Un estudio sugiere que la cifra “bien vista” de parejas sexuales no es tan alta como se podría pensar, y es más baja que la media real de la gente

Según el trabajo, publicado en Social Psychological and Personality Science, la cifra “mágica” para los hombres es de 4 a 5 parejas a lo largo de la vida. De ellas, entre 2 y 3 serían encuentros casuales. El estudio también sitúa el primer coito masculino, por lo general, entre los 18 y los 20 años.

Para las mujeres, la cifra se reduce a 2 o 3 parejas. En su caso, entre 1 y 2 serían relaciones esporádicas. Su primera experiencia suele darse entre los 16 y los 18 años. El motivo por el que estas cifras se describen como “ideales” es bastante previsible. La gente juzga menos cuando una persona, sea hombre o mujer, declara un número bajo.

Estas cifras parecen bajas si se comparan con otro dato. Una encuesta de Talker Research para la marca LELO calculó que el estadounidense medio ha mantenido relaciones con 14 personas. La discrepancia entre lo “ideal” y lo real no es nueva en ciencia social. Además, un estudio reciente indica que a nuestras parejas les importa más el momento en que tuvimos esas relaciones anteriores que el número total.

Los autores lo resumen en un par de frases que no dejan lugar a dudas. “Existen similitudes y diferencias en la evaluación social de la sexualidad masculina y femenina”, escriben. “Sin embargo, contrariamente a lo que se suele suponer, para ambos sexos se valoran más los niveles moderados de actividad sexual, en lugar de los extremadamente bajos o extremadamente altos”.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo encuestó a más de 340 participantes en Alemania. Les pidió evaluar la actividad sexual de una persona hipotética de 25 años. La valoración incluyó número de parejas, frecuencia de sexo e incluso hábitos de masturbación.

El estudio aborda no solo cuántas parejas son “demasiadas” o “muy pocas”. También explora cómo se castigan socialmente los extremos. En la muestra, lo moderado resulta más atractivo, algo parecido a la vieja regla del “ni mucho ni poco”.

Todavía hay un doble rasero para hombres y mujeres

Los resultados señalan una presión particular sobre los hombres. A ellos se les penaliza por no acumular suficientes experiencias. Ese señalamiento mantiene viva la idea de que el valor masculino pasa por “sumar” conquistas.

La situación no es exactamente la misma para las mujeres. Ellas siguen recibiendo críticas cuando su número de parejas se percibe como “excesivo”. El doble rasero no desaparece, solo cambia de traje según a quién miremos.

La investigación recuerda que las normas sociales marcan expectativas distintas para cada género. Los hombres obtienen crédito por la cantidad. Las mujeres, por la moderación.

La edad del primer coito también arrastra su propio paquete de expectativas. En el relato social, un debut “temprano” en mujeres y un debut “tardío” en hombres reciben miradas reprobatorias.

La distancia entre lo que se acepta y lo que sucede en la práctica aparece en otro frente. El mismo artículo cita un sondeo reciente en Estados Unidos sobre sinceridad en pareja respecto al historial sexual. Ese sondeo, realizado el otoño pasado entre 2.000 adultos sexualmente activos, encontró que 1 de cada 4 personas en una relación oculta su número de parejas. Exactamente, el 26% no lo ha contado.

No solo eso. Un 16 por ciento admitió que, cuando responde, “redondea por lo bajo”.  ¿Por qué ese ocultamiento? El 60% dijo que su pareja nunca preguntó. A la vez, aproximadamente 1 de cada 9 sospecha que su pareja también puede estar ocultando su propia cifra.

El sondeo añade un giro curioso sobre los solteros. El 83% afirma que contaría su número sin problemas. Solo el 62%, sin embargo, quiere escuchar la cifra de la otra persona.

Para los hombres, el rango apreciado se concentra en 4 a 5 parejas con 2 a 3 encuentros casuales. Para las mujeres, en 2 a 3 parejas con 1 a 2 relaciones esporádicas. En ambos casos, los entrevistados valoran más los historiales que no se salen por arriba ni por abajo. La edad de debut sexual marca otra frontera mental. Entre 18 y 20 para ellos, entre 16 y 18 para ellas. El contraste con la media de 14 parejas sugiere que la realidad casi nunca se corresponde con el ideal social.

REFERENCIA

Sexual (Double) Standards Revisited: Similarities and Differences in the Societal Evaluation of Male and Female Sexuality