Parece un hongo alucinógeno pero no lo es, esta seta provoca alucinaciones idénticas en todo el mundo, pero no contiene ningún principio activo psicodélico conocido

Imagina que estás cenando tranquilamente cuando y empiezas a ver cientos de personas del tamaño de un pulgar vestidas con ropas de colores marchando en formación por el mantel. Se agarran a la cuchara cuando la levantas, trepan por las sillas y saltan dentro de tu plato. No estás soñando ni estás teniendo un brote psicótico, simplemente has comido un plato de hongos mal cocinados.

Lanmaoa asiatica

Lanmaoa asiatica es un hongo silvestre que provoca alucinaciones liliputienses, un fenómeno psiquiátrico extremadamente raro, bautizado en honor a los habitantes del país imaginario de los Viajes de Gulliver. Durante años, este hongo ha sido un enigma, una especie comestible muy apreciada y vendida masivamente en algunas zonas pero que, si no se cocina adecuadamente, envía a cientos de personas al hospital cada año con visiones de pequeños duendes que desorientan a los comensales.

Un equipo de científicos, liderado por el investigador Colin Domnauer y Bryn Dentinger, del Museo de Historia Natural de Utah, han puesto bajo la lupa a esta especie en un estudio publicado en la revista Mycologia, para mapear el árbol genealógico del género Lanmaoa, con la intención de encontrar la causa de estas extrañas alucinaciones.

El falso hongo alucinógeno

La Lanmaoa asiatica es una especie de hongo que crece en simbiosis con los pinos de la provincia china de Yunnan, suroeste de China. Allí se conoce como Jian shou qing que que significa literalmente el hongo que «toca la mano y se vuelve azul», debido a que su carne cambia a un color azul intenso al ser presionada, y en la cordillera del norte de Filipinas como Sedesdem, donde se dice que provoca visiones de los «ansisit», sus propios seres diminutos del folclore local.

Durante su temporada alta, de junio a agosto, es muy común en mercados y restaurantes. Es un alimento habitual en la región de Yunnan, donde es apreciado por su intenso sabor y se vende abiertamente, no sin una advertencia cultural clara: si no se cocina bien, puede provocar alucinaciones.

Las alucinaciones duran entre 12 y 24 horas, y en algunos casos obligan a hospitalizaciones de hasta tres días

Pero lo realmente asombroso de la Lanmaoa asiatica es la especificidad y consistencia de sus efectos. Los hongos mágicos tradicionales contienen psilocibina, una molécula que distorsiona la percepción de la realidad creando patrones geométricos, destellos de luz o experiencias místicas que varían según la persona. Por el contrario, la Lanmaoa provoca exactamente la misma visión en casi todo el mundo: decenas o cientos de duendecillos, elfos o personas diminutas que interactúan directamente con el entorno real. Los registros médicos de Yunnan llaman a estas visiones «xiao ren ren», que en chino significa, literalmente, «personitas».

«No conozco ningún otro compuesto que produzca alucinaciones tan específicas y repetibles», reconoce Domnauer.

Este hongo, sorprendentemente, está más emparentado con el boletus común que con cualquier otro hongo alucinógeno conocido. Domnauer descubrió que las mismas alucinaciones de seres diminutos se reportaban de forma independiente en las comunidades del norte de Filipinas, a miles de kilómetros de distancia de la provincia china. Tras viajar allí y recolectar muestras del hongo local las pruebas de ADN confirmaron que se trataba de la misma especie.

¿Por qué todo el mundo ve personas diminutas?

Lo curioso es que, pese a sus efectos psicoactivos, los análisis químicos no han detectado ningún compuesto psicoactivo conocido en su composición. Ni psilocibina, ni muscimol, ni nada que la ciencia haya visto antes.  Sea lo que sea lo que produce estas visiones, es algo completamente nuevo. El descubrimiento de este compuesto podría ser la clave para entender nuevas dimensiones de la psique humana, revelar qué mecanismos cerebrales construyen la escala de lo que vemos y cómo nuestro cerebro procesa la percepción visual.

El misterio se hace más profundo cuando se rasca en la historia. Un texto taoísta chino del siglo III e.c. menciona una «seta espíritu de carne» que, consumida cruda, permite «ver a una persona pequeña» y «alcanzar la trascendencia de inmediato». Diecisiete siglos antes de que la ciencia supiera que Lanmaoa asiatica existía, alguien ya la había catalogado como puerta a otro mundo.

Las alucinaciones duran entre 12 y 24 horas, y en algunos casos obligan a hospitalizaciones de hasta tres días. Esa duración anormal explica por qué, a diferencia de otros hongos alucinógenos, no existe una tradición recreativa asociada a esta especie. Desde que se describieron como alucinaciones liliputienses por primera vez en 1909, apenas se han documentado poco más de doscientos casos.

Este descubrimiento es fascinante para la ciencia, pero peligroso para quienes lo consumen. Los investigadores recomiendan evitar este hongo si no se sabe cocinar perfectamente. Aún queda mucho por investigar de este misterioso hongo, por ahora, la seta sigue en los mercados de Yunnan, vendida entre centenares de otras especies, sin que nadie sepa por qué un ligero fallo en la forma de cocinarlo puede hacer que veamos pequeños duendes.

REFERENCIA

Phylogenomic systematics of Lanmaoa (Boletaceae) reveals cryptic diversity, resolves global evolutionary relationships, and suggests a novel psychoactive lineage

Portada: poster de la película Los viajes de Gulliver (2010)