Gardiner Harris, periodista de investigación: "El fabricante de tu champú para bebés es responsable de dos millones de muertes"

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El periodista de investigación del New York Times y el Washington Post Gardiner Harris, presenta su libro en España con la oscura historia de Johnson & Johnson, el conocido fabricante de productos para bebés 

La misma empresa que fabrica el champú que utilizas para tu bebé puede ser responsable de millones de muertes. Esta es la conclusión a la que ha llegado Gardiner Harris, un periodista de investigación que ha trabajado para el New York Times y el Washington Post, y que lleva 5 años investigando a Johnson & Johnson, que mucho más que una empresa de productos de consumo como el champú o los polvos de talco, es una gran empresa farmacéutica.

Hemos tenido la ocasión de hablar con Harris para que nos explique la responsabilidad de Johnson & Johnson en millones de muertes en todo el mundo.

Imagen Quo Gardiner Harris
Gardiner Harris durante la entrevista con Darío Pescador

Darío Pescador: Para empezar, yo diría que una gran corporación estadounidense, abusando de su poder, pisoteando los derechos de los clientes y poniendo a ciudadanos en peligro, ya casi no es noticia. Hemos visto muchas películas como la de Erin Brockovich y otras. ¿Qué hace diferente el caso de Johnson & Johnson?

Gardiner Harris: El gran número de muertes. En Estados Unidos estimo que han contribuido al menos dos millones de muertes en los últimos 30 o 40 años. Ninguna de las otras empresas llega a ese nivel de cosas oscuras y terribles.

Además, la gran variedad de productos. Si la historia de Erin Brockovich es que usaban una solución limpiadora con la que luego contaminaron esas ciudades, eso fue una actividad que salió mal. Creo que algunas empresas de redes sociales he hecho a propósito actividades que saben que dañarán a la salud mental de los niños, pero quizás eso ha aumentado el riesgo de suicidio en un punto quizás en más de una década, en unas decenas de muertes.

Alex Gorski, que fue CEO y presidente de Johnson & Johnson, puede ser responsable de más muertes que cualquier hombre vivo, incluyendo Vladimir Putin

Aquí hablamos de dos millones de muertes y, como sabes, pasé cinco años con este libro y obtuve documentos secretos que nunca antes se habían visto, incluyendo testimonios ante el gran jurado. Y lo hice porque quería nombrar por su nombre a los ejecutivos responsables, incluyendo a un hombre como Alex Gorski, que fue el CEO y presidente de Johnson & Johnson durante gran parte de este periodo, y un ejecutivo de alto rango antes de eso. Como digo en el libro, puede ser responsable de más muertes y lesiones que casi cualquier hombre vivo, incluyendo al presidente ruso Vladimir Putin, quien, como sabes, está librando una guerra mortal en Ucrania.

La enorme magnitud de las muertes y las fechorías de las que Johnson & Johnson es responsable realmente deja atrás al comportamiento de cualquier otra empresa en este siglo. Hay muchas historias que los periodistas y otros creen conocer bien, como la crisis de los opioides. Esa historia se ha contado muchas veces en muchos libros y series muy populares, y cientos, si no miles de artículos en periódicos. Pero la historia no se contó adecuadamente, porque casi todas esas series de televisión, películas y periódicos se centraron en Purdue Pharma y los Sacklers, y su producto Oxycontin, cuando de hecho Johnson & Johnson fue al menos igual de responsable del desastre de los opioides en Estados Unidos.

Darío Pescador: Hablas de dos millones de muertes. ¿Eso incluye las muertes causadas por la oxicodona de Purdue Pharma o se suma a las causadas directamente por Johnson & Johnson?

Gardiner Harris: Yo separaría las muertes por producto. Son 500.000 muertes por la crisis de opioides en general, pero ha habido mucho más que eso. Por lo tanto, uso números conservadores. Pero Oxycontin no habría sido tan exitosa, no habría causado tantas muertes, si la más respetada empresa del sector, Johnson & Johnson, no hubiera estado repitiendo discretamente, e incluso en voz alta, las afirmaciones que Perdue Pharma emitía sobre la oxicodona: que los opioides son seguros. que pueden usarse de forma segura para personas en usos mucho más amplios, como dolor de espalda moderado.

Se suele hablar de la crisis de los opioides como el peor desastre de salud pública en la historia de Estados Unidos. Eso no es cierto.

Por eso digo que Johnson & Johnson ha contribuido a la muerte de dos millones de estadounidenses, porque que fueron al menos parcialmente responsables, directa o indirectamente. Y lo mismo ocurre en la crisis antipsicótica, que es al menos el doble de la crisis de opioides.

