Casi la mitad de los sanitarios tratados con terapia psicodélica con psilocibina quedó libre de depresión dos semanas después de tomar una sola dosis
La depresión y el agotamiento profesional entre médicos y enfermeras se dispararon durante la pandemia. Pero, desde hace años, pequeños ensayos clínicos exploran si la psilocibina, el compuesto psicoactivo de algunas setas, puede aliviar la depresión cuando se administra durante una sesión de terapia.
En paralelo, el programa MBSR, siglas de Mindfulness Based Stress Reduction, que combina meditación y educación sobre estrés, ha demostrado beneficios moderados en el ánimo y el “burnout”. La novedad ahora llega al unir ambos componentes y aplicarlos al tratamiento de sanitarios.
Un equipo del Huntsman Mental Health Institute de la Universidad de Utah probó una intervención que combina una única sesión de psilocibina en grupo con ocho semanas de mindfulness, frente a las sesiones de mindfulness pero sin psilocibina.
En el ensayo participaron 25 profesionales que trabajaron en primera línea durante la pandemia de COVID-19 y presentaban síntomas de depresión y burnout. La dosis de psilocibina fue de 25 mg en un entorno clínico, con preparación previa, apoyo terapéutico en la sesión y encuentros de integración posteriores.
El objetivo principal fue medir el cambio en la escala QIDS-SR-16, un cuestionario estándar de síntomas depresivos, dos semanas después de la intervención. Los autores también midieron el agotamiento con otro test llamado Maslach Burnout Inventory, además de la conexión interpersonal y la desmoralización.
Casi la mitad sin depresión con terapia psicodélica
Los resultados fueron llamativos a corto plazo. A las dos semanas, el grupo que recibió psilocibina junto a mindfulness mostró una caída de síntomas depresivos más del doble de grande que el grupo de mindfulness por sí sola. Casi la mitad, el 46% de quienes tomaron psilocibina quedó libre de depresión, frente a un 8% en el grupo de control que no la tomó.
Además, quienes tomaron psilocibina se sintieron menos exhaustos emocionalmente y más conectados consigo mismos y con los demás, un marcador psicológico relevante cuando se trabaja con pacientes. En el ensayo no se registraron eventos adversos graves, solo efectos leves o moderados que se resolvieron sin secuelas.
Benjamin Lewis, psiquiatra y autor principal, resume el porqué del estudio con una idea sencilla: “La depresión y el agotamiento han sido durante mucho tiempo problemas graves para los trabajadores de la salud. Cuando la pandemia solo empeoró estos efectos, sentimos que era crucial probar algo diferente para comprender cómo podemos ayudar a este grupo de personas que se dedica a ayudar a los demás”.
El hacer la sesión en grupo fue otra apuesta importante. Tradicionalmente, la terapia asistida con psilocibina implica dos terapeutas por paciente, lo que limita aplicarlo a mucha gente. En este caso, la administración y la integración en grupo abren la puerta a programas más accesibles si las investigaciones futuras confirman la eficacia.
Conviene poner estos datos en contexto. Se trata de un ensayo aleatorizado de pequeño tamaño, con médicos y enfermeras de características similares, por lo que hay que ser prudentes antes de generalizar a otros colectivos. La siguiente fase, ya en marcha, son ensayos más grandes que comparen distintos formatos y dosis, y que analicen qué perfiles se benefician más y durante cuánto tiempo.
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