Mientras Europa acelera hacia el coche eléctrico, marcas chinas como BAIC apuestan por motores de gasolina con el modelo BAIC X75. ¿Tiene sentido comprar hoy un coche térmico o estamos ante el último capítulo de una tecnología centenaria?
En la segunda mitad del siglo XX el motor de gasolina olía a libertad. Era el sonido de las vacaciones familiares, de las carreteras secundarias y de los deportivos que aparecían en los anuncios de televisión. Hoy, ese mismo motor parece vivir con fecha de caducidad a pesar de que nuevos modelos, como el BAIC X75 llegan al mercado. Solo entre enero y abril de 2026 se matricularon en España más de 47.000 SUV de gasolina. Una cifra que desmonta la idea de que el conductor medio haya abrazado ya, de forma definitiva, el coche eléctrico.
Según ANFAC, los vehículos con motor de gasolina representan el 27,85% del mercado, una oportunidad de negocio que BAIC quiere aprovechar. Este gigante automovilístico es uno de los grupos menos conocidos en Europa pero goza de enorme peso industrial en Asia. Fundada en 1958 en Pekín, la compañía produce coches bajo varias marcas propias –Arcfox (vehículos eléctricos premium), BAIC Changhe, BAIC Huansu, BAIC BJEV (nuevas energías) y Foton Motor (vehículos comerciales). También mantiene alianzas con fabricantes como Mercedes-Benz o Hyundai Motor Company cuyos modelos para el mercado chino salen de fábricas compartidas con BAIC.
Pero, ¿tanto futuro le ven a la gasolina?
Tal como está planteada, la normativa europea puede generar confusión y hacer creer que en 2035 se prohibirán los coches de gasolina. No es cierto.
Lo que la Unión Europea aprobó es la prohibición de vender coches nuevos que emitan CO₂ a partir de ese año. Es decir: un coche de gasolina comprado hoy podrá seguir circulando durante muchos años después de 2035. No se van a retirar de las carreteras millones de automóviles de golpe.
Lo que sí persigue la medida es alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, y eso sí que afecta directamente al sector del transporte, que representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones de CO₂ del continente.
Y para lograrlo, la UE, ha puesto en marcha la normativa CAFE. No tiene nada que ver con cafeterías ni nada por el estilo. Son las siglas de Corporate Average Fuel Emissions, el sistema europeo que obliga a los fabricantes a mantener una media de emisiones de 93,6 g/km en los coches vendidos. Si una marca supera esa media en el conjunto de todos los vehículos que comercializa, paga multas multimillonarias.
La Unión Europea no prohibirá circular con coches de gasolina en 2035. Lo que realmente desaparecerá será la venta de vehículos nuevos que emitan CO₂.
Por eso muchas firmas han reducido o eliminado de su oferta los motores de gasolina tradicionales. No porque técnicamente sean inviables, sino porque penalizan las medias de emisiones.
Si BAIC puede permitirse vender el BAIC x75 de gasolina es porque sus volúmenes en Europa son todavía relativamente pequeños y porque la estrategia del grupo a medio plazo combina eléctricos, híbridos y modelos térmicos. Además, China sigue considerando que el motor de combustión tiene recorrido en muchas regiones del mundo donde la infraestructura eléctrica aún es limitada.
Aquí hay plan
Pero BAIC no piensa quedarse únicamente en los SUV urbanos de gasolina. La ofensiva de la marca en España continuará con modelos mucho más orientados a la aventura y la electrificación parcial. De momento, ya han anunciado que lanzarán en nuestro país los BJ30, BJ40 y BJ60, tres todoterrenos que muestran hasta qué punto el fabricante chino quiere cubrir perfiles muy distintos de conductor.
El primero en llegar será el BJ30, un SUV con estética robusta y cierto aire “outdoor” que combinará un motor híbrido HEV de 1,5 litros turbo con 409 CV y tracción total. Sus casi 4,73 metros de longitud lo sitúan a medio camino entre un SUV familiar y un todoterreno ligero, aunque su planteamiento apunta claramente a clientes que buscan imagen aventurera sin renunciar al uso diario.
Por encima aparecerá el BJ40, un modelo mucho más radical en planteamiento y diseño. Sus formas cuadradas recuerdan inevitablemente a algunos iconos clásicos del todoterreno occidental. Montará un motor 2.0 turbo de 386 CV con tracción 4×4 y una longitud cercana a los 4,8 metros. En China ya se ha convertido casi en un símbolo de la nueva generación de vehículos recreacionales, una especie de respuesta asiática al fenómeno Jeep.
Y en la cúspide de la gama estará el gigantesco BJ60, un SUV de más de cinco metros de largo pensado para largos viajes y conducción fuera del asfalto. Con motor 2.0 turbo, 251 CV y tracción integral, representa la interpretación china del gran todoterreno familiar de lujo.
Sofisticada gasolina
Durante algún tiempo, el motor de gasolina ha sido tratado como un desarrollo obsoleto a pesar de haber experimentado notables mejoras. Bajo el capó del BAIC X75 se encuentra un propulsor turbo de litro y medio capaz de desarrollar 177 caballos. Hace apenas dos décadas, esa potencia requería mecánicas mucho más grandes y gastonas.
El secreto está en tecnologías como el turbo de geometría variable, la inyección directa o el llamado ciclo Miller, una evolución del clásico ciclo Otto de los motores de gasolina. La idea parece simple, pero la ingeniería detrás es complejísima: mantener abiertas las válvulas de admisión durante más tiempo para reducir pérdidas energéticas y mejorar la eficiencia térmica. Dicho de otro modo, el motor “respira” de una manera distinta para gastar menos combustible sin perder demasiada potencia.