Mis colegas y excolegas suelen hablar de la crisis de los opioides como el peor desastre de salud pública en la historia de Estados Unidos. Eso no es cierto, ni siquiera está cerca de serlo. En realidad, es la crisis antipsicótica, una historia que cuento, casi por primera vez, sobre cómo Johnson & Johnson vendió Risperidal, un antipsicótico, a los pacientes ancianos a quienes sabían que la droga mataría. Luego, cuento una historia igualmente perturbadora sobre cómo vendieron el medicamento para usarlo en niños, incluyendo a los chicos, a pesar de saber que era el único entre medicamentos similares que provocó que alrededor del 10% de los niños desarrollaran pechos, una condición conocida como ginecomastia.

Tengo varias razones personales por las que terminé escribiendo sobre Johnson & Johnson. Eso surgió de mis propias experiencias, tanto en mi vida personal y como reportero, cubriendo este tema. Sin embargo, me centré en Johnson & Johnson por dos motivos. Uno, la industria farmacéutica es una industria que ha experime una cantidad histórica de criminalidad. Como probablemente sabes, se declararon culpable de unas 300 acusaciones criminales en el periodo entre los 90 y los 2000, y pagaron decenas de miles de millones en multas e indemnizaciones. En Estados Unidos, ninguna otra industria ha alcanzado nunca un nivel de criminalidad tan alto. Entonces, en entre estos malos actores, Johnson & Johnson fue el peor, pero más que ninguna otra empresa en esa industria, o casi en cualquier otra industria,  era conocida por ser la más ética.

Darío Pescador: Eso es lo que quería mencionar, porque, a nivel mundial, Johnson & Johnson se identifica fácilmente con productos de consumo. Es esa gente que hace champú, ¿no? Pocas personas son conscientes, al menos fuera de Estados Unidos, de las conexiones de Johnson & Johnson con la industria farmacéutica. ¿Crees que esa identificación de la empresa con productos de consumo habría hecho más fácil para Johnson & Johnson salirse con la suya, incluso con el asesinato, mientras que otras compañías no, porque estaban bajo un escrutinio más estricto.

Gardiner Harris: Sí, definitivamente. Y como sabes, la historia que relato en detalle en el libro trata del talco para bebés de Johnson, que era el escudo tras el cual Johnson & Johnson se escondió siempre. Porque los olores son los más evocadores de los sentidos. Y como otros muchos han dicho antes que yo, no hay nada que pueda evocar o reavivar recuerdos mejor que un olor. Si de repente hueles el perfume de una antigua novia, o un olor te hace acordarte de la casa de tus abuelos, todos los recuerdos de esa casa llegarán a tu mente. Y el talco para bebés, de acuerdo con las encuestas de Johnson & Johnson, era, es, la fragancia más popular en el mundo.

Desde la infancia, Johnson & Johnson implantó un gusano en tu cerebro para asociar el olor del talco con cosas felices

Lo que sucedió es que aproximadamente la mitad de todas las madres usaban polvo de bebé Johnson's en sus bebés durante los cambios de pañales en gran parte del siglo XX. Ese olor, inmediatamente, para ti, para mí, evoca el mejor momento de tu vida, que era tu madre, acariciándote, haciendo carantoñas y, por supuesto, cambiándote el pañal, algo que necesitabas desesperadamente.

Desde la infancia, Johnson & Johnson implantó, básicamente, un gusano en tu cerebro para asociar ese olor, y de paso, la marca Johnson & Johnson, con cosas felices. De hecho, durante décadas, los ejecutivos de Johnson & Johnson iniciaban muchos de sus discursos diciendo, "cuando menciono el talco para bebés de Johnson's, ¿cuántos recuerdan el olor?", y toda la sala se iluminaba, como si los hubieran hipnotizado. Y todo lo que luego dijera el ejecutivo se diría a una audiencia altamente receptiva e influenciable.

Esa marca y ese gusano cerebral permitieron a Johnson & Johnson pasar por alto innumerables problemas éticos. Al unirme a la cobertura farmacéutica en el Wall Street Journal, gran historia del día sobre la que escribía, sobre la que mis colegas escribían, era el SIDA en África, ¿Recuerdas? Había conciertos de rock para recaudar fondos, y hubo una gran campaña de presión pública para que las farmacéuticas que desarrollaron medicamentos, los ARVS, que habían hecho pasar el SIDA de una condena de muerte a un tratamiento de por vida, una enfermedad crónica, permitieran su copia por parte de fabricantes de genéricos en India.

