Tras un accidente de esquí un hombre descubrió que sufría convulsiones cada vez que intentaba resolver un sudoku

¿Quién no ha pasado alguna tarde intentando encajar números del 1 al 9 en una cuadrícula sin que se repitan? Para la mayoría de nosotros, el sudoku es un pasatiempo que pone a prueba la paciencia y la lógica, sin embargo, para un joven estudiante alemán, este inocente juego se convirtió en el desencadenante de una peligrosa tormenta eléctrica en su cerebro.

En noviembre de 2008, un estudiante alemán de 25 años fue enterrado por una avalancha en los Alpes bávaros mientras practicaba esquí y quedó atrapado bajo la nieve durante 15 minutos. Por suerte, le acompañaba un amigo que era paramédico, quien lo rescató y le practicó la reanimación en el acto. El joven sobrevivió de milagro, con el bazo roto y una fractura de cadera, pero la peor parte fue que sufrió hipoxia, una falta de oxígeno prolongada que le causó lesiones irreversibles en ciertas regiones del cerebro.

Tras despertar en el hospital, el joven desarrolló mioclonías, sacudidas musculares involuntarias, en la boca al hablar y en las piernas al caminar, aunque sus brazos parecían funcionar con normalidad. Sin embargo, tras su recuperación inicial todo parecía estable… hasta que empezó a hacer sudokus durante la rehabilitación.

Un sudoku peligroso

Semanas después, mientras el paciente intentaba resolver un sudoku durante su rehabilitación, ocurrió algo inesperado, cada vez que completaba una casilla, su brazo izquierdo sufría convulsiones clónicas de forma incontrolada, espasmos musculares violentos que desaparecían inmediatamente cuando dejaba de mirar el juego. Al realizarle un electroencefalograma mientras el paciente resolvía el sudoku, los médicos observaron un patrón epiléptico en la región parietal derecha, una parte del cerebro implicada en el procesamiento de información visoespacial.

Pero ¿por qué esto ocurría cuando intentaba resolver un sudoku, y no con los crucigramas u otras actividades de esfuerzo mental? La respuesta estaba en la forma en que este hombre resolvía los sudokus. Cuando le preguntaron, explicó que su estrategia consistía en visualizar los números en el espacio tridimensional, ordenarlos mentalmente como si flotaran en el aire y moverlos hasta encajarlos en la cuadrícula. Era una habilidad visoespacial muy desarrollada y el cerebro que la ejecutaba no era el mismo que antes de la avalancha.

Los médicos observaron que el esfuerzo mental de imaginar el sudoku en tres dimensiones activaba las zonas dañadas del cerebro por la hipoxia, desencadenando una descarga eléctrica fuera de lo común, un caso de epilepsia refleja, en la que un estímulo muy específico, en este caso un rompecabezas numérico, provoca una crisis. El Dr. Berend Feddersen, neurólogo de la Universidad de Múnich afirmó que este se trataba de un caso sin precedentes en la literatura científica.

Una vida sin sudoku

La investigación reveló que la hipoxia causada por la avalancha había dañado unas neuronas específicas llamadas fibras U en la región parietal derecha. Estas neuronas son inhibidoras, es decir, su función es regular y frenar la actividad cerebral para que no se descontrole. Al estar dañadas, el cerebro perdió la capacidad de suprimir las respuestas neuronales intensas generadas por esa compleja tarea de visualización espacial en 3D.

Para el joven estudiante, la solución fue tan sencilla como amarga: dejar de resolver Sudokus para siempre. Actualmente, el paciente lleva más de cinco años sin sufrir convulsiones, demostrando que, a veces, incluso los ejercicios mentales más saludables pueden ser demasiado para un cerebro que ha sobrevivido a lo imposible.

Su caso, publicado en la prestigiosa revista JAMA Neurology, es un recordatorio de la complejidad de nuestra arquitectura mental y de cómo una simple cuadrícula de números puede desvelar los secretos más profundos de nuestra neurología.

REFERENCIA

Seizures from solving sudoku puzzles