Estudio: ¿Las relaciones monógamas son más seguras sexualmente que las abiertas?
Una investigación con más de 10.000 finlandeses halla que las personas con múltiples parejas tienen una salud sexual igual o mejor que los monógamos.
La salud sexual se asocia instintivamente con la exclusividad y la estabilidad de pareja. La monogamia aparece en la literatura médica y en el sentido común como el formato más seguro, aquel que reduce la exposición a infecciones y favorece la satisfacción. Un estudio publicado en agosto de 2026 en el Journal of Social and Personal Relationships examinó ese supuesto con casi doce mil participantes de cuatro países, entre ellos una muestra representativa de 10.503 finlandeses. Los datos no mostraron una ventaja sanitaria clara para los monógamos; en varias variables, las personas con múltiples parejas obtuvieron puntuaciones iguales o mejores.
La monogamia no funciona como garantía sanitaria
La idea de que reducir el número de parejas protege la salud sexual tiene una base real en el riesgo de infecciones de transmisión sexual. La lógica de la reducción de contactos sostiene el consejo médico estándar desde hace décadas. El problema es que ese razonamiento mezcla dos variables distintas. Una es el número de parejas; otra, si esas relaciones adicionales se mantienen con el conocimiento y el acuerdo de todos los implicados.
Los estudios anteriores rara vez distinguen entre personas que practican la no monogamia consensuada (CNM, que incluye el poliamor y las relaciones abiertas) y personas que mantienen relaciones extradídicas en secreto. El equipo liderado por Michelle A. Larva, de la Universidad de Turku (Finlandia), se propuso separar esas dos situaciones.
Dos muestras, doce mil participantes
El estudio se dividió en dos partes. La primera encuestó a 888 adultos de cuatro países (Estados Unidos, Portugal, Italia y Finlandia), clasificados según su modelo de pareja: monógamos, no monógamos consensuados o personas en situación de infidelidad. La segunda parte empleó una muestra representativa de la población finlandesa con 10.503 participantes, con ajuste estadístico por variables demográficas para reducir el sesgo de autoelección. Los participantes respondieron cuestionarios validados sobre funcionamiento sexual, deseo, satisfacción y antecedentes de infecciones de transmisión sexual.
Las mujeres con varias parejas reportan mayor deseo y satisfacción
En el funcionamiento sexual global, los resultados de monógamos y no monógamos fueron similares. Las diferencias emergieron en variables específicas. Las mujeres en relaciones no monógamas consensuadas comunicaron niveles de deseo sexual y satisfacción superiores a los de las mujeres en relaciones monógamas, y también reportaron mayor excitación. Los hombres no monógamos experimentaron menos síntomas de eyaculación precoz. En cuanto a las infecciones de transmisión sexual, los individuos poliamorosos tenían 3,6 veces más probabilidades de haberse hecho pruebas de detección. Las tasas de diagnóstico positivo, en cambio, fueron similares a las de los monógamos. Los autores interpretan ese patrón como una señal de responsabilidad sanitaria activa.
La transparencia de la relación pesa más que el número de parejas
El hallazgo más llamativo del estudio afectó al grupo de hombres en situación de infidelidad. Quienes mantenían relaciones extradídicas ocultas a su pareja principal reportaron menor satisfacción sexual con esa pareja principal. Los hombres poliamorosos (cuyas parejas conocían y aceptaban el acuerdo) no mostraron esa reducción de la satisfacción. Los autores concluyen que el número de parejas tiene un peso limitado en la salud sexual si se controla la transparencia de la relación. El factor con mayor peso estadístico fue la coherencia entre el tipo de relación practicado y el acuerdo explícito entre sus miembros.
Las limitaciones del estudio son propias del campo. Los datos son autoinformados, lo que introduce un margen de error en el recuerdo de las ITS y en la descripción del propio funcionamiento sexual. La primera muestra no distinguió entre distintos subtipos de no monogamia consensuada, y la medida de la infidelidad combinó episodios actuales y pasados. Con esas advertencias sobre la mesa, el estudio aporta hasta la fecha una de las muestras más grandes disponibles en este campo de investigación, y su representatividad poblacional otorga un nivel de validez externa difícil de encontrar en trabajos anteriores sobre sexualidad y modelos de pareja.
REFERENCIA
- Sexual Health in Monogamous and Non-Monogamous Relationships: Evidence From Convenience and Population-Based Samples — Larva et al., Journal of Social and Personal Relationships (2026)
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