Toda la industria farmacéutica se puso de acuerdo para parar el SIDA en África, excepto una empresa, y esa era Johnson & Johnson.

Luego, estos fabricantes los venderían en África por centavos. Y funcionó, completamente. Al final, toda la industria estuvo de acuerdo en que no iban a ganar dinero en África. El precio de estos medicamentos era de 60.000 dólares en Estados Unidos. 30.000 dólares en España. Demasiado alto para la gran mayoría de africanos que tenían el virus del SIDA. Así que todos estuvieron de acuerdo. Las empresas genéricas indias comenzaron a fabricar copias. Las organizaciones filantrópicas, incluyendo el programa PEPFAR en Estados Unidos, compraron los medicamentos, y el continente se salvó.

La industria se puso de acuerdo, excepto una empresa, y esa era Johnson & Johnson. Era uno de los mayores, y los principales fabricantes de medicamentos para el SIDA. Simplemente dijeron no.

Darío Pescador: Hablamos de Jansen

Gardiner Harris: Sí, Jansen, la subsidiaria farmacéutica de Johnson & Johnson, y en decisiones así, son los amos de Johnson & Johnson quienes están tomando la decisión. Yo simplemente no lo podía creerlo en ese momento, porque siempre había visto a Johnson & Johnson como la empresa más ética del mundo. De hecho, crecí en Princeton, Nueva Jersey, parte de mi infancia, muy cerca de donde está la sede de Johnson & Johnson. Conocía a los hijos de muchos de sus ejecutivos, y todos se sentían orgullosos de la empresa. Consideraban que no solo les iba bien en el mundo, sino también que estaban haciendo el bien. Era la gran combinación.  Y de repente no se apuntaban a lo más importante, a la cosa más ética que la industria estaba haciendo. Y por cierto, casi nadie lo señaló.

Darío Pescador: Puede ser porque tenían buena imagen de sobra y así podían salirse con la suya.

Gardiner Harris:  Exactamente. Y de hecho, Darío, en este periodo, la reputación de la industria farmacéutica en los 70 y 80 lideraba todas las listas. Al preguntar a la gente a quién admiraban más, salían Pfizer, Merck, Hovione, un fabricante farmacéutico en Portugal, y otros que eran ampliamente admirados. Pero a lo largo de los 80 y 90, a medida que surgieron controversias sobre los precios en alza que circularon por el mundo, todas sus reputaciones cayeron,. Merck y Pfizer, a principios del siglo XXI, estaban cerca del fondo en las encuestas, cerca de la reputación de ustedes y la mía, de los periodistas.

Darío Pescador: Ahí estamos en el mismo nivel que los políticos.

Gardiner Harris:  Correcto, pero la única empresa que no cayó fue Johnson & Johnson. Hasta hoy, en las encuestas de reputación mundiales, la marca y empresa de Johnson & Johnson es la más destacada entre todas las demás empresas farmacéuticas y de salud, como la marca más admirada del mundo.

Darío Pescador: Es un auténtico lobo con piel de cordero

Gardiner Harris:  Sí, si quieres verlo así.

Darío Pescador: ¿Estamos como europeos más protegidos de la rapacidad de estas empresas que en Estados Unidos? ¿Cómo ves la diferencia de los procesos para aprobar medicamentos en la Unión Europea y en Estados Unidos? ¿Ha hecho quizá esto más raros estos casos en países como el nuestor que en Estados Unidos?

Gardiner Harris:  No los llamaría raros, pero ocurren menos a menudo. Aquí ciertamente se dan, pero son increíblemente comunes en Estados Unidos. Hay dos razones. La primera es que es ilegal para las empresas farmacéuticas estadounidenses, pagar directamente a médicos en Europa. Es así en España, porque los médicos suelen trabajar para el gobierno, y hay una ley en Estados Unidos, la Ley de Prácticas Corruptas Extranjeras, que hace ilegal que las corporaciones estadounidenses paguen a funcionarios gubernamentales en otros países.

La administración Trump ha anunciado que ya no va a aplicar esta ley de prácticas corruptas extranjeras que impide a las farmacéuticas pagar a médicos en otros países. Todos los desastres que escribo fueron causados por esos pagos.

Es interesante que la administración Trump ha anunciado que ya no va a aplicar esta ley de prácticas corruptas extranjeras, pero hasta ahora, hasta hace poco, esa ley impedía a las empresas pagar a médicos en Europa. En Estados Unidos, es legal que paguen a los médicos. Todos los desastres que escribo fueron causados por esos pagos.

