Hace dos millones de años, el Homo erectus tenía compañía de otra especie
Dieciocho fósiles de la cueva de Drimolen revelan un adulto de Homo erectus de 2 millones de años que convivía con otra especie humana.
En la cueva de Drimolen, enclavada en la Cuna de la Humanidad sudafricana, un equipo de investigadores de la Universidad de La Trobe ha analizado 18 fósiles excavados entre 1992 y 2019 que nunca habían sido descritos formalmente. El resultado, publicado en la revista Annals of Human Biology, es el hallazgo de un fragmento craneal adulto de Homo erectus datado en unos 2 millones de años, el espécimen adulto más antiguo conocido de este homínido, unos 200.000 años más antiguo que los restos encontrados en Dmanisi, Georgia, hasta ahora la referencia más temprana.
Los tres homínidos que habitaron en África a la vez
El yacimiento de Drimolen forma parte del complejo de Cuevas de los Fosilíferos de Gauteng, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los sedimentos de su cámara principal concentran fósiles de hace entre 1,8 y 2,2 millones de años, un período crítico en el que varias especies de homínidos coexistieron en el sur del continente africano.
En 2020, una investigación publicada en la revista Science ya había identificado en el mismo yacimiento el cráneo parcial de un niño de Homo erectus de entre dos y cuatro años, también datado en torno a los 2 millones de años. El nuevo estudio añade ahora la primera evidencia de un adulto de la misma especie en ese mismo lugar y momento.
El fósil de Homo erectus entre 17 restos sin describir
De los 18 fósiles analizados, 14 resultaron pertenecer a Paranthropus robustus, tres no pudieron asignarse a ninguna especie con certeza y uno, catalogado como DNH 127, fue identificado como Homo erectus adulto. La determinación se apoyó en dos rasgos anatómicos. El primero es una sutura craneal recta característica del linaje de los Homo. El segundo es una protuberancia ósea detrás del oído demasiado pequeña para corresponder a Paranthropus robustus.
El liderazgo del estudio recayó en Jesse Martin, de la Universidad de La Trobe, quien señaló que nuestros ancestros del género Homo "parecían el candidato con menos posibilidades de sobrevivir" en aquel ecosistema. La proporción de fósiles hallados en la cueva indica que el Paranthropus robustus superaba en número al Homo erectus en más de diez a uno.
Dos especies humanas, carne contra verdura
Los fósiles de Drimolen ofrecen una ventana a un experimento evolutivo que duró unos 200.000 años. A lo largo de ese período, Paranthropus robustus desarrolló dientes más grandes y estructuras craneales de masticación más potentes, lo que los investigadores interpretan como una adaptación a una dieta basada en plantas duras y fibrosas. Homo erectus, en cambio, siguió la trayectoria opuesta: su cerebro creció y sus molares se redujeron, rasgos que se vinculan a un mayor consumo de carne y al procesado de los alimentos.
Estos dos caminos de adaptación simultáneos en el mismo entorno ilustran cómo la presión evolutiva puede bifurcarse entre especies que comparten hábitat. Los autores del estudio recuerdan que Homo erectus es la primera especie del árbol evolutivo humano sobre la que existe un consenso amplio acerca de que pertenece al mismo género que el ser humano moderno, el género Homo.
Drimolen, clave de la evolución humana en África
La importancia de Drimolen reside en la precisión de sus dataciones y en la diversidad de especies que conserva en los mismos estratos. Encontrar restos de Homo erectus y Paranthropus robustus en el mismo depósito sedimentario, con diferencias temporales mínimas, permite establecer de forma directa que ambas especies fueron contemporáneas en ese entorno geográfico concreto.
Los autores advierten, no obstante, de varias limitaciones. La identificación del adulto de Homo erectus descansa en un único fragmento craneal, lo que deja cierto margen de incertidumbre. La proporción de diez a uno en los fósiles tampoco refleja necesariamente el tamaño relativo de las poblaciones reales, pues puede estar condicionada por la forma en que los depredadores, el agua y la geometría de la cueva actuaron sobre los restos antes de fosilizarse.
REFERENCIA
New hominin cranial and mandibular remains from Drimolen Main Quarry, South Africa. Martin JM et al. Annals of Human Biology, 2026.
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