Un nuevo estudio comprueba que el aumento de cáncer colorrectal en menores de 50 años se debe a factores ambientales rastreables mediante firmas epigenéticas que actúan desde la infancia o la adolescencia.

Pensamos que el cáncer de colon es cosa de personas ancianas, pero el cáncer colorrectal está aumentando entre los jóvenes de forma preocupante. En España, la incidencia en menores de 50 años ha crecido entre un 20 y un 30% en las últimas dos décadas. En EE.UU. y otros países occidentales la tendencia es similar, y ya se habla de una «epidemia» de cáncer colorrectal de inicio temprano.

La pregunta es por qué: ¿qué ha cambiado en el entorno o en el estilo de vida de los jóvenes de hoy que no estaba en el de sus padres a la misma edad? Un estudio publicado en Nature Medicine proporciona la respuesta más completa hasta ahora: los tumores de inicio temprano tienen firmas epigenéticas específicas que apuntan a exposiciones ambientales concretas, muchas de las cuales actúan mucho antes de que aparezca el tumor.

La epigenética: la memoria de las exposiciones pasadas

El epigenoma es la capa de modificaciones químicas sobre el ADN (principalmente metilación) que regula qué genes se expresan y en qué medida, sin cambiar la secuencia del ADN en sí. A diferencia del genoma, que es prácticamente estático desde el nacimiento, el epigenoma cambia en respuesta a exposiciones ambientales: el tabaco deja firmas de metilación específicas en las células del pulmón; la obesidad deja firmas en el tejido adiposo y el hígado; ciertos componentes de la dieta (grasas procesadas, fibra, alcohol) dejan huellas en el colon. Esas firmas epigenéticas actúan como un registro acumulado de lo que el organismo ha sido expuesto a lo largo de su vida.

El equipo del estudio comparó los perfiles epigenéticos de tumores colorrectales de pacientes menores de 50 años con los de pacientes mayores de 65 años, buscando diferencias sistemáticas que no pudieran explicarse por las mutaciones genéticas del tumor. Encontraron varias firmas epigenéticas específicas de los tumores de inicio temprano que no estaban presentes (o lo estaban en mucha menor medida) en los tumores de inicio tardío. Esas firmas, cuando se compararon con bases de datos de firmas epigenéticas producidas experimentalmente por exposiciones conocidas, apuntaron a varias categorías: componentes de la dieta ultraprocesada (especialmente grasas saturadas y emulsionantes artificiales), alteraciones del microbioma intestinal, y posiblemente exposición a ciertos disruptores endocrinos.

Comida basura, antibióticos y disruptores endocrinos

Lo más inquietante del hallazgo es el momento de acción de algunas de esas exposiciones. Usando relojes epigenéticos que permiten estimar cuándo se adquirió una firma de metilación, el equipo identificó que algunas de las alteraciones epigenéticas más características de los tumores de inicio temprano se habían adquirido en períodos compatibles con la infancia o la adolescencia, décadas antes del diagnóstico del tumor.

Eso sugiere que parte del incremento actual de cáncer colorrectal en jóvenes puede ser la consecuencia retardada de cambios en la dieta y el microbioma que ocurrieron en las generaciones nacidas en las décadas de 1990 y 2000, cuando la penetración de la comida ultraprocesada, los antibióticos de amplio espectro y los cambios en los patrones de lactancia y diversificación alimentaria fueron particularmente pronunciados. Los autores son cautelosos en las interpretaciones causales (el diseño observacional no puede probar causalidad directa) pero señalan que los patrones son suficientemente consistentes como para justificar estudios prospectivos con diseños causales más rigurosos.

REFERENCIA