Lo otro es que el proceso de aprobación para aprobar dispositivos médicos en Europa y Estados Unidos, las decisiones de compra de esos productos (no probarlos, sino comprarlos) es muy distinto. En Europa son principalmente los gobiernos los que están decidiendo si comprar estos productos, y esa decisión de compra es independiente de la decisión sobre la aprobación. Se lleva a cabo una negociación independiente sobre el precio de estos productos y sobre cuán ampliamente se van a distribuir.

Entonces, en España, el gobierno español ha podido controlar un poco más fácilmente el uso de productos peligrosos que en Estados Unidos. Pero la decisión sobre la compra de medicamentos y dispositivos en Estados Unidos la hacen cientos o incluso miles de actores, como aseguradoras privadas o programas gubernamentales grandes. Es un mercado mucho más fragmentado alrededor de la compra de medicamentos, y en ese mercado fragmentado, Johnson & Johnson tiene una gran influencia.

Darío Pescador: También pueden obtener un beneficio mucho mayor, ¿verdad? Con eso has explicado, en esencia, por qué los precios de los medicamentos son mucho más altos en Estados Unidos que en Europa.

Gardiner Harris:  Claro, aproximadamente dos tercios de los beneficios de la industria farmacéutica se hacen en Estados Unidos, y un tercio en el resto del mundo. Es decir, dos tercios de tus beneficios se obtienen de los 350 millones de personas en Estados Unidos, sobre los 7.500 millones en el resto del mundo.

Darío Pescador: En el caso de Europa, también hay una capa extra de protección, la EFSA, la agencia europea que aprueba los medicamentos. No solo los estados nacionales toman decisiones, también estamos sujetos a las regulaciones europeas. ¿No es igual con la ley federal en Estados Unidos?

Gardiner Harris:  Yo no creo que FFSA y FDA sean fundamentalmente distintas. En sus decisiones de aprobaciones, a lo largo de su historia, en los últimos 50 años, verás que la FDA y la EFSA, aunque realmente la EFSA comenzó a finales de los 90, pero a lo largo de esa historia, esas dos agencias reguladoras, ambas de gran importancia, su proceso de aprobación de medicamentos ha sido casi idéntico.

Pero existe una gran diferencia en la aprobación de dispositivos médicos. En el libro hablo de implantes de cadera de metal sobre metal, de la malla vaginal, y del parche anticonceptivo Ortho Evra. Todos pasaron por el proceso de aprobación de dispositivos. El proceso de aprobación de dispositivos de la FDA en EE.UU. suele ser más difícil que en Europa, porque en Europa existe básicamente una suposición de aprobación. Tienes empresas privadas que solo tienen que declarar que su producto es seguro y se puede vender en Europa.

La malla vaginal la tuvisteis en España igual que en Estados Unidos, y un tercio de las mujeres que la llevaron implantada tuvieron un resultado catastrófico

Ahora, de nuevo, la decisión sobre si los gobiernos realmente comprarán y luego usarán esos dispositivos es otra, y a menudo una decisión más difícil en Europa que en Estados Unidos. Pero esa es un área donde el desastre que cayó sobre los estadounidenses fue prácticamente el mismo desastre que sufrieron los españoles.

Tenías implantes de cadera de metal sobre metal. Casi todos fallaron y envenenaron a sus usuarios. Muchos de ellos fallaron estrepitosamente,  y envenenaron a sus usuarios con iones metálicos. La malla vaginal la tuvisteis aquí, igual que en Estados Unidos, y un tercio de las mujeres que la llevaron implantada tuvieron un resultado catastrófico. Nunca más pudieron tener relaciones vaginales, y necesitaron docenas de cirugías para retirar piezas de esta malla rota de sus paredes vaginales. Muchas mujeres terminaron con sangrados constantes durante el resto de sus vidas.

Mientras que vosotros estuvisteis protegidos de algunos desastres de los medicamentos que menciono incluyendo el desastre de la droga EPO y el cáncer, sufristeis algo del desastre de los antipsicóticos y algo del desastre de los opioides, ninguno de esos desastres fue tan grave en España como en los Estados Unidos. Pero vuestra situación con los dispositivos era exactamente igual que la nuestra.

Darío Pescador: También has mencionado que algunas de estas empresas, muchas, fueron llevadas a juicio y tuvieron que otorgar miles de millones de dólares en indemnizaciones a las personas, a los consumidores. ¿La situación política actual en Estados Unidos está haciendo más difícil procesar a las empresas?

