Después de la caída de ventas, con menos gente dispuesta a comprar un Tesla, la compañía reorienta su estrategia a Optimus, el robot humanoide, y Cybercab, el taxi sin conductor
La historia reciente de Tesla ha sido la de un fabricante que empujó a la industria del automóvil hacia el vehículo eléctrico, mientras experimentaba con la conducción asistida y, más tarde, con la idea del robotaxi. Pero las recientes caídas en ventas han hecho que la compañía fundada por Elon Musk cambie de rumbo.
En 2021 Tesla presentó Optimus, su robot humanoide, como un guiño al futuro de la robótica de uso general. Ahora, con la madurez del Model 3 y el Model Y y mucha más competencia en el mercado de los coches eléctricos por parte de China, la compañía da un viraje: prioriza la inteligencia artificial, la autonomía y los robots, y abandona sus coches eléctricos “clásicos”.
Tesla cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 3,8 mil millones de dólares, un 46% menos que en 2024. La empresa interpreta ese bache como la antesala de un cambio mayor y fija su estrategia en abaratar y escalar servicios y productos impulsados por IA, la inteligencia artificial que sostiene su software de conducción y sus planes de robótica.
En ese marco, Full Self-Driving, el paquete de asistencia a la conducción que hoy ofrece funciones de nivel 2, deja de venderse con pago único y pasa a ser solo por suscripción desde el 14 de febrero. Tesla propone 99 dólares al mes como referencia, con margen para subir conforme se activen más funciones.
Ya no se puede comprar un Tesla Model S o Model X
La compañía cesa la producción del Model S y del Model X, ambos con más de una década en catálogo y ventas muy por debajo del Model 3 y del Model Y. Elon Musk lo definió como un «licenciamiento honorable”. Tesla seguirá dando soporte mientras sigan operativos, pero ya no fabricará más unidades. El espacio que liberan en Fremont, California, se destina a una fábrica dedicada a Optimus. La decisión encaja con la idea de que el valor futuro de Tesla, más que en vender coches caros en nichos maduros, está en vender autonomía, servicios y, si sus plazos se cumplen, robots.
¿Qué puede hacer Optimus hoy y qué promete? Tesla lo muestra como un bípedo capaz de tareas del hogar y de apoyo en líneas de producción, con cargas de hasta 20 kg. Elon Musk dijo en una entrevista que sus robots Optimus podrían evitar los crímenes antes de que se cometieran.
Sin embargo, las demostraciones de 2024 revelaron control humano remoto en parte de las exhibiciones, señal de que aún queda camino. Aun así, el plan es ambicioso: alcanzar capacidad para producir un millón de unidades al año en Fremont, lograr volumen significativo a finales de 2026 e iniciar ventas en 2027, con un precio objetivo de 30.000 dólares por robot. Son metas agresivas para un mercado que todavía no existe a gran escala.
En paralelo, Tesla avanza con Cybercab, su robotaxi biplaza sin volante. El concepto se enseñó en 2024. Ahora la fase de utillaje está en marcha y la producción arrancaría en abril, mientras la empresa recaba experiencia con un servicio piloto de taxis autónomos usando Model Y en Austin, Texas. Que el coche no tenga volante ni pedales implica retos regulatorios y técnicos, pero también encaja con la visión de una flota sin conductor, optimizada para trayectos urbanos cortos y para integrarse en una plataforma de movilidad gestionada por software.
La reorientación no se limita a robots y taxis. Tesla desarrolla chips propios y potencia de cómputo para llevar la autonomía a bordo sin depender de terceros, y blinda su cadena de suministro con refinerías de litio en Estados Unidos. La apuesta, en esencia, consiste en transformar una automotriz en una empresa de autonomía y robótica con integración vertical. Si lo logra, cambiará su perfil de márgenes y de ciclos de producto. Si no, habrá canjeado dos iconos, el Model S y el Model X, por un futuro que aún necesita demostrar que funciona a escala.
REFERENCIA
Tesla changes lanes: Model S and X discontinued for humanoid Optimus robot and AI