Un estudio en rottweilers que viven más de lo normal sugiere que mantener activas las hormonas sexuales puede reducir la mortalidad asociada a la fragilidad en personas.
La fragilidad es un estado de debilidad general en la vejez. Los músculos encogen y se debilitan, y los huesos se vuelven más frágiles. Esto aumenta el riesgo caídas, hospitalizaciones y muertes. Pero el secreto para unos músculos y huesos fuertes a medida que envejecemos parece estar en las hormonas sexuales.
El equipo de investigadores del Centro para Estudios de Longevidad Excepcional de la Universidad de Purdue evaluó cómo se relacionan la fragilidad y el riesgo de morir en la vejez, y propone algo concreto y medible para combatir sus efectos: mantener la función de las gónadas (testículos y ovarios) como herramienta para soportar mejor esa fase frágil del final de la vida.
Los autores no solo preguntaron qué provoca la fragilidad. También quisieron saber qué hace que un individuo resista mejor cuando la fragilidad ya ha llegado, lo que llaman resiliencia.
Aquí entra el eje HPG (hipotalámico-pituitario-gonadal), el sistema que controla la producción de testosterona y otras hormonas sexuales. Los resultados del estudio indican que este eje es el regulador de la resiliencia.
El director del centro, David J. Waters, lo resume así en los perros estudiados: “los perros macho con la menor duración de exposición testicular tuvieron un riesgo de mortalidad muy alto asociado con la fragilidad en la vida tardía, mientras que la consecuencia de mortalidad del aumento de la fragilidad desapareció en los machos con la exposición gonadal más larga”.
Rottweilers que viven muchos años
El estudio usó una cohorte poco habitual. Rottweilers de compañía que vivieron alrededor de un 30% más que la media de su raza. Esa diferencia equivale, de forma aproximada, a humanos centenarios. Los investigadores recopilaron datos con cuestionarios, historiales veterinarios y entrevistas con dueños. Con esa información construyeron una puntuación de fragilidad cuando los perros ya eran ancianos y siguieron a cada animal hasta su fallecimiento.
Este enfoque, que los científicos llaman de “curso de vida”, permite enlazar eventos tempranos con eventos tardíos. Así probaron si interrumpir el sistema hormonal en etapas juveniles, por ejemplo con castración, cambia la forma en que un perro afronta la fragilidad cuando llega la vejez.
Los autores conectan este trabajo con estudios sobre hormonas sexuales y fragilidad en hombres mayores. El equipo es interdisciplinar y el profesor Kenneth Ferraro destaca esa mezcla. “El doctor Waters ha reunido un equipo interdisciplinario con experiencia en medicina veterinaria, sociología, ciencia de la nutrición, ciencias del ejercicio y medicina comparada”, afirma.
Castrar o no castrar a tu perro
El grupo ya había publicado resultados relevantes con este enfoque canino. Mostró que conservar los ovarios durante más tiempo se asocia con mayor longevidad en hembras. También relacionó alteraciones hormonales tempranas con mayor riesgo de rotura del ligamento cruzado, una lesión frecuente en perros. En otra investigación cuestionó ideas extendidas sobre los efectos de esterilizar a las mascotas. El nuevo trabajo añade una pieza distinta. No se centra solo en si la castración o la esterilización cambian la probabilidad de volverse frágil. Analiza si la duración de la exposición a las propias hormonas sexuales modula cuán mortal se vuelve la fragilidad cuando aparece.
La idea principal es fácil de entender. Si evitamos el deterioro del eje HPG, tal vez mantenemos un entorno hormonal más favorable para el cuerpo envejecido. Ese entorno podría reducir el impacto nocivo de la fragilidad sobre la supervivencia.
Los perros han convivido con nosotros durante siglos y comparten muchas enfermedades y respuestas biológicas. Los ejemplares que llegan a edades excepcionales se convierten en modelos naturales para estudiar envejecimiento saludable. Proteger la integridad del eje HPG podría convertirse en una vía realista para reducir el daño de la fragilidad en la vejez.
REFERENCIA