Hace más de 40 millones de años un asterooide dejó un cráter de 3 kilómetros de diámetro en el mar del norte, y produjo un tsunami que arrasó las islas británicas

El Cráter Silverpit lleva más de dos décadas en el centro de uno de los debates más encarnizados de la geología del Mar del Norte. Fue descubierto en 2002 por el geólogo de la industria petrolera Simon Stewart, que lo identificó en perfiles sísmicos de reflexión obtenidos durante la prospección de hidrocarburos: una estructura anular perfectamente circular, con un núcleo levantado rodeado de anillos concéntricos, exactamente la morfología que se espera de un cráter de impacto de gran escala.

crater silverpit

Localización del Crater Silverpit. Wikimedia Commons

Stewart y sus colaboradores publicaron el hallazgo en Science, desencadenando inmediatamente una controversia: otros geólogos argumentaban que la estructura podría haber sido producida por el colapso de sal (los diapiros de sal son comunes en el subsuelo del Mar del Norte y pueden producir estructuras similares en superficie) o por la compactación diferencial de sedimentos sobre una anomalía del sustrato. Sin evidencia directa de las rocas impactadas (que están enterradas bajo cientos de metros de sedimentos y son inaccesibles sin perforación profunda costosa), el debate permanecía abierto.

Las evidencias que zanjan el debate

El nuevo estudio del equipo de la Heriot-Watt University supera ese obstáculo usando una combinación de métodos que no requieren acceder físicamente a las rocas del fondo del cráter. Los autores usaron datos sísmicos de reflexión de alta resolución en 3D (adquiridos por la industria del petróleo para prospección), datos de pozos de exploración que penetran el borde del cráter (aunque no su centro), y análisis gravitimétrico y magnético del área para caracterizar la estructura del subsuelo.

La convergencia de esas fuentes de datos independientes proporciona «múltiples líneas de evidencia» que en conjunto son incompatibles con cualquier mecanismo distinto del impacto: la morfología tridimensional del cráter (con su pico central levantado, sus anillos concéntricos y su perfil de profundidad) reproduce fielmente la de cráteres de impacto complejos conocidos en otros planetas y en la superficie terrestre en tierra firme.

Las propiedades de las rocas en el borde del cráter, inferidas de los datos de pozo, incluyen fracturación intensa y deformación de alta presión incompatibles con el colapso de sal, otra posible causa de un cráter. Además, el material del asteroide tiene propiedades magnéticas diferentes a las del área circundante, y eso es precisamente lo que se ha podido encontrar.

El tsunami de 100 metros y sus consecuencias

Con el origen del cráter confirmado, el equipo realizó simulaciones hidrodinámicas del tsunami que habría generado el impacto. Un asteroide de 160 metros impactando el Mar del Norte a velocidades de entre 15 y 20 kilómetros por segundo habría generado una explosión equivalente a decenas de millones de toneladas de TNT, excavando el cráter en segundos y desplazando una columna de agua de varias decenas de metros de altura.

La ola resultante habría alcanzado las costas más cercanas de la región que hoy es Yorkshire (a unos 130 kilómetros del punto de impacto) con una altura de aproximadamente 100 metros (330 pies). Las costas de los actuales Países Bajos, Dinamarca y el norte de Alemania y Francia habrían recibido olas de entre 20 y 50 metros.

En el Eoceno tardío (hace 43-46 millones de años), esas costas no estaban habitadas por humanos, pero sí por una rica fauna de mamíferos primitivos y reptiles del período que el tsunami habría devastado. El cráter Silverpit se convierte así en el único cráter de impacto confirmado bajo el lecho de un mar europeo, un hito geológico de primer orden para la historia del sistema solar interior.

REFERENCIA