Aunque estabilicemos las temperaturas, perderemos casi la mitad de los glaciares. Pero cada décima de grado cuenta para salvar millones de toneladas de hielo.
Los glaciares son masas de hielo en movimiento que se forman por la acumulación y compactación de nieve durante siglos. Son indicadores clave del cambio climático porque responden lentamente a variaciones de temperatura, acumulando los efectos del calentamiento durante mucho tiempo. Si se derriten por el cambio climático esto no solo eleva el nivel del mar, sino que también pone en peligro el suministro de agua, la estabilidad del terreno y economías locales basadas en el turismo.
Incluso si las temperaturas globales se estabilizaran en el nivel actual (alrededor de 1,2 °C por encima de los niveles preindustriales), el planeta perdería aproximadamente el 39 % de la masa glaciar global respecto a 2020. Así lo revela un nuevo estudio internacional con participación del ETH de Zúrich, que destaca la urgencia de limitar el calentamiento a 1,5 °C. De lograrse ese objetivo, podríamos conservar el doble de hielo glaciar en comparación con un mundo que se caliente 2,7 °C, que es la trayectoria prevista según las políticas climáticas actuales.
El estudio, publicado en la revista Science, ha sido elaborado por un equipo de 21 científicos de diez países, que utilizaron ocho modelos diferentes para simular la evolución de más de 200.000 glaciares durante varios siglos. A diferencia de investigaciones previas, que suelen detenerse en el año 2100, esta simulación proyecta miles de años en el futuro, lo que permite observar con más precisión los efectos a largo plazo de las decisiones climáticas actuales.
“El impacto de lo que decidamos hoy se sentirá durante siglos, y determinará cuántos glaciares lograremos conservar”, afirma Harry Zekollari, coautor del estudio y profesor en la Vrije Universiteit Brussel. Zekollari comenzó este trabajo cuando era investigador posdoctoral en el Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Geomática del ETH Zúrich.
En Suiza, el complejo glaciar Morteratsch-Pers se está reduciendo rápidamente. Esta cueva de hielo, formada en 2023, marca una puerta del glaciar por donde sale el agua de deshielo. Sin una acción climática decisiva, los glaciares suizos podrían desaparecer por completo en 2100. Crédito: Lander Van Tricht / ETH Zurich y Vrije Universiteit Brussel
Uno de los principales hallazgos es que incluso sin más aumentos de temperatura, los glaciares seguirán derritiéndose durante siglos. Esto se debe a que responden lentamente al calentamiento, continuando su retroceso hasta alcanzar un nuevo equilibrio en altitudes más elevadas. En otras palabras, los efectos del calor actual seguirán sintiéndose durante generaciones.
“Una de las fortalezas clave de nuestro estudio es que, por primera vez, hemos podido proyectar la evolución global de los glaciares a escalas de tiempo multi-centenarias y utilizando ocho modelos, en lugar de uno o dos”, explica Zekollari. “La mayoría de estudios se quedan en el año 2100, lo cual es insuficiente para comprender el impacto real de las políticas climáticas”.
Por ejemplo, investigaciones anteriores calculaban que se perdería un 20 % de la masa glaciar actual para el año 2100, independientemente del calentamiento adicional. Sin embargo, el nuevo análisis revela que el daño a largo plazo casi se duplica: se estima que un 40 % del hielo está condenado a desaparecer, incluso si no se calienta más el planeta.
“Los glaciares son buenos indicadores del cambio climático porque su retroceso se puede observar directamente. Pero como su ajuste es lento, su tamaño actual subestima enormemente el calentamiento ya ocurrido”, comenta Lilian Schuster, coautora del estudio desde la Universidad de Innsbruck. “La situación de los glaciares es en realidad mucho peor de lo que se ve en las montañas hoy”.
Más allá del aumento del nivel del mar, la pérdida de glaciares amenaza el suministro de agua dulce en muchas regiones, incrementa los riesgos de desastres naturales como inundaciones o aludes, y pone en jaque industrias turísticas enteras que dependen del hielo. Los impactos de este retroceso se sentirán en cascada, afectando a comunidades enteras y a generaciones futuras.
“Estos efectos resaltan lo crucial que son las políticas climáticas actuales”, insiste Zekollari. “Nuestro estudio deja claro que cada décima de grado cuenta. Si conseguimos limitar el calentamiento a 1,5 °C en lugar de 2,7 °C, aún podríamos salvar el doble de hielo glaciar”.
Actualmente, las políticas y compromisos nacionales nos encaminan a un mundo 2,7 °C más cálido, lo cual sería catastrófico para los glaciares. Según los investigadores, cada incremento de 0,1 °C conlleva la pérdida adicional de aproximadamente un 2 % de masa glaciar. La conclusión es clara: el tiempo para actuar es ahora, y las decisiones que tomemos marcarán la diferencia entre conservar los glaciares o verlos desaparecer del paisaje mundial.
REFERENCIA
Glacier preservation doubled by limiting warming to 1.5°C versus 2.7°C