Hay adolescentes que quieren abandonar el hábito del vapeo y no lo consiguen, un medicamento pensado para dejar de fumar está dando buenos resultados para ayudarles

Muchos de los chicos y chicas que empezaron a vapear para “probar” o por simple moda, se encuentran ahora atrapados en un hábito del que no saben salir. Lo más duro es que aunque quieren dejarlo, no herramientas para superar la adicción.

Ahora, un nuevo estudio ha mostrado que un fármaco veterano en la lucha contra el tabaco podría ser útil también en este terreno: la vareniclina, una pastilla que lleva años recetándose para dejar de fumar, está mostrando muy buenos resultados para ayudar a adolescentes a dejar el vapeo.

Qué es la varenicilina

La vareniclina es un agonista de los receptores de acetilcolina en el cerebro. La acetilcolina es uno de los neurotransmisores más importantes del cerebro para mantenernos alerta, regular los músculos, la memoria y el aprendizaje. La nicotina del tabaco suplanta a la acetilcolina, y hace que cada vez sea necesaria una dosis mayor. Esto ocurre tanto con el tabaco como con los vapeadores que contienen nicotina.

El ensayo fue sencillo y potente. Participaron 175 jóvenes de entre 16 y 25 años que vapeaban cinco o más días por semana. La mitad tomó vareniclina durante 12 semanas; la otra mitad, una pastilla placebo. Todos recibieron apoyo psicológico y mensajes de texto para animarlos a seguir.

¿El resultado? Más del 50 % de los que tomaron el medicamento dejaron de vapear por completo, mientras que en el grupo placebo solo lo consiguió un 14 %. Y lo más interesante: tres meses después, un 28 % seguía sin vapear, frente a un escaso 7 % en el grupo que no recibió la medicación real.

Ojo con esto: no hablamos solo de reducir el hábito, sino de eliminarlo durante semanas, en una etapa de la vida especialmente vulnerable a la adicción.

¿Por qué hacen falta remedios para dejar de vapear?

Porque el vapeo se ha instalado con fuerza, y no solo como moda: 1,2 millones de adolescentes estadounidenses dicen que vapean con regularidad, y una buena parte lo hace cada día. Eso ya no es juego, es dependencia. En España, según la encuesta ESTUDES del Ministerio de Sanidad, entre 2014 y 2023 el porcentaje de adolescentes 14 a 18 años que reconoce haber consumido alguna vez en su vida cigarrillos electrónicos  pasó del 17% al 55%, y el 19% los consume de forma habitual.

El cerebro adolescente no está hecho para lidiar con sustancias tan adictivas. La nicotina interfiere en procesos clave como la toma de decisiones o el control emocional. ¿Resultado? Enganche más rápido, más fuerte y más difícil de superar.

Lo curioso es que, pese a todo, muchos adolescentes quieren dejarlo. Según otro estudio anterior, seis de cada diez lo han intentado al menos una vez. El problema no tienen acceso a herramientas efectivas para conseguirlo.

Una pastilla para dejar el vapeo

Hasta ahora, las opciones para dejar la adicción al vapeo eran muy limitadas. Los chicles de nicotina requieren intervención médica en el colegio, y no siempre están permitidos. Otros métodos no están pensados para menores. Y para colmo, en muchos estados de EE. UU., y en la mayoría de los países de Europa, no se puede recetar este tipo de fármacos sin consentimiento de los padres.

La vareniclina se toma en casa, dos veces al día. No interfiere con la rutina escolar, no necesita un seguimiento complejo, y ha demostrado que funciona. Lindy McGee, pediatra en Houston, lo explica claramente: “Cuando un chaval quiere dejarlo, lo primero es escucharle. Después, darle opciones. Y si ahora tengo una herramienta más que puede ayudar, mejor todavía”.

El vapeo no es solo un problema de salud pública, también es una cuestión de herramientas. Porque cuando un adolescente decide dejarlo, no basta con buena intención: necesita apoyo real, emocional, y si es necesario, también farmacológico. A veces, todo empieza con una conversación y, quién sabe, quizá con una pastilla.

REFERENCIA

Varenicline for Youth Nicotine Vaping Cessation