La mayor llamarada solar de 2025 es de clase X5 y ya ha provocado apagones de radio en África y Europa; odrían llegar más tormentas
El Sol de vez en cuando estornuda, y nos envía un monstruoso chorro de radiación y partículas, lo que conocemos como llamaradas solares. Los picos de un ciclo solar, que dura unos 11 años, disparan las llamaradas, las eyecciones de masa coronal al espacio y las auroras boreales en la Tierra.
En los dos últimos años, los X flares, el nivel más alto de la escala de energía, han regresado con fuerza y nos han recordado por qué vigilar el clima espacial ya no es cosa solo de astrónomos. Los pronósticos oficiales sitúan el máximo del ciclo 25 en torno a 2025, con margen de varios meses, y esta fase, más intensa de lo previsto, ha traído episodios notables de apagones de radio, desvíos de vuelos y auroras boreales en latitudes insólitas.
La mayor llamarada solar de 2025 es de clase X5.1
La mañana del 11 de noviembre, hora universal, el Sol lanzó una llamarada de clase X5.1 desde la región activa AR4274, que ese día miraba de frente a la Tierra. La explosión energizó la alta atmósfera e interrumpió comunicaciones de alta frecuencia en la cara diurna del planeta, con especial impacto en África y Europa. Los satélites que vigilan los rayos X registraron el pico alrededor de las 10:04 UTC. Los partes de agencias y observatorios apuntaron a una perturbación de nivel R3 en la escala NOAA de apagones de radio.
¿Qué significa “X5.1”? Las clases miden el brillo en rayos X: de menor a mayor van C, M y X. Dentro de cada clase, el número indica intensidad relativa. Una llamarada X5 supera en varias veces a un X1. Esta radiación alcanza la ionosfera, la carga y aumenta la absorción en la región D, a unos 60 a 90 kilómetros de altura. Cuando la D se densifica, las ondas de radio de alta frecuencia se atenúan o desaparecen durante varios minutos o incluso horas. Estudios recientes estiman que, en estos episodios, las señales en onda corta pueden perder hasta un 90% de potencia, lo que degrada comunicaciones marítimas, aéreas y de emergencia.
La llamarada solar del 11 de noviembre
La llamarada del 11 de noviembre se produjo en un entorno ya activo. La misma región AR4274 había generado X flares en días previos y acompañó algunos con eyecciones de masa coronal, que son nubes de plasma magnetizado que, si viajan hacia nosotros, pueden disparar tormentas geomagnéticas. Los primeros análisis de este evento sugieren que, además del apagón inmediato por rayos X, parte del material expulsado podría rozar la magnetosfera terrestre y elevar la probabilidad de auroras en latitudes medias en las siguientes 24 a 48 horas. Los pronósticos de NOAA valoraban avisos de tormenta geomagnética moderada, en el rango G2, a la espera de confirmar la trayectoria exacta del plasma.
¿Encaja esto con el ciclo solar actual? Sí. El panel conjunto NOAA–NASA preveía el máximo del ciclo 25 alrededor de 2025, con incertidumbre entre finales de 2024 y comienzos de 2026. Las observaciones de los últimos meses muestran más manchas de lo esperado y ráfagas X frecuentes. Cuando el Sol está en este punto del ciclo, el riesgo de apagones de radio, fallos en GPS y sobrecargas en redes eléctricas aumenta. Los operadores de satélites, aerolíneas y radiocomunicaciones siguen estas alertas porque les permiten cambiar rutas, bajar órbitas o ajustar potencias para capear los impactos.
¿Se pueden predecir las llamaradas solares?
También hay mucha ciencia detrás de estas alarmas. Las llamaradas nacen cuando la energía magnética acumulada se libera de forma brusca por reconexión, un proceso que reconfigura líneas de campo magnético, calienta el plasma a millones de grados y acelera las partículas. Las observaciones y modelos de la última década han cartografiado estas regiones de reconexión con un detalle impensable hace veinte años, y ayudan a afinar los pronósticos de apagones y tormentas. Aun así, predecir con horas de antelación la magnitud exacta de un evento sigue siendo complicado, por la complejidad de los campos en las manchas y la geometría de cada erupción.
Mientras AR4274 cruce el disco solar, el riesgo continúa. Si repite con más X flares, veremos más apagones breves y, si las eyecciones apuntan de lleno a la Tierra , noches con auroras inusuales. Toca mirar al cielo y, sobre todo, a los partes del clima espacial.
REFERENCIA
Estimation of the impact of solar flare spectra on the Earth’s ionosphere