La agricultura intensiva es la principal culpable de la desaparición de los insectos, pero un nuevo estudio revela que hay más de 500 factores implicados, todos entrelazados, y muchos apenas los estamos mirando.

Los insectos están desapareciendo. Lo sabemos desde hace años, pero seguimos sin tener del todo claro por qué. Aquel estudio de 2017 que hablaba de un descenso del 75% antes de 2050 nos dejó a todos con el ceño fruncido. Desde entonces, se han multiplicado las teorías: el uso de pesticidas, el cambio climático, la urbanización… Pero ¿y si todo estuviera conectado de forma mucho más compleja de lo que creíamos?

Un equipo de la Universidad de Binghamton (EE. UU.) ha hecho lo que nadie se había atrevido hasta ahora: leer absolutamente todas las revisiones científicas y metaanálisis publicados sobre el tema, más de 175 artículos y extraer una conclusión que es tan desconcertante como reveladora. Lo que parecía una lista de causas es, en realidad, una red de más de 3.000 conexiones entre más de 500 factores: desde el uso del suelo hasta el ferrocarril, pasando por las sequías y la apicultura.

“La idea era muy simple”, cuenta Christopher Halsch, autor principal del estudio. “Si no podemos meter a 600 expertos en una sala, vamos a leer lo que ya han escrito y ver qué relaciones dibujan entre causas y consecuencias. Y el resultado es una telaraña enorme”.

En esta maraña de causas destaca la agricultura intensiva y sus prácticas como principal motor del declive de los insectos: pesticidas, monocultivos y pérdida de hábitats.

Los factores implicados que reciben mucha menos atención

Por ejemplo: ¿alguien está estudiando cómo afectan las guerras, los desastres naturales o la construcción de infraestructuras como las vías de tren a los insectos? Pues no. Literalmente, no aparecen en la literatura científica reciente.

Y hay más: la mayoría de los estudios se centran solo en abejas y mariposas. ¿Por qué? Porque son adorables, y sobre todo útiles como polinizadores. Pero representan solo una mínima parte de la inmensa biodiversidad de insectos del planeta. “Si solo protegemos lo que nos gusta o nos sirve, estamos dejando fuera a miles de especies que también son clave para el equilibrio de los ecosistemas”, advierte la coautora Eliza Grames.

El mensaje es claro: si queremos salvar a los insectos, tenemos que dejar de pensar en causas aisladas o en soluciones simples. Necesitamos una visión global, que entienda que todo está conectado. Porque perder a los insectos no solo es triste, es peligroso para nuestra supervivencia.

REFERENCIA

Meta-synthesis reveals interconnections among apparent drivers of insect biodiversity loss