¿Cuánta agua hay agua bajo el desierto más grande de China?

Las autoridades de la región china de Xinjiang han identificado dos fuentes de aguas subterráneas en el interior del desierto de Taklamakán, el mayor de Asia
El desierto de Taklamakán, en la región autónoma china de Xinjiang, es el mayor desierto de arena del continente asiático y uno de los más inhóspitos del mundo. Su nombre en uigur se traduce aproximadamente como "entras y no vuelves", y durante siglos fue una de las barreras naturales que definieron las rutas de la antigua Seda. Que debajo de él pueda haber agua en cantidades aprovechables no deja de ser una paradoja que los geólogos acaban de empezar a explorar con datos concretos.
El anuncio del gobierno chino
Las autoridades geológicas de Xinjiang dieron a conocer el hallazgo a través de los medios estatales chinos a mediados de septiembre de 2026, durante el desarrollo de un proyecto gubernamental de localización de recursos hídricos. Una de las fuentes fue identificada cerca del municipio de Andir, en el condado de Minfeng, a lo largo del borde sur del desierto. La otra se encontró al sur de las montañas de Mazartag, ya en el interior del desierto.
Según el reporte recogido por el South China Morning Post, los hallazgos cuestionan el supuesto habitual de que las aguas subterráneas bajo el Taklamakán son predominantemente estancadas o salinas, lo que habría hecho de ellas un recurso prácticamente inútil.
El volumen real de las fuentes identificadas, su tasa de recarga y su sostenibilidad a largo plazo son datos que el propio equipo chino reconoce aún desconocer. Por eso las autoridades han instalado una estación de pruebas para evaluar si el agua hallada puede utilizarse de forma segura para riego y para los proyectos de control de desertificación en el perímetro del desierto.
El agua que hay bajo el desierto (y la que no sirve de inmediato)
La existencia de enormes volúmenes de agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán y la cuenca del Tarim que lo rodea no es una novedad científica. En 2015, investigadores de la Academia China de Ciencias publicaron evidencias de que bajo la cuenca del Tarim podría haber una masa de agua salina de un volumen estimado en unas diez veces el de los cinco Grandes Lagos norteamericanos.
Ese dato, que ha circulado de nuevo en los medios esta semana, no alude a un hallazgo reciente ni a agua apta para el consumo o la agricultura: se refería a agua con alta concentración de sales, estudiada principalmente por su papel en el ciclo del carbono de la región. El agua salobre, o agua salina pero con menos sal que el mar, tiene potencial en regiones con escasez de agua, pero su uso agrícola exige tratamiento previo, monitoreo continuo y sistemas de riego específicos, porque el exceso de sales en el suelo puede arruinar cosechas. La estación de pruebas que se ha instalado en Xinjiang tiene precisamente esa misión: determinar qué contiene el agua encontrada y para qué puede utilizarse de forma segura.
El contexto: la Gran Muralla Verde y el agua que necesita
El hallazgo llega en un momento de gran actividad en el entorno del Taklamakán. En noviembre de 2024, China completó un cinturón verde de aproximadamente 3.046 kilómetros alrededor del desierto, parte del programa Tres-Norte (conocido como la Gran Muralla Verde), destinado a frenar el avance de las dunas hacia las comunidades y tierras agrícolas circundantes. Mantener viva esa vegetación en uno de los entornos más áridos del planeta exige cantidades sustanciales de agua gestionadas con mucha precisión, y la demanda crece a medida que la agricultura se expande por los márgenes del desierto. Encontrar fuentes de agua locales, aunque sean salobres, podría reducir la presión sobre los ríos y los acuíferos compartidos de la cuenca del Tarim.
A este cuadro se suma un cambio climático que está transformando las precipitaciones en la región. Un estudio publicado en Nature Communications en 2024 documentó un aumento significativo de las lluvias estivales en el Taklamakán y el Gobi durante las últimas décadas, incluidos episodios de precipitación extrema, atribuidos en parte a cambios en la circulación atmosférica. Eso no convierte el desierto en un lugar húmedo: su clima sigue siendo extremadamente árido, y las lluvias intensas generan con frecuencia inundaciones e infraestructuras dañadas. La combinación de más precipitación episódica y posibles acuíferos subyacentes plantea preguntas nuevas sobre la gestión hídrica de esta parte de Asia.
La pregunta que queda abierta, y que los investigadores chinos tendrán que responder con los datos de la estación de pruebas, es cuánta de esa agua subterránea puede usarse sin dañar el frágil equilibrio del ecosistema desértico ni agotar el recurso más rápido de lo que se recarga. Un acuífero descubierto no es automáticamente un acuífero explotable.
REFERENCIAS
- Anuncio de las autoridades geológicas de Xinjiang, recogido por CCTV News / People's Daily English y South China Morning Post, 17 de septiembre de 2026.
- Increase in summer precipitation and extreme events in the Taklamakan and Gobi Desert regions (Nature Communications, 2024).
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