Gardiner Harris: Sí. De hecho, esta administración ha cancelado casi todos los procesos de delitos cometidos por gerentes de grandes corporaciones. Las unidades del Departamento de Justicia que antes lo hacían se han disuelto en su mayoría. Incluso antes de esta administración, estábamos recibiendo cada vez menos fondos. Como señalo en el libro, esas acusaciones fueron particularmente difíciles para grandes corporaciones, como Johnson & Johnson, en parte, porque Johnson & Johnson invierte mucho en asuntos legales. La empresa ha gastado unos 35.000 millones de dólares en abogados.

Me gusta bromear en mis charlas con que Johnson & Johnson es en realidad un bufete de abogados, con una subsidiaria farmacéutica y otra de implantes

Desde 2013, a mí me gusta bromear en mis charlas de libros que Johnson & Johnson es en realidad un bufete de abogados, con una subsidiaria farmacéutica y otra de dispositivos médicos.

Darío Pescador: Y el presupuesto de un país pequeño.

Gardiner Harris: Exactamente. Entonces, los fiscales que pensaban en acusar a los ejecutivos de Johnson & Johnson tenían que hacer un cálculo para sí mismos: si decidían acusar a esos ejecutivos, sus posibilidades de tener trabajos lucrativos en grandes despachos de abogados privados después de años de servicio gubernamental se verían afectadas, porque Johnson & Johnson era uno de los clientes más importantes de las grandes firmas de abogados corporativas, y sigue siendo uno de los clientes más importantes en el país.

Como señalo en la investigación del Risperadol, hubo cuatro fiscales distintos que dirigieron esa investigación durante los seis años que duró. Se esos cuatro, tres pasaron a trabajar en bufetes de abogados para quienes Johnson & Johnson era un cliente importante. ¿Por qué esos fiscales no actuaron? Además de acusar a la empresa, ¿por qué no acusaron a los ejecutivos individuales? Pues podemos entenderlo por su siguiente elección de trabajos.

Darío Pescador: Son las puertas giratorias del poder. Si los pusiéramos en una balanza, ¿es Johnson & Johnson, junto con otras farmacéuticas, tan malvada, grande e influyente como las empresas tecnológicas de hoy en día? ¿O están en el mismo nivel?

Gardiner Harris: Las empresas tecnológicas son ciertamente influyentes en nuestras vidas, y su influencia es, a menudo es sutil pero poderosa. Sin embargo, no te matan. Pienso que el mundo está dándose cuenta de los peligros de muchas de estas empresas tecnológicas. Muchos países, Australia en particular, están prohibiendo el uso de redes sociales a cualquiera, de menos de 16 años. Porque muchos peligros de estos productos parecen concentrarse en los niños y parecen haber tenido un profundo impacto en la felicidad, la capacidad de aprendizaje y el desarrollo cerebral de los niños.

Las empresas tecnológicas son ciertamente influyentes en nuestras vidas, y su influencia es, a menudo es sutil pero poderosa. Sin embargo, no te matan.

Espero que próximamente entraremos en un periodo en el que estos gigantes estén causando menos daño a nuestros hijos. Pero a los gigantes de la tecnología podemos regularlos, y no nos están matando activamente. Podrían influirnos de manera inapropiada. Pueden estar influyendo en nuestra política. Pero es algo completamente distinto cuando un ser querido muere por las decisiones y por las mentiras de ejecutivos de grandes compañías de salud.

Creo que es importante recordar y comprenderlo. Sí, la tecnología es el supervillano de hoy en día. Es el malo de la película, y con razón. Creo que estas empresas claramente han puesto sus intereses por encima de los de otros muchos en nuestra sociedad. Pero yo creo que no se puede comparar con una empresa que, a sabiendas, pone veneno en tu cuerpo y en los cuerpos de los niños.

Darío Pescador: No hay una mejor forma de expresarlo, y eso lo coloca en perspectiva. Aunque tal vez las empresas tecnológicas provocan el fin del mundo.

Gardiner Harris: Sí, no sé qué hacer al respecto. Esta idea de que la IA puede llevar al fin del mundo, como las películas de la serie de Terminator, intento no pensar en ello, porque ahí no puedo controlar nada.

Darío Pescador: Tengo que preguntarte algo, ¿qué champú usas?

Gardiner Harris: Jajaja, suelo usar, ya sabes, champús muy saludables, Pero te estoy contando sobre mi cabello, Darío, y no es tan bonito como el tuyo.

Darío Pescador: El tuyo es fantástico, gris y fuerte como el que tenía mi abuelo.

Gardiner Harris: Oh, eso es bonito.

Darío Pescador: Muchas gracias por tomarte el tiempo de hablar con nosotros.

Gardiner Harris: Muchas gracias por venir

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