Un estudio en Australia indica que el TDAH en mujeres adultas se diagnostica menos que en hombres, y que les afecta más tras el parto, en la menstruación y en la menopausia
Durante mucho tiempo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, TDAH, se ha considerado un problema infantil que afecta sobre todo a niños, y en especial a varones. Ese enfoque ha dejado fuera a muchas mujeres, cuyas señales se expresan de forma menos visible o se confunden con ansiedad y depresión.
Una investigación reciente en Australia indica además que hay un papel de las hormonas sexuales en la variación de los síntomas, desde la pubertad hasta el ciclo menstrual y la menopausia. Esto podría explicar por qué aumentan los diagnósticos de TDAH en la edad adulta, y por qué urge adaptar la evaluación clínica a los cambios hormonales femeninos.
Un equipo del HER Centre Australia, en la Escuela de Medicina Traslacional de Monash, ha analizado por primera vez de forma global cómo cambian los síntomas del TDAH en mujeres a lo largo de su vida. Las participantes, 600 mujeres con diagnóstico previo de TDAH, completaron una encuesta en línea entre junio y noviembre de 2023. El estudio evaluó rasgos de TDAH y de salud mental con escalas validadas, e incluyó preguntas sobre cambios percibidos del cuadro en etapas hormonales específicas. Los resultados se publicaron en Journal of Psychiatric Research.
El TDAH en mujeres adultas y las hormonas
Más del 70% informó un empeoramiento de los síntomas tras tener un bebé, y casi todas, un 97%, describieron una exacerbación durante la menopausia. Entre las mujeres premenopáusicas que no utilizaban terapia hormonal, el 88% notó variaciones a lo largo del ciclo menstrual, con un incremento de problemas en las dos últimas semanas del ciclo, la fase lútea. Este patrón coincide con las oscilaciones de estrógeno y progesterona, hormonas que pueden modular la atención y la impulsividad. En la muestra, las puntuaciones de TDAH fueron similares entre etapas vitales cuando se midieron de forma transversal, lo que sugiere que los picos percibidos dependen de ventanas hormonales concretas.
La autora principal, Elyssa Osianlis, recuerda el impacto cotidiano del trastorno. “El TDAH sigue considerándose en gran medida un trastorno infantil, sin embargo, cada vez hay más pruebas de la existencia de síntomas de TDAH en la edad adulta”, señaló, y añadió que en la infancia el diagnóstico es 2:1 a favor de los chicos, diferencia que se reduce en adultos a 1,6:1. “Se cree que esta disparidad basada en el sexo en las tasas de prevalencia del TDAH puede reflejar un diagnóstico erróneo y un infradiagnóstico de las mujeres, más que una predisposición masculina al TDAH”. En otras palabras, el sesgo no está en el cerebro femenino, sino en cómo se mira y se diagnostica.
El TDAH se confunde con depresión en las mujeres
La investigadora Carolina Gurvich apunta a un punto ciego frecuente. “Muchas mujeres describen síntomas similares al TDAH durante los años de transición a la menopausia. Esto suele estar asociado con depresión y ansiedad de larga duración. Para algunas mujeres, esto podría estar relacionado con la falta de reconocimiento del TDAH fuera del modelo centrado en los hombres”. Su comentario encaja con la literatura que relaciona fluctuaciones hormonales y variación sintomática en mujeres, y refuerza la necesidad de protocolos de cribado sensibles a la etapa vital, incluyendo posparto y perimenopausia.
El trabajo también retrata el coste del infradiagnóstico. Las autoras recuerdan que el TDAH puede romper trayectorias académicas, bloquear carreras laborales, deteriorar la autoestima y coexistir con depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático o abuso de sustancias. Si una clínica espera hiperactividad ruidosa, suele pasar por alto la desatención silenciosa, más típica en mujeres, y la etiqueta acaba siendo otra. Cuando eso ocurre, se prescribe un tratamiento para el síntoma aparente, no para el problema de base, y el malestar persiste. Adoptar un enfoque que contemple el ciclo menstrual y los hitos hormonales puede afinar el diagnóstico y mejorar el manejo, ya sea ajustando la medicación, planificando apoyos en las fases más vulnerables o combinando psicoterapia y educación sobre el trastorno.
Si una mujer nota que su organización, concentración o impulsividad se desajustan cíclicamente, tras el parto o al acercarse la menopausia, no es “solo estrés”. Es una pista clínica. Reconocerla a tiempo reduce el sufrimiento y evita años de etiquetas equivocadas. Cambiar el modelo, del varón por defecto a la fisiología femenina real, es parte del tratamiento.
REFERENCIA
ADHD in females: Survey findings on symptoms across hormonal life stages