En las últimas décadas esta tecnología apenas se utilizó porque resultaba difícil compensar la pérdida de rendimiento, pero la llegada de los turbos modernos y de la electrónica avanzada la ha convertido en una de las grandes armas de los propulsores actuales. El objetivo es casi obsesivo: aprovechar cada explosión dentro del cilindro de la manera más eficiente posible.
Hoy, el BAIC X75, con un peso cercano a la tonelada y media larga, acelera de 0 a 100 km/h en menos de diez segundos con un consumo de 8,3 litros/100 km, una cifra que no es disparatada para un SUV de casi 4,75 metros.
Esto no es lo que era
Hasta hace poco, hablar de automóvil chino en Europa evocaba productos baratos y básicos. Hoy sucede lo contrario.
El X75 tiene un tamaño muy parecido al de muchos SUV familiares europeos de gama media-alta. Su distancia entre ejes —la separación entre las ruedas delanteras y traseras— alcanza los 2,8 metros. ¿Qué significa eso en la práctica? Más espacio interior, solo que a costa de su agilidad en curvas.
El interior parece diseñado para impresionar a los nativos digitales. Lleva tres superficies digitales distintas: una pantalla para la instrumentación, otra multimedia central y una inferior dedicada a la climatización. Y en el exterior, no faltan las referencias culturales. La parrilla frontal utiliza una firma llamada “Kylin Wing”. El Kylin —también escrito Qilin— es una criatura mitológica china asociada a la prosperidad y la buena fortuna. Algo así como una mezcla entre dragón, ciervo y caballo alado en las leyendas orientales.
El silencio también se fabrica
Todo esto ocurre mientras el coche mantiene un comportamiento silencioso sorprendente. En la industria del automóvil la insonorización se define por un concepto técnico llamado NVH, siglas de Noise, Vibration and Harshness: ruido, vibraciones y aspereza mecánica. El término comenzó a popularizarse en los años setenta, cuando los fabricantes comprendieron que el confort no dependía solo de tener buenos asientos o suspensiones suaves. La percepción de calidad también estaba relacionada con lo que el conductor escuchaba —o dejaba de escuchar— dentro del habitáculo.
Desde entonces comenzó una auténtica guerra contra los sonidos incómodos. Primero fueron los motores; después, los neumáticos, las turbulencias aerodinámicas e incluso pequeños crujidos del salpicadero. Hoy los ingenieros trabajan casi como especialistas acústicos. Utilizan espumas aislantes multicapa, cristales laminados, subchasis flotantes, materiales fonoabsorbentes y simulaciones digitales capaces de detectar vibraciones invisibles para el oído humano.
Algunas marcas llegan incluso a analizar cómo “suena” el cierre de una puerta porque el cerebro asocia determinados tonos graves con sensación de robustez y calidad premium. Es un terreno donde los fabricantes chinos están invirtiendo enormes recursos porque saben que el silencio transmite sofisticación tecnológica.
En coches como el X75 esa obsesión se aprecia especialmente en carretera. El aislamiento reduce el ruido aerodinámico y las vibraciones mecánicas, algo especialmente importante en motores pequeños turboalimentados, donde tradicionalmente aparecían más resonancias. El resultado es que aún siendo un coche de gasolina, la sensación acústica empieza a acercarse a la de algunos eléctricos modernos.
Coqueteos con la conducción autónoma
El BAIC X75 dispone de conducción semiautónoma nivel 2, lo que quiere decir que el coche puede acelerar, frenar y mantener el carril por sí mismo en determinadas circunstancias, aunque el conductor debe seguir atento y con las manos preparadas.
La conducción autónoma está configurada en seis niveles, desde el 0 —sin automatización— hasta el 5, donde el coche conduce completamente solo en cualquier situación. Hoy, la inmensa mayoría de vehículos está todavía entre los niveles 2 y 3. En el caso del BAIC X75 combina radar, cámaras y sensores ultrasónicos para adaptarse al tráfico. En un atasco puede arrancar y detenerse automáticamente siguiendo al coche precedente.
Entonces… ¿merece la pena comprar un gasolina?
La respuesta depende mucho del uso real.
Para alguien que hace viajes largos frecuentes, vive fuera de grandes ciudades o no tiene un punto de carga sencillo, un gasolina moderno sigue teniendo bastante sentido. Especialmente porque el precio de compra continúa siendo claramente inferior al de muchos eléctricos equivalentes.
También hay un factor psicológico importante: el conductor europeo todavía no ha perdido del todo el miedo a la autonomía eléctrica. La llamada “ansiedad de carga” o ecoansiedad sigue siendo muy real.
Pero la gasolina también tiene sus peros. Los conductores que vivan en grandes núcleos urbanos deben pensar a largo plazo. Las restricciones medioambientales seguirán creciendo y la etiqueta C de un gasolina puro podría limitar ciertas circulaciones futuras.
Así que la respuesta a favor o en contra de la gasolina está llena de matices y refleja un momento de transición único en la historia del automóvil. Nunca antes habían coexistido tantas tecnologías distintas al mismo tiempo: gasolina, diésel, híbridos, híbridos enchufables, eléctricos e incluso combustibles sintéticos experimentales.
Y mientras el futuro se decide, marcas como BAIC siguen apostando por una idea que parecía condenada: que todavía hay millones de conductores que no están preparados para despedirse del motor de gasolina.