Sin sorpresas: cuando los hospitales buscan beneficios, muere más gente

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Un estudio con más de un millón de pacientes en Estados Unidos revela 11 muertes extra por cada mil ingresos en hospitales privados frente a los hospitales sin ánimo de lucro

Estados Unidos es probablemente el peor ejemplo de un sistema sanitario en un país avanzado, ya que no hay cobertura universal y millones de personas no tienen acceso a atención médica. Sin embargo, sirve como llamada de atención de lo que puede ocurrir cuando se privatiza la sanidad.

Cuando un paciente llega a urgencias, lo último en que suele pensar es en quién es el dueño del hospital, pero un nuevo análisis publicado en la revista Medical Care sugiere que, en Estados Unidos, esa información podría ser la diferencia entre vivir y morir. Los hospitales con ánimo de lucro presentan tasas de mortalidad más elevadas que los sin ánimo de lucro, y la causa principal identificada por los investigadores es la escasez de enfermeras.

El estudio, firmado por Matthew D. McHugh y su equipo del Centro para la Investigación de Resultados y Políticas de Salud (CHOPR) de la Universidad de Pensilvania, es el análisis más amplio hasta la fecha en cuantificar esta relación mediante métodos de mediación estadística.

Índice
  1. Un análisis a gran escala con datos reales de pacientes
  2. Once muertes más por cada mil ingresos
  3. La dotación de personal, el mecanismo que explica la brecha
  4. Un debate político con consecuencias clínicas
  5. REFERENCIA

Un análisis a gran escala con datos reales de pacientes

McHugh y sus colaboradores examinaron datos de 941 hospitales en diez estados de Estados Unidos (143 con ánimo de lucro y 798 sin ánimo de lucro), cruzándolos con los expedientes de más de 1,17 millones de pacientes de Medicare y las respuestas de 17.368 enfermeras de cabecera a una encuesta sobre condiciones laborales. Para medir el papel real de la dotación de personal, aplicaron un análisis de mediación: una técnica estadística que permite estimar qué proporción de la diferencia entre dos grupos responde a un factor intermedio concreto, en este caso la ratio de enfermeras por paciente y las condiciones de su entorno de trabajo.

Once muertes más por cada mil ingresos

Los resultados son contundentes. En los hospitales con ánimo de lucro, la mortalidad a 30 días en pacientes médicos es 1,13 puntos porcentuales más alta que en los hospitales sin ánimo de lucro, lo que equivale a aproximadamente 11 muertes adicionales por cada 1.000 ingresos. En cirugía, la diferencia es de 0,48 puntos porcentuales (unas 5 muertes más por cada 1.000 pacientes operados). Las readmisiones también son superiores: 20 más por cada 1.000 ingresos médicos y 18 más por cada 1.000 quirúrgicos. La proporción de pacientes que otorgan la máxima valoración al hospital es 4,45 puntos porcentuales inferior en los centros lucrativos.

Las enfermeras que trabajan en estos hospitales también salen peor paradas. El 71% declaró que su carga de trabajo era insegura, frente al 54% en hospitales sin ánimo de lucro. El agotamiento profesional es 9 puntos porcentuales mayor, y un porcentaje inferior de enfermeras recomendaría su propio centro a un familiar enfermo.

La dotación de personal, el mecanismo que explica la brecha

El análisis de mediación revela que la ratio de enfermeras por paciente explica en torno al 40% de la brecha de mortalidad médica y al 45% de la quirúrgica entre los dos tipos de hospital. En readmisiones, la dotación de personal da cuenta del 16% de la diferencia en ingresos médicos y del 30% en quirúrgicos. Respecto a la satisfacción del paciente, la escasez de enfermeras explica el 31% de la brecha de valoraciones, y alrededor de dos tercios de la diferencia en agotamiento profesional.

«Tratar la dotación segura de enfermeras como un componente central de la calidad asistencial» es especialmente urgente allí donde la presión para reducir costes es mayor, afirmó McHugh. Los hospitales con ánimo de lucro tienden a recortar el gasto en personal de enfermería como palanca para maximizar el beneficio económico, lo que en la práctica se traduce en más pacientes asignados a cada enfermera durante el turno.

Un debate político con consecuencias clínicas

California es el único estado de Estados Unidos que ha aprobado ratios mínimas obligatorias de enfermeras por paciente. El resto del país carece de legislación equivalente, y el debate en torno a estas normas sigue abierto: los críticos argumentan que imponen costes operativos insostenibles para los hospitales. El nuevo estudio pone en cuestión ese razonamiento: si la escasez de personal explica entre el 40% y el 45% de la mayor mortalidad en hospitales lucrativos, el coste real de mantener plantillas escasas se mide también en vidas humanas.

La creciente penetración del capital privado en el sector hospitalario, tanto en Estados Unidos como en otros países desarrollados, convierte estos resultados en una advertencia con implicaciones que van más allá del contexto estadounidense. Mientras los reguladores debaten los límites del ánimo de lucro en la sanidad, el estudio de la Universidad de Pensilvania aporta cifras concretas a lo que hasta ahora era una hipótesis: en los hospitales donde el beneficio económico compite con la calidad asistencial, la primera variable que se ajusta es la plantilla de enfermería, y los pacientes lo pagan con su salud.

REFERENCIA

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