Un vídeo tomado hace años por un telescopio de la NASA y descubierto ahora muestra cómo se forma un agujero negro sin que la estrella explote
Un agujero negro se forma por el colapso gravitacional de una estrella masiva (de más de 30-70 masas solares) al final de su tiempo de vida. Cuando el combustible solar se agota, las reacciones de fusión en la estrella ya no pueden sostener esa gran cantidad de masa, y la gravedad gana la partida.
Hasta ahora se pensaba que, llegado este punto, la estrella revienta en forma de supernova o una explosión de rayos gamma. Por eso es tan asombroso que la NASA haya encontrado en sus archivos una historia muy diferente: una estrella parece “encenderse” en infrarrojo y luego apagarse para siempre, sin supernova.
Teóricamente ya se sabía que este final silencioso era posible: que el núcleo de la estrella colapse y forme un agujero negro sin estallar. Durante décadas, esa vía de “colapso directo” no se había podido ver, porque evidentemente encontrar una estrella que desaparece sin fuegos artificiales en medio de todo el universo resulta mucho más difícil que identificar una supernova que ilumina el cielo durante meses.
Cómo se forma un agujero negro de forma discreta y sin escándalo
En 2014, un telescopio de la NASA observó algo raro en la galaxia de Andrómeda. La luz infrarroja de una estrella masiva empezó a aumentar poco a poco, como si estuviera subiendo el volumen, y se mantuvo más intensa durante alrededor de tres años. Después, el brillo cayó en picado y el objeto prácticamente desapareció, dejando tras de sí una especie de caparazón de polvo. El fenómeno quedó registrado, sí, pero pasó inadvertido mucho tiempo, enterrado en datos públicos de archivo.
Ahora, un equipo liderado por Kishalay De, profesor de astronomía en Columbia, propone una explicación que encaja con una predicción antigua y con una escena final muy poco teatral: la estrella colapsó y dio origen a un agujero negro. Los resultados se publicaron el 12 de febrero de 2026 en la revista Science.
La estrella, bautizada como M31-2014-DS1, vivía en Andrómeda, la gran vecina espiral de la Vía Láctea, a unos 2,5 millones de años luz de la Tierra. Era una supergigante masiva y pobre en hidrógeno. Al nacer, habría tenido unas 13 masas solares, pero al morir rondaba las cinco, tras perder gran parte de su material a lo largo de su vida.
Para De, la clave está en lo inusual del apagón. “TEste ha sido probablemente el descubrimiento más sorprendente de mi vida”, dijo. “La prueba de la desaparición de la estrella se encontraba en los datos de los archivos públicos y nadie se dio cuenta durante años hasta que nosotros la descubrimos”.
La supernova que falló como un petardo mojado
Lo que el equipo ve sugiere que la supernova “falló” o, directamente, no llegó a ocurrir. “El dramático y sostenido desvanecimiento de esta estrella es muy inusual y sugiere que no se produjo una supernova, lo que provocó el colapso del núcleo de la estrella directamente en un agujero negro”, explicó De. En vez de expulsar sus capas internas con una onda de choque triunfal, el núcleo se habría hundido hacia dentro por completo, y el material exterior habría acabado envuelto en polvo que brilla en infrarrojo antes de disiparse.
Este detalle importa porque muchos astrónomos asumían que las estrellas de esa masa siempre explotaban. De lo resume así: “Durante mucho tiempo se ha supuesto que las estrellas con esta masa siempre explotan como supernovas. El hecho de que no haya sido así sugiere que las estrellas con la misma masa pueden explotar o no, posiblemente debido a la forma caótica en que interactúan entre sí la gravedad, la presión del gas y las potentes ondas de choque dentro de la estrella moribunda”. Si esa “caótica” pelea interna decide el final, el universo podría estar fabricando agujeros negros de puntillas más a menudo de lo que pensábamos.
El vídeo escondido de NEOWISE
El equipo encontró la pista al analizar datos del archivo de la misión NEOWISE de la NASA. La idea viene de los años 70: un colapso directo debería dejar un brillo infrarrojo tenue, el último aliento de una estrella que pierde sus capas externas y queda arropada por polvo. Buscar supernovas es relativamente sencillo porque deslumbran. “A diferencia de encontrar supernovas, lo cual es fácil porque la supernova eclipsa a toda su galaxia durante unas semanas, encontrar estrellas individuales que desaparecen sin producir una explosión es muy difícil”, dijo De.
Hubo un caso candidato alrededor de 2010, en la galaxia NGC 6946, pero quedó discutido por ser mucho más débil y por la falta de datos de calidad. Aquí, en cambio, la señal resulta más nítida. “Sabemos que los agujeros negros deben provenir de las estrellas. Con estos dos nuevos acontecimientos, podemos observar cómo ocurre este proceso y, de paso, estamos aprendiendo muchísimo sobre cómo funciona”, comentó Morgan MacLeod, coautor del estudio.
Queda una advertencia inquietante: “Es impactante saber que una estrella masiva básicamente desapareció (y murió) sin una explosión y nadie se dio cuenta durante más de cinco años”, añadió De. Quizá el cosmos lleva tiempo apagando estrellas en silencio, y nosotros solo empezamos ahora a mirar en la frecuencia adecuada.
REFERENCIA
Disappearance of a massive star in the Andromeda Galaxy due to formation of a black hole
Imagen: Animación de una estrella que colapsó formando un agujero negro. El agujero negro se encuentra en el centro, invisible. A su alrededor hay una capa de polvo que se aleja del agujero negro y gas que es atraído hacia él.
Crédito
Keith Miller, Caltech/IPAC – SELab