Asombrosas imágenes del cráter de Marte donde quedó abandonado Matt Damon
Mars Express ha recreado el vuelo virtual más detallado del cráter Schiaparelli, moldeado por agua, lava y viento durante cuatro mil millones de años de historia marciana.
En la novela El marciano, de Andy Weir, el astronauta Mark Watney termina atrapado en el cráter Schiaparelli, a merced de la hostilidad del planeta rojo, una historia que pudimos ver en la pantalla grande con Matt Damon como protagonista en la adaptación The Martian en 2015.
En la realidad, la sonda europea Mars Express acaba de publicar la imagen más detallada de este gigante geológico. Se trata de un vuelo virtual en tres dimensiones, generado a partir de imágenes estereoscópicas de la cámara HRSC a bordo de la sonda, que revela cuatro mil millones de años de historia comprimidos en una cavidad de 460 kilómetros de anchura.
El asteroide que abrió una herida de 460 kilómetros
El cráter Schiaparelli se extiende sobre las Tierras Altas del Sur de Marte, a 8 grados de latitud sur y 17 grados de longitud este. Con 460 kilómetros de diámetro, se sitúa entre los mayores cráteres de impacto del hemisferio sur marciano. Cruzarlo de lado a lado equivale, aproximadamente, a recorrer la distancia que separa Madrid de Barcelona en línea recta. Su aspecto actual, sin embargo, no transmite la violencia de su origen. Hace entre tres mil y cuatro mil millones de años, un asteroide de hasta 40 kilómetros de diámetro impactó contra la superficie e imprimió una cavidad de entre cuatro y cinco kilómetros de profundidad. Con el paso de los eones, el fondo ha ascendido hasta los 2,5 kilómetros actuales, menos de la mitad de la profundidad original. Las imágenes del HRSC dejan ver un cráter que, pese a sus dimensiones, resulta sorprendentemente llano. El relleno ha sido tan intenso que la cuenca ha perdido gran parte de su relieve original.
El agua, la lava y el viento que moldearon el interior
Tres procesos geológicos distintos explican cómo se ha ido acumulando material en el interior durante miles de millones de años. El primero son las denominadas arrugas volcánicas, pliegues del terreno generados cuando antiguas coladas de lava fluyeron hacia el fondo del cráter y se contrajeron al enfriarse. El segundo proceso es la actividad fluvial. La red Brazos Valles, un sistema de valles de unos 400 kilómetros de longitud que recorre el borde meridional del cráter, atestigua que el agua líquida esculpió ese paisaje en algún momento del pasado profundo de Marte.

Los científicos han encontrado además indicios de que el fondo albergó una laguna primitiva, lo que convierte a Schiaparelli en uno de los enclaves de mayor interés astrobiológico del planeta. El tercer agente es el viento, responsable de una llamativa banda de arena volcánica negra visible en las imágenes. Los cráteres secundarios que aparecen en el suelo de Schiaparelli han quedado casi sepultados, cubiertos hasta sus propios bordes por el material acumulado, lo que indica que el proceso de relleno se ha prolongado a lo largo de miles de millones de años.
Veinte años de observación con la cámara más versátil de Marte
La cámara estereoscópica de alta resolución HRSC, operada por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) a bordo de Mars Express desde que la sonda llegó a Marte en 2003, es el instrumento que ha hecho posible este vuelo virtual. Su diseño en estéreo permite capturar imágenes con información de profundidad y generar modelos tridimensionales del terreno. Los ingenieros del DLR han animado esos modelos a 50 fotogramas por segundo con una exageración vertical de tres veces, de forma que las diferencias de altitud resulten visibles desde la perspectiva aérea. Con más de dos décadas de observación ininterrumpida, Mars Express ha generado una de las cartografías más exhaustivas de la superficie marciana.
El cráter lleva el nombre de Giovanni Schiaparelli (1835-1910), el astrónomo italiano que en 1877 dibujó el primer mapa sistemático de Marte y describió los famosos canali, estructuras lineales que durante décadas avivaron la idea de que el planeta podría albergar civilizaciones. Más de un siglo después, las imágenes obtenidas desde la órbita del cráter que lleva su nombre han revelado que Marte guarda una historia geológica de una complejidad que Schiaparelli no podía imaginar desde su telescopio.
Aquellos canali resultaron ser ilusiones ópticas, fruto de la limitación de los instrumentos de la época y de la tendencia humana a percibir patrones en la aleatoriedad. Las imágenes de Mars Express los han reemplazado por medidas precisas y modelos tridimensionales. En el fondo de ese cráter que lleva el nombre de quien soñó con los canales marcianos hay rastros de un mundo que tuvo agua líquida, volcanes activos y acaso una laguna primitiva. Las misiones de retorno de muestras previstas para las próximas décadas podrían determinar si en ese sustrato de lava, arena y sedimento perduran huellas de algo más que geología.
REFERENCIA
- Bird's Eye View of Schiaparelli: Flying Around a Giant Martian Crater — DLR / ESA, 2026
Imagen principal: En primer plano se aprecia el recorrido ramificado del valle de Evros Vallis, al sur del cráter Schiaparelli, cuyas llanuras se divisan al fondo, en el tercio superior de la imagen. Evros Vallis se extiende a lo largo de aproximadamente 350 kilómetros a través de las antiguas tierras altas de Noachis Terra. Es testimonio de una época, hace más de tres mil quinientos millones de años, en la que Marte aún debía de tener un ciclo hidrológico —con nubes, precipitaciones, escorrentía superficial, ríos y lagos, de los que el agua se evaporaba y volvía a caer en forma de lluvia—. Es probable que los sedimentos transportados por Evros Vallis contribuyeran a llenar la cuenca de Schiaparelli, que en su día tuvo más de cuatro kilómetros de profundidad.
Imagen: 3/5, Crédito: ESA/DLR/FU Berlin CC BY-SA 3.0 IGO
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