Los niños pequeños desarrollan sus propias opiniones sobre la desigualdad social, y estas ideas no dependen de sus padres

Una nueva investigación muestra que los niños pequeños, de cinco años aproximadamente, son conscientes de las jerarquías sociales y de la desigualdad. Estas percepciones afectan a cómo visualizan la desigualdad a lo largo de su vida. Los científicos sugieren que son creencias que los niños pueden desarrollar por sí mismos y no solo por la forma en la que los padres les crían.

Antes, los psicólogos pensaban que eran creencias que se desarrollaban en la adolescencia. La idea era que mientras los niños crecían, iban aprendiendo lo que escuchaban en casa o cuando socializaban. Se creía que los adolescentes tenían ideas de desigualdad por influencias sociales y familiares.

Ryan Lei, profesor asociado de psicología en Haverford College, y su equipo, quisieron averiguar si estas percepciones de jerarquía social podían aparecer antes y si dependía o no de los padres. Sabían que los niños podían identificar los diferentes tipos de jerarquía y suponían que era por algún tipo de rasgo interno de cada niño. Por eso plantearon la hipótesis de que estás formas de pensar vienen con el desarrollo del cerebro de los niños.

Cómo la idea de la desigualdad social aparece en la infancia

Para averiguar esta hipótesis, los investigadores hicieron tres estudios. En el primer estudio participaron 61 niños de entre 5 y 11 años. Les contaron una historia ficticia donde existían dos grupos sociales, uno con mejor posicionamiento social que el otro. Después de contarles esta historia, los investigadores les hicieron preguntas para medir su orientación de dominancia social.

La dominancia social es la inclinación que tiene una persona a gustarle que existan grupos sociales por encima de otros. Cuando las personas son adultas, estas ideas suelen estar relacionadas con ideas políticas o sociales.

Los resultados del primer estudio revelaron que los niños que tenían preferencia por las jerarquías también tenían menos tendencia a corregir la desigualdad.

En el segundo estudio participaron un total de 106 niños de entre 5 y 11 años. A cada niño se le asignó un grupo, uno de alto y otro de bajo estatus social. El grupo de alto estatus social recibió tres pegatinas y podían controlar los recursos. En cambio, el grupo de bajo estatus social recibió una pegatina y sin control. Las preguntas que tuvieron que responder los niños tenían que ver con la empatía acerca del otro grupo y si preferían o no su propio grupo o el otro. Además, los investigadores les midieron la orientación de dominancia social.

Los resultados mostraron que los niños asignados al grupo de alto estatus social tenían menos empatía que el grupo de bajo estatus. Aun así, los niños que pertenecían al grupo con privilegios no demostraron una mayor orientación a la dominancia social. El experimento solo afectó a sus emociones, no cambió sus creencias.

Jerarquías y estatus social en la infancia

En el tercer estudio participaron un total de 147 niños de entre 5 y 12 años. En este experimento los investigadores quisieron averiguar si los niños tenían la creencia de que el estatus social es algo que se puede cambiar o no, y si esta opinión influía en la orientación a la dominancia social.

Los resultados del tercer experimento mostraron que los niños del grupo de bajo estatus social creían que el status era algo que no se podía cambiar. Esto muestra que una persona que se encuentra en peor posición puede adoptar creencias que justifiquen esta desigualdad para que su situación parezca más aceptable.

Cuando los expertos combinaron los resultados de los tres estudios también llegaron a la conclusión de que los niños mayores tenían una puntuación más baja en la orientación a la dominancia social que los más pequeños. Es decir que a medida que crecen los niños aprenden más normas sobre la igualdad y se reducen estas preferencias por jerarquías.

Otro dato que se observó en el estudio en comparación a los adultos, es que no hubo diferencias entre niños y niñas en cuanto a la orientación a la dominancia social. En los adultos, normalmente, los hombres tienen niveles más altos en esta tendencia. Esto podría sugerir que es una creencia que aparece durante la adolescencia.

Para este estudio los grupos fueron ficticios, es decir, no se asignó una categoría real como raza o género. La forma en la que piensan los niños sobre las jerarquías reales podría ser diferente.

REFERENCIA

Antecedents and consequences of preferences for hierarchy in early childhood.