Aunque la gasolina con plomo desapareció hace años de Filipinas, la contaminación del plomo sigue presente en el aire de Manila, algo de lo que deberíamos estar pendientes

Durante mucho tiempo el plomo estuvo muy presente en la vida urbana, como un compañero invisible y tóxico, un virus químico que infectó al 50% de la población mundial. Se utilizaba de forma masiva como aditivo antidetonante en la gasolina, convirtiendo las ciudades del siglo XX en núcleos de exposición crónica a este contaminante.

La prohibición del uso y retirada del plomo en los combustibles se llevó a cabo durante décadas, siendo el último país en imponerla Argelia en 2021, más de un siglo después de que se empezara a utilizar en 1920, lo que supone una de las mayores victorias de la salud pública a nivel mundial, sin embargo, un estudio reciente realizado en Metro Manila, Filipinas, demuestra que esta lucha aún no ha terminado.

Los investigadores de Manila University han comprobado que, pese a que Filipinas eliminó la gasolina con plomo hace más de dos décadas, el aire de la capital aún está cargado de partículas con este metal pesado.

Las causas de la contaminación del plomo en el aire

El equipo analizó la composición del aire de 2018 y 2019 mediante una técnica llamada “huellas isotópicas”, que permite a los científicos identificar de dónde proviene exactamente el plomo comparando sus isótopos estables.

Como resultado descubrieron que entre el 45% y el 62% procedía de actividades industriales como el reciclaje de residuos electrónicos o la fundición, entre el 30% y el 45% provenía de combustibles fósiles, incluidas trazas que aún siguen presentes en la gasolina “sin plomo” o el diésel, y apenas un 18% del plomo detectado en el aire proviene del polvo del suelo que aún contiene residuos de la antigua gasolina con plomo.

Este estudio, publicado en Atmospheric Environment, demuestra que el fin de la gasolina con plomo no supone que su eliminación de la atmósfera, estas nuevas fuentes de contaminación mantienen el problema vivo. Un riesgo sanitario evidente que está poniendo en riesgo una zona vulnerable como es la megaciudad de Manila, con una densidad de población de unos 40.000 habitantes por kilómetro cuadrado, y un control ambiental insuficiente.

En esta situación los que más expuestos están son los niños, afectando especialmente al desarrollo neurológico infantil, reduciendo el coeficiente intelectual y aumentando el riesgo de problemas cardíacos en adultos. El plomo se adhiere a partículas finas que penetran profundamente en los pulmones y pasan al torrente sanguíneo.

Una advertencia para España y Europa

La retirada del plomo en la gasolina en España fue progresiva, se produjo entre 1987 y 2001, logrando un descenso de un 63% de los niveles de plomo en el aire entre 1992 y 2001, que continuaron bajando los años siguientes, lo cual se reflejó directamente en la salud infantil. En España no se han recogido datos de aumentos de plomo en el aire, pero el caso de Manila debería servir como advertencia, y actualizar las últimas mediciones y control sobre industrias, combustibles y residuos.

Europa por su parte tiene una exposición al plomo mucho menor que hace 30 años, pero sigue sin ser 0, todavía existen contaminantes en el suelo urbano, resultado de décadas de emisiones, además de otros factores industriales y de importación. No existe un umbral seguro, incluso los niveles por debajo de 5 µg/dl (microgramos por decilitro) pueden afectar a la salud y el desarrollo cognitivo infantil.

No hay que olvidar que el plomo no se biodegrada, se acumula, parte de las emisiones de los coches de nuestros abuelos siguen circulando bajo nuestros pies. Ahora Metro Manila tiene que lidiar con una amenaza que se creía erradicada, y el resto del mundo debe tomar este caso como una advertencia para perseguir, controlar y eliminar este peligro para la salud pública.

REFERENCIAS

Lead sources detected in Manila´s air after the phase-out of leaded gasoline

Four decades of gasoline lead emissions and control policies in Europe: a restrospective assesment