Un «evento médico» obligó a acortar una misión de SpaceX y la NASA, y a traer de vuelta a toda la tripulación, ahora, habla el astronauta evacuado que estaba enfermo
Vivir meses en microgravedad no solo pone a prueba los cohetes, también el cuerpo humano. La Estación Espacial Internacional (ISS) vigila a sus tripulantes con rutinas médicas constantes, pero allí arriba no existe un hospital completo, y muchas decisiones se toman con la prudencia de quien sabe que el “por si las moscas” en órbita pesa más que en la Tierra.
Ahora ya tiene nombre el astronauta cuyo problema de salud llevó a la primera evacuación médica desde la ISS: Mike Fincke. El veterano estadounidense explicó que el 7 de enero, mientras estaba a bordo del laboratorio orbital, sufrió “un evento médico que requirió atención inmediata” por parte de sus compañeros. En cuestión de minutos, la situación dejó de escalar gracias a la respuesta de la tripulación y a las indicaciones de los cirujanos de vuelo en tierra, según cuenta él mismo.

NASA astronaut Mike Fincke at NASA’s Johnson Space Center in Houston on Jan. 29.Josh Valcarcel / NASA
El astronauta evacuado necesitaba una prueba de imagen
La clave llegó después. La NASA evaluó el caso y decidió que lo más seguro era adelantar el regreso de la misión Crew-11, no porque se tratara de una emergencia descontrolada, sino para acceder a “imagen médica avanzada no disponible en la estación espacial”. Dicho de otra forma, allí puedes monitorizar, hacer pruebas y estabilizar, pero si necesitas ciertas técnicas de diagnóstico, toca volver al planeta que inventó la resonancia magnética.
Ese plan implicaba una consecuencia inevitable: aunque solo una persona fuera la paciente, tenían que bajar los cuatro. Las naves de retorno funcionan como plazas contadas en un bote salvavidas, y la ISS no puede permitirse quedarse con más gente que asientos disponibles para una salida rápida. Así que Fincke, junto a Zena Cardman, Kimiya Yui y Oleg Platonov, cerró antes de tiempo la estancia en órbita.
El 15 de enero amerizaron frente a la costa de San Diego tras una misión de cinco meses y medio. A partir de ahí, la prioridad fue seguir el protocolo médico sin perder un segundo, y por eso el equipo pasó por el hospital Scripps Memorial de La Jolla, cerca de la ciudad. Fincke agradeció explícitamente al personal sanitario y a todos los equipos implicados, desde la NASA hasta SpaceX, por un desenlace “positivo”.
Fincke no detalló cuál fue el problema de salud, y esa falta de diagnóstico público no es una laguna periodística, es privacidad médica. Aun así, su declaración deja claro lo importante: se estabilizó rápido, se tomó una decisión conservadora para ampliar capacidades diagnósticas, y hoy está en recuperación. Él mismo lo resume así: “Estoy muy bien y continúo el reacondicionamiento estándar tras el vuelo en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Volar al espacio es un privilegio increíble, y a veces nos recuerda lo humanos que somos. Gracias a todos por vuestro apoyo”.
En paralelo, la ISS siguió funcionando con el personal que ya estaba a bordo, y la rotación de tripulaciones se reorganizó para no dejar el complejo corto de manos. Para la medicina espacial, el episodio es un recordatorio incómodo y útil: puedes llevar ciencia punta a 400 kilómetros de altura, pero el mejor escáner sigue estando abajo, donde también está el suelo firme.
REFERENCIA
NASA’s SpaceX Crew-11 Astronaut Update
Imagen: La NASA decidió traer a la tripulación Crew-11 a casa antes de lo previsto, el 15 de enero de 2026, porque uno de sus cuatro astronautas había sufrido un grave problema médico en la Estación Espacial Internacional. Crédito: NASA / Bill Ingalls