¿Por qué no se amontonan los pelos en la piel? La distribución en el cuerpo se fija antes de nacer
Un mecanismo sencillo de células que se atraen y se repelen entre sí basta para explicar cómo se distribuyen los folículos pilosos en la piel de los mamíferos
La distribución regular de los folículos pilosos sobre la piel, ni amontonados ni al azar, sino repartidos con un espaciado bastante uniforme, se forma semanas antes de que el animal nazca, cuando la piel es todavía una lámina de células indiferenciadas. Durante décadas se ha debatido qué tipo de mecanismo biológico es capaz de generar patrones tan regulares a partir de un tejido inicialmente homogéneo. Un equipo de la Universidad de Ginebra, liderado por el biólogo Muhamet Ibrahimi, propone ahora una respuesta sorprendentemente sencilla.
Células que se mueven guiadas por señales químicas
El proceso se basa en la quimiotaxis, el movimiento dirigido de las células en respuesta a gradientes de sustancias químicas en su entorno, el mismo tipo de mecanismo que utilizan, por ejemplo, los glóbulos blancos para desplazarse hacia el lugar de una infección. Según el modelo desarrollado por Ibrahimi y su equipo, las futuras células foliculares emiten señales químicas que atraen a células vecinas hacia un punto concreto, mientras que ese mismo grupo de células, una vez formado, empieza a repeler la formación de nuevos grupos demasiado próximos.
Ese doble juego de atracción local y repulsión a mayor distancia es, según el estudio publicado en PNAS, suficiente para que la piel se autoorganice en un patrón regular de folículos sin necesidad de un plano genético detallado que especifique de antemano la posición exacta de cada uno. El propio tejido encuentra su distribución óptima a través de las interacciones locales entre células, un proceso que los físicos y biólogos llaman autoorganización, similar en espíritu a cómo se forman los patrones regulares en las rayas de una cebra o en las escamas de un reptil.
Dos especies, un mismo principio
Para poner a prueba el modelo, los investigadores lo aplicaron a dos especies de mamíferos con patrones de folículos muy diferentes entre sí, y comprobaron que el mismo mecanismo matemático, con solo pequeños ajustes en los parámetros de atracción y repulsión, era capaz de reproducir ambos patrones observados en la naturaleza. Ese resultado es importante porque demuestra que no hace falta inventar un mecanismo biológico distinto para cada especie o cada patrón concreto de pelaje: un único principio de autoorganización, ajustado con distintos parámetros, puede explicar la enorme diversidad de patrones capilares que existen entre los mamíferos.
El hallazgo también encaja con observaciones anteriores sobre otros patrones biológicos, como las manchas de los leopardos o las rayas de los peces cebra, que también parecen surgir de mecanismos de reacción y difusión relativamente simples, en lugar de estar codificados de forma directa y minuciosa en el genoma de cada especie. La genética, en este marco, no dicta la posición exacta de cada folículo, sino que ajusta los parámetros del proceso físico de autoorganización que después genera el patrón final.
Qué implica para entender la caída del cabello
Más allá de resolver una pregunta fundamental sobre el desarrollo embrionario, entender los mecanismos que fijan la posición y la densidad de los folículos pilosos tiene implicaciones prácticas para la medicina regenerativa. Buena parte de las terapias experimentales contra la calvicie y la alopecia intentan inducir la formación de nuevos folículos allí donde se han perdido, y comprender qué señales químicas guían ese proceso de autoorganización durante el desarrollo podría ayudar a diseñar tratamientos capaces de reproducir esas mismas señales en la piel adulta.
El equipo de Ginebra planea ahora comprobar si el mismo modelo de quimiotaxis puede aplicarse a otros patrones de la piel, como la distribución de las glándulas sudoríparas o de otros apéndices cutáneos, con la idea de que un principio de autoorganización relativamente universal podría estar detrás de buena parte de la arquitectura microscópica de la piel de los mamíferos.
Referencia
- Chemotactic self-organization captures the dynamics of mammalian hair follicle patterning (Muhamet Ibrahimi et al., Proceedings of the National Academy of Sciences, 2026)
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