesar del retraso, los astronautas aprovecharon al máximo su tiempo extra en la ISS. Realizaron numerosos experimentos científicos y Suni Williams rompió el récord de la mujer con más horas acumuladas en caminatas espaciales. Aunque algunos los describieron como «varados», en realidad nunca estuvieron en peligro: siempre hubo naves acopladas a la estación para una evacuación de emergencia si hubiera sido necesario.
En el sentido de las agujas del reloj, desde la izquierda: Butch Wimore, Suni Williams, Aleksandr Gorbunov y Nick Hague
Antes de su partida, Butch Wilmore afirmó que estaban preparados para una estancia prolongada. «Vinimos listos para quedarnos más tiempo, aunque el plan original era breve. Así es la exploración espacial», explicó. Suni, por su parte, expresó que esta probablemente sería su última misión y que no quería perder la sensación de asombro que le daba vivir en el espacio.
El regreso de Butch y Suni generó aún más atención el mes pasado cuando Elon Musk afirmó que los astronautas habían sido «dejados» en el espacio por razones políticas y que SpaceX podría haberlos traído antes. La NASA, sin embargo, respondió que sus decisiones se basaron en la programación de vuelos y las necesidades de la ISS.
El exastronauta y exdirector de operaciones espaciales de SpaceX, Garrett Reisman, respaldó la postura de la NASA. Explicó que organizar una misión de rescate no habría reducido significativamente el tiempo de Butch y Suni en el espacio y habría costado cientos de millones de dólares. «Ellos mismos habrían dicho que no valía la pena», aseguró.
Una vez en la Tierra, los astronautas viajarán al Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, para someterse a exámenes médicos. Las misiones prolongadas pueden afectar la salud, debilitando músculos y huesos, alterando la circulación sanguínea e incluso afectando la vista. La recuperación puede llevar meses, por lo que seguirán un régimen de ejercicio intensivo para readaptarse a la gravedad terrestre.
Sin embargo, antes de centrarse en su recuperación, Butch y Suni tienen una prioridad clara: reencontrarse con sus familias y amigos. Garrett Reisman compartió que Suni le había escrito recientemente desde el espacio, expresando cuánto extrañaba cosas simples como sentarse en el porche de su casa en Maine con sus perros y sentir el sol en la cara. Porque, al final, después de meses en el espacio, lo que más se extraña son los placeres más sencillos de la vida en la Tierra.
Imágenes: NASA