Un archivo fechado en 1952, disponible en la sala de lectura pública de la CIA, contiene una referencia a una estructura bajo la Gran Esfinge de Guiza
En la sala de lectura pública de la Agencia Central de Inteligencia, disponible en internet para cualquier persona, lleva años archivado un documento de diez páginas fechado el 20 de noviembre de 1952. Se titula «Presentation Form for Graphic Material» y cataloga once rollos de negativos fotográficos en blanco y negro tomados entre julio y diciembre de 1950. No es un informe de inteligencia ni un análisis estratégico. Es, en apariencia, un inventario fotográfico de rutina. Pero en algún punto de ese inventario aparece la anotación «Temple under Sphinx», templo bajo la Esfinge, y esa frase ha sido suficiente para encender el debate.
El documento desclasificado por la CIA donde se menciona el «templo bajo la esfinge»
Qué dice el documento y qué no dice
El archivo no describe ninguna excavación, no ofrece coordenadas, no incluye imágenes de ninguna cámara subterránea y no contiene ninguna afirmación sobre el contenido de esa supuesta estructura. La referencia es una etiqueta de catalogación dentro de un inventario fotográfico, probablemente relacionado con actividades de documentación geográfica o arqueológica que la agencia realizaba en Oriente Próximo durante la Guerra Fría. No forma parte de ningún expediente clasificado recientemente desclasificado: lleva años accesible a través del portal público CREST de la CIA.
Lo que la anotación podría significar va desde lo mundano hasta lo especulativo. La arqueología oficial tiene perfectamente documentado el Templo de la Esfinge, una estructura superficial excavada frente a la estatua y completamente estudiada. La referencia del inventario podría simplemente aludir a esa estructura ya conocida, mal etiquetada o descrita de forma imprecisa por el funcionario que rellenó el formulario.
La leyenda de la Sala de los Registros
El contexto en el que el documento ha cobrado nueva vida es el de la llamada Sala de los Registros, una supuesta biblioteca subterránea cuya existencia fue profetizada en los años treinta por Edgar Cayce, un vidente estadounidense precursor del movimiento New Age. Cayce afirmó que refugiados de la Atlántida construyeron una sala oculta cerca de la pata derecha de la Esfinge para preservar el conocimiento de su civilización perdida.
La idea fue popularizada en los años noventa cuando se fusionó con dos hipótesis pseudoarqueológicas: la teoría de la erosión hídrica de la Esfinge (que propone una antigüedad mucho mayor de la que acepta la Egiptología, basándose en marcas que la mayoría de los geólogos atribuyen al viento y la arena) y la teoría de la correlación de Orión (que relaciona la disposición de las pirámides con el cinturón de esa constelación). Ninguna de las dos ha encontrado aceptación en la comunidad académica especializada.
Lo que la ciencia ha encontrado, y no ha encontrado, bajo Guiza
El complejo de Guiza es uno de los yacimientos arqueológicos más explorados del mundo. El proyecto ScanPyramids, una iniciativa internacional que desde 2015 aplica muografía de rayos cósmicos, termografía infrarroja y radar de penetración terrestre, ha identificado algunas cavidades desconocidas dentro de las pirámides, incluido un corredor oculto en la Gran Pirámide de Keops confirmado en 2023. Nada ha apuntado a ninguna cámara bajo la Esfinge con las características descritas por Cayce.
En 1998, el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto autorizó perforar una de las anomalías detectadas por radar cerca de la Gran Pirámide. El resultado fue una cavidad natural. La autorización para explorar otras anomalías fue denegada. Más recientemente, un estudio de 2025 de investigadores italianos y escoceses que emplearon radar de apertura sintética satelital (SAR) afirmó detectar pasos verticales y cámaras conectadas bajo el complejo. El estudio no fue sometido a revisión por pares y la comunidad científica ha cuestionado tanto la profundidad de penetración real de esa tecnología en la roca caliza como la interpretación de los datos obtenidos.
La distancia entre un inventario y una biblioteca atlante
El documento de la CIA no aporta ninguna evidencia nueva sobre estructuras subterráneas desconocidas bajo la Esfinge. Su interés real es de otro tipo: ilustra con claridad cómo una referencia ambigua en un inventario burocrático puede recorrer décadas y convertirse, en el ecosistema informativo actual, en el combustible de narrativas que mezclan datos verificables con especulaciones sin respaldo.
Que queden cosas por descubrir en Guiza es perfectamente posible: la topografía subterránea del yacimiento incluye pasajes y tumbas tallados en distintos periodos del Antiguo Egipto que aún no han sido completamente cartografiados. Pero la distancia entre «una anotación críptica en un formulario de la CIA de 1952» y «una biblioteca de conocimiento atlante bajo la Esfinge» es exactamente la distancia que la arqueología exige recorrer con evidencia, no con titulares.