Los elefantes se comunican por las vibraciones del suelo, y tienen un músculo especial para hacerlo

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Los huesos del oído medio de los elefantes transmiten las vibraciones de baja frecuencia al oído interno de tres a cuatro veces mejor que los de los humanos

Los elefantes se comunican con otros elefantes que están a varios kilómetros de distancia. Parte de esa comunicación viaja por el aire en forma de sonidos de muy baja frecuencia. Pero hay otra parte que viaja literalmente por el suelo: las vocalizaciones más intensas de los elefantes generan ondas sísmicas de superficie que se propagan a través de la tierra a distancias de más de diez kilómetros. Detectar esas vibraciones requiere un sistema auditivo muy diferente al que usan los mamíferos para oír sonidos aéreos. Un nuevo estudio de laboratorio ha encontrado, por primera vez de forma experimental, las estructuras anatómicas que hacen posible esa audición por conducción ósea en los elefantes.

Índice
  1. El problema de estudiar el oído de un elefante
  2. Por qué el tamaño importa en este contexto
  3. El músculo que cierra el oído para oír mejor el suelo
  4. Lo que queda por descubrir del oído de los elefantes
  5. Referencia

El problema de estudiar el oído de un elefante

Los elefantes tienen los oídos medios más grandes de todos los vertebrados terrestres vivos. Sus huesecillos (el martillo, el yunque y el estribo) son aproximadamente nueve veces más pesados que los humanos, y sus tímpanos son siete veces más grandes. Esa escala hace que estudiar su funcionamiento con los métodos convencionales sea extraordinariamente difícil: los aparatos diseñados para medir el oído humano no caben en el canal auditivo de un elefante, y obtener tejido de oído medio en condiciones adecuadas para el análisis es técnicamente complejo.

La primera autora del estudio, Caitlin E. O'Connell-Rodwell (Stanford University y Massachusetts Eye and Ear), lleva años trabajando con donaciones de huesos temporales de elefantes fallecidos en zoológicos y santuarios de todo Estados Unidos. En colaboración con el co-senior author Sunil Puria (Harvard Medical School y Massachusetts Eye and Ear), el equipo adaptó una técnica de vibración de alta resolución tridimensional, la velocimetría láser Doppler 3D, para medir directamente cómo los huesecillos de los elefantes se mueven en respuesta a vibraciones de baja frecuencia, comparándolos con huesecillos humanos sometidos a los mismos estímulos.

Por qué el tamaño importa en este contexto

La clave del hallazgo está en la física de la resonancia. El oído medio actúa como un transformador mecánico que adapta las señales acústicas del entorno a la impedancia del oído interno. Cada sistema de oído medio tiene una frecuencia de resonancia a la que responde con mayor eficiencia. En los humanos, esa frecuencia de resonancia para conducción ósea se sitúa alrededor de 1,2 kHz. En los elefantes, el estudio la encontró en torno a 400 Hz, tres veces más baja.

Por debajo de esa frecuencia de resonancia, donde el sistema es más sensible a las vibraciones de muy baja frecuencia que los elefantes usan para comunicarse, los huesecillos de los elefantes se movieron significativamente más que los de los humanos en respuesta a los mismos estímulos. Mayor movimiento de los huesecillos significa más vibración transmitida al oído interno, que es donde esa vibración se convierte en señal nerviosa. "Aunque sospechábamos algo así basándonos en su comportamiento en la naturaleza y sus respuestas a los estímulos vibratorios, fue muy gratificante mostrar que los elefantes tienen una excelente audición por conducción ósea", señaló O'Connell-Rodwell.

El músculo que cierra el oído para oír mejor el suelo

El hallazgo más inesperado del estudio tiene que ver con un músculo esquelético que rodea la apertura del canal auditivo externo de los elefantes. Se sabía de su existencia, pero no se había analizado su función de forma cuantitativa.

Los investigadores proponen que cuando los elefantes contraen ese músculo, ocluyen el canal auditivo creando un efecto similar al que los humanos experimentamos cuando nos tapamos los oídos con auriculares o tapones: escuchamos nuestra propia voz más fuerte, porque los sonidos generados internamente ya no escapan al exterior y se añaden a los que llegan por conducción ósea. Es el llamado efecto de oclusión, y en los elefantes podría potenciar su audición de las frecuencias más bajas de forma significativa.

"Basándonos en nuestras estimaciones, la capacidad de los elefantes para cerrar sus canales auditivos podría mejorar su audición por conducción ósea hasta treinta veces cuando escuchan estas frecuencias infrasonoras", señaló Puria. A esas frecuencias es exactamente donde los elefantes producen sus vocalizaciones más largas y más penetrantes, las que se propagan no solo por el aire sino a través del suelo. El músculo que cierra el oído podría ser la herramienta que les permite amplificar precisamente la señal que más les interesa escuchar.

Lo que queda por descubrir del oído de los elefantes

Los propios autores señalan una limitación técnica importante. Los huesos temporales utilizados en el experimento habían sido congelados y descongelados varias veces durante los meses de preparación y medición, lo que puede haber drenado los fluidos de la cóclea. Los fluidos del oído interno participan en el mecanismo de conducción ósea, y su ausencia puede llevar a subestimar los efectos reales. "Con un oído interno intacto de elefante, uno podría esperar efectos aún mayores", señaló el equipo.

La muestra fue también pequeña en términos absolutos: tres huesos temporales de elefante (uno de elefante africano y dos de asiático) frente a tres de humano. Los estudios de órganos raros como el oído de elefantes tienen este límite estructural inevitable: el tejido es escaso y difícil de obtener en condiciones adecuadas. Lo que el estudio establece con claridad es el mecanismo general y la dirección del efecto. La cuantificación más precisa requerirá más muestras y, en última instancia, mediciones en animales vivos, algo que los propios autores describen como "más fácil decir que hacer".

Referencia

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