Un estudio advierte del impacto económico de la menopausia, que empuja a muchas mujeres a reducir jornada o dejar de trabajar
La menopausia es una etapa natural del envejecimiento femenino, normalmente entre los 45 y 55 años, que marca el final de la menstruación y la fertilidad. Está asociada a una caída de los niveles hormonales, sobre todo de estrógenos, y puede provocar síntomas como sofocos, fatiga, insomnio, ansiedad o depresión. Aunque es un proceso biológico universal, sus efectos no se sienten por igual, y su impacto en la vida laboral y económica de las mujeres apenas se ha investigado hasta ahora.
Un estudio liderado por la University College London (UCL) y publicado por el Institute for Fiscal Studies revela que las mujeres diagnosticadas con menopausia sufren una caída sustancial de ingresos durante los años posteriores al diagnóstico. El análisis muestra que, en promedio, las mujeres ven reducidos sus ingresos un 4,3% tras ser diagnosticadas, y esa pérdida alcanza el 10% al cabo de cuatro años. Este fenómeno, conocido ya como la «penalización de la menopausia», se debe a que muchas mujeres reducen sus horas de trabajo o directamente abandonan el empleo.
Este descenso en las ganancias, aunque menos severo que el llamado “coste de la maternidad” —una pérdida del 23% de los ingresos tras tener hijos—, pone de manifiesto otro factor de desigualdad económica de género poco reconocido hasta ahora.
La investigación, realizada también por expertos de la Universidad de Bergen, la Universidad de Stanford y la Universidad de Delaware, se basó en datos médicos y laborales de mujeres en Suecia y Noruega, nacidas entre 1961 y 1968, que recibieron un diagnóstico relacionado con la menopausia entre los 45 y los 55 años. Compararon su evolución laboral con la de otras mujeres que recibieron el diagnóstico más tarde, para aislar el efecto del envejecimiento normal y centrarse en el impacto específico de la menopausia.
Los resultados son claros: la caída de ingresos está directamente relacionada con una menor probabilidad de seguir trabajando y una reducción en las horas contratadas. Además, se detectó un aumento del 4,8% en la solicitud de prestaciones por incapacidad, lo que refuerza la idea de que los síntomas de la menopausia influyen considerablemente en la vida laboral.
Menos horas de trabajo, menos sueldo
“Todas las mujeres pasan por la menopausia, pero cada experiencia es única”, explica la profesora Gabriella Conti, autora principal del estudio. “Nos centramos en mujeres con un diagnóstico médico, por lo que es posible que sus síntomas hayan sido más graves que los de la población general. Nuestro estudio muestra cómo los efectos negativos de esta penalización varían mucho entre mujeres”.
Uno de los hallazgos más significativos es que las mujeres sin estudios universitarios son las más afectadas. Entre las tituladas, no se observó ninguna penalización económica. “Las mujeres con estudios superiores suelen estar mejor informadas sobre los síntomas de la menopausia y conocen mejor las opciones de tratamiento, lo que les permite adaptarse y seguir trabajando durante esta etapa”, añade Conti. “Nuestros hallazgos indican que una mejor información y un mayor acceso a cuidados relacionados con la menopausia son claves para eliminar esta penalización”.
El tamaño y el sector de la empresa también importan. Las mujeres empleadas en pequeñas empresas y en el sector privado sufren caídas mayores de ingresos que aquellas en empresas grandes o del sector público.
Además del impacto económico, el estudio examinó cómo la menopausia afecta el uso de servicios sanitarios. Se observó un pico inmediato de visitas al médico y a especialistas tras el diagnóstico, aunque estas bajaron con el tiempo. Sin embargo, el uso de medicación, especialmente la terapia hormonal sustitutiva, aumentó de forma sostenida. También se detectó un incremento del 5,1% en el consumo de antidepresivos.
Una parte curiosa del estudio analizó el efecto de un programa de televisión sueco titulado Klimakteriet: Det ska handa dig med (“La menopausia: también te pasará a ti”), que fue emitido a nivel nacional. Tras su emisión, aumentaron los diagnósticos y las prescripciones de terapia hormonal, lo que sugiere que la visibilización pública puede tener efectos positivos duraderos, sobre todo en mujeres con menor nivel educativo.
La profesora Rita Ginja, coautora del estudio, afirmó: “Nos sorprendió encontrar tan pocos estudios sobre los efectos económicos de la menopausia, algo que vivirá más de la mitad de la población mundial. Esperamos que nuestro trabajo ayude a arrojar luz sobre cómo la menopausia afecta a la trayectoria laboral y al bienestar económico de las mujeres”.
Para Gabriella Conti, las conclusiones son claras: “A medida que las sociedades envejecen y las economías dependen cada vez más de vidas laborales prolongadas, los responsables políticos deben comprender qué factores están empujando a las mujeres fuera del mercado laboral. Nuestros hallazgos sugieren que la menopausia es uno de ellos